Las traducciones en el ámbito jurídico necesitan un especialista

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El acto de traducir es una actividad muy interesante y compleja que necesita de especialistas preparados para ser realizada. No hay duda de que en una sociedad globalizada y conectada a pesar de las diferentes culturas que la habitan, el trabajo de los traductores es esencial para construir todos los caminos de comunicación necesarios.

Naturalmente, los traductores de las diferentes especialidades construyen esos caminos y puentes comunicativos de diferentes formas. En este caso, vamos a comentar más detalles sobre una especialidad que es muy importante en el ámbito legal: la traducción jurídica, un trabajo de traducción esencial.

 

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El perfil del traductor jurídico

Los traductores jurídicos reciben una formación académica diseñada especialmente para ellos, en donde se incluyen materias de Derecho, además de las relacionadas con la lengua fuente y la lengua meta (gramática, traducción general, lengua, etc.). Los estudios duran entre cuatro a cinco años.

En la mayoría de los países, los aspirantes a ser traductores jurídicos estudian en instituciones educativas públicas y privadas que brindan planes de estudios similares, pero con algunas diferencias. Lo que resulta igual para los traductores jurídicos es que necesariamente deben tener una muy buena  preparación legal y lingüística.

La tarea más importante de los traductores públicos es traducir documentación legal o cualquier otro tipo de documentos que incluya conceptos jurídicos. Por ejemplo, contratos laborales, comerciales, de compra venta, financieros; testamentos, escrituras, homologaciones, licencias, declaraciones de testigos, pólizas de seguro, informes periciales y propiedad intelectual e industrial, entre otros.

Las traducciones jurídicas y los desafíos que presenta

Sin duda, las traducciones jurídicas presentan algunos desafíos que solo puede enfrentar un traductor jurídico capacitado para esto. Los primeros pueden tener conexión con las estructuras lingüísticas entre los dos idiomas con los que se trabaja, y la búsqueda de equivalencias que sean correctas.

La traducciones jurídicas pueden darse tanto en el ámbito privado como en el público, y en ambos casos se maneja un lenguaje especializado y una terminología especifica para el sector.

Esta especialidad, además de la técnica y la científica, están incluidas en lo que se llama traducción de textos especializados. Esto la pone dentro de una categoría particular, ya que muchos expertos consideran que las traducciones jurídicas no solo son legales (dentro de las técnicas), sino también culturales y sociales.

Cuando se traduce un texto jurídico de un idioma a otro, esa traducción está pasando de una cultura a otra. En ese momento, es cuando el traductor jurídico debe encontrar un equivalente de comunicación entre los idiomas. Además, es vital que los elementos de traducción elegidos se adapten a la cultura objetivo para ser comprendidos adecuadamente.

Conclusión

Las traducciones jurídicas son una categoría dentro de las traducciones técnicas y son esenciales para la comunicación legal. Representan un aporte muy importante en todo lo referido a lo jurídico, pero también tienen su carga cultural involucrada, que el traductor jurídico no puede dejar de lado.

Los únicos que tienen la capacidad de realizar estas traducciones son los traductores especializados. Asimismo, es frecuente que los traductores estudien la carrera de Derecho o viceversa.

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