El dinamismo se puede perder

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La Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) publicaron un análisis de la Balanza Agroalimentaria Comercial de México al mes de junio de 2019, en el cual se informa que en los primeros seis meses del año, las exportaciones agropecuarias y agroindustriales generaron 19 mil 717 millones de dólares, lo que representa un incremento anual de 6.1 por ciento, respecto al mismo periodo de 2018.

Se informa que las importaciones agropecuarias y agroindustriales fueron 1.7 por ciento inferiores a las registradas en el mismo periodo del año anterior, con un monto de 13 mil 569 millones de dólares.

El análisis señala que en el primer semestre de 2019, la balanza agropecuaria y agroindustrial registró un superávit de seis mil 147 millones de dólares, superior en 28.4 por ciento, esto es, mil 361 millones de dólares respecto al mismo periodo del año anterior y que de enero a junio de 2019, el valor de las exportaciones agroalimentarias de México es el más alto reportado en 27 años.

 

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Dicho esto es necesario señalar que son ciertos los datos señalados en el análisis publicado, es verdad que el sector agroalimentario nacional, particularmente el exportador, ha logrado y mantenido este dinamismo en los últimos años, gracias a la inversión y promoción público-privada y a las oportunidades que se han abierto con los 12 Tratados de Libre Comercio suscritos con 46 países, a los 32 Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones con 33 países y a los 9 Acuerdos de Alcance Limitado en el marco de la ALADI, de estos acuerdos, desde luego destaca el TLCAN, próximamente T-MEC, mercado al cual se va más del 80% de nuestras agro exportaciones. 

El informe, sin decirlo tácitamente, hace mención a que este logro se obtiene en los primeros seis meses de la presente administración, lo cual es parcialmente cierto, ya que las estadísticas y la información que se publica si se generó en ese período, lo que si es verdad es que en este logro el gobierno de la Cuarta Transformación no ha tenido casi nada que ver, gracias a los recortes presupuestales, a la desaparición de programas e instancias de promoción y fomento de las exportaciones en México y en el extranjero, al desmantelamiento de las redes institucionales que garantizan y certifican el estatus fitozoosanitario de nuestro país, que es lo que, entre varias cosas, lo que nos permite exportar, eso entre otras razones. 

Lo que ahora resulta impredecible es saber si ese dinamismo se puede mantener o por lo menos mantenerse en las cifras que ahora se publican, con un gobierno desmantelado, con un presupuesto mayormente orientado a las transferencias directas y asistenciales, sin una renovada política exportadora y con una disminución de la inversión privada. 

Y por si esto fuera poco, el panorama productivo en el presente ciclo agrícola se observa un horizonte negro, por la muy sensible baja en la captación de agua en las presas y por el reporte de siembras al cierre de Julio, publicado el día de ayer por el propio SIAP, en el que se detecta una baja sensible en la superficie de granos básicos sembrados en todo el país, lo que representa una producción sembrada menor en 615 mil hectáreas, 11% menor al promedio de los últimos cuatro años, lo que implica una caída potencial de la producción de al menos un millón de toneladas, lo que traerá un necesario incremento en la importación de granos básicos, lo cual seguramente modificará la Balanza Agroalimentaria Comercial. 

Los retos son grandes y no se vislumbran en el sector público, hasta ahora, estrategias para este y otros muy importantes rubros de la economía rural.

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