La felicidad de los niños en municipios pobres no la opacan sequías, pandemias o corruptos

  • La felicidad de los niños en municipios pobres no la opacan sequías, pandemias o corruptos

    Foto: MNE

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Su sonrisa es transparente. Apenas 5 años y su mayor felicidad es la compañía de sus padres en lo alto de la mixteca poblana donde aún no dimensiona la carencia de agua potable, el no poder ir a la escuela porque para llegar al centro de su municipio, a pie, son dos horas de camino. También ignora la importancia del tramo carretero recién creado que comunica a que lo que él denomina su rancho en lo alto de la montaña de Zacapala en Puebla.

Ahí, Luis no sabe de pandemias, sólo entiende lo que significa el hambre cuando tiene la panza vacía y para comer hay  maíz, frijol y pan de horno elaborado una vez a la semana para vender, comer un poco y sobrevivir bajo temperaturas que llegar a rebasar los 38 grados centígrados.

Y es que Luis, el de la sonrisa coqueta, el pantalón empolvado, la camisa desgastada y sus zapatitos a punto de autoexiliarse porque sus pies crecen aceleradamente, es una de muchas historias en Zacapala, Puebla donde muchos jóvenes (hombres y mujeres) migran o migrarán a la Unión Americana en busca de un mejor futuro sin saber si algún día regresarán a esa tierra seca y a veces reseca  que los vio nacer.

 

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Así mientras Luis disfruta su infancia, su Papá cultiva el maíz y su Mamá ayuda en la elaboración de pan de horno porque esa es la única riqueza heredada en la localidad denominada El Negrito, reciben la visita de la Presidenta Municipal de Zacapala, Rosalba Itzel Merino, para ver avances de trabajos encaminados a mejorar su calidad de vida.

Los pobladores de municipio, de las comunidades cercanas y rancherías: Daniel Peñaflor, Ezequiel Santos, Angelina Cabrera Esmeralda González y Fidencio Hernández, sostienen que sus demandas tardaron décadas en ser atendidas para poder tener un canal de agua, una calle, recibir fertilizante, un pozo, o un abrevadero e incluso una cancha de futbol sintética donde pudieran jugar las nuevas generaciones y alejarse de la migración o del reclutamiento del crimen organizado.

Por ello, Rosalba Itzel Merino, se ha convertido para Fidencio Hernández, padre de Luis, en la primer autoridad que “los voltea a ver”, que cumple las promesas de campaña con caminos, cosecha de agua de lluvia, apoyos sociales y además los “visita en plan de amigos” gracias a que también ella la padeció: fue ilegal en Estados Unidos, deportada y ahora funcionaria que transforma comunidades con el poco presupuesto que recibe el municipio.

Y es que con poco más de 5 mil habitantes, una migración superior al 70 por ciento, falta de agua potable, de drenaje e infraestructura carretera en la Sierra de Puebla, el Municipio de Zacapala sobrevive con un “presupuesto de miseria” y cuatro programas federales (Beca Benito Juárez, 65 y más, Apoyo a discapacitados y Bienestar) y cuatro más estatales (Alimentario, Salud, Desarrollo Comunitario y Asistencia Jurídica), asegura la Presidenta Municipal, Rosalba Itzel Merino.

“El presupuesto del municipio es una miseria pero aquí se ha invertido. Las comunidades desconocían que tenían derecho al presupuesto por lo que en esta administración sí se aplica para ayudar a los que menos tienen”, dijo.

Zacapala, explica la Presidenta Municipal, Rosalba Iselt Merino, forma parte de la estadística del Coneval quien sostiene la existencia de casi 4 millones de poblanos en situación de pobreza y cerca de 600 mil en pobreza extrema por lo que la responsabilidad es mayor y el reto es arraigar a las nuevas generaciones a la tierra pero garantizando que ésta les permita producir no solo para la subsistencia.

Con esa idea es que se han creado abrevaderos en rancherías, pozos profundos y canales  para así ampliar la producción de jitomate, chiles, frijol y maíz así como  hortalizas y frutos varios que puedan ser comercializados en la región y fuera de ella para impulsar la actividad agrícola sin dejar de lado la ganadería.

Conocida en campaña como la candidata que no hablaba y ahora reconocida por sus habitantes como la primera Presidenta Municipal que sí invierte el presupuesto en todos los rincones de Zacapala, desde una comunidad hasta la ranchería más alejada, está lleva más de 24.5 millones de pesos (entre fondos federales, y estatales como el FORTAMUN y el FIS) invertidos en su localidad en dos años de gestión vinculados a infraestructura y servicios, entre otros rubros.

Las localidades que  han sido apoyadas para la mejora en su calidad de vida son Rosario Xochiapan, Zacapala, San Mateo Mimiapan, Guadalupe Hidalgo, El Negrito, San Miguel Allende y La Victoria, detalló.

Aquí, el 100 por ciento de la producción es de maíz para la subsistencia, aseguró la Presidenta Municipal, Rosalba Iselt Merino; “producir, guardar y comer” asimismo se hace con la crianza y venta de cabras, en una localidad donde la comunidad más cercana está a 15 minutos y la más lejana a más de una hora. Todo el municipio se divide en Cabecera Municipal, Rancherías y Juntas auxiliares, lugares que en un 60 por ciento carecen de calles pavimentadas.

Detalló que si bien en la Cabecera Municipal, los servicios están garantizados al 80 por ciento, en las rancherías “es difícil poner estos servicios en su totalidad por lo que ahí se enfoca uno a instalar bordos y jahueyes porque viven de la ganadería, principalmente de cabras, de tal suerte que la urgencia es el agua”.

Comentó que en la zona llueve lo mínimo e incluso se reportan precipitaciones pluviales atípicas hacía la baja, lo que implica cosechar poco líquido para la crianza de ganado así como para la agricultura y consumo humano.

Por ello el trabajo, dijo, es arduo toda vez que se suma la necesidad de mejorar la urbanización, “aquí los niños caminan sobre lodo por lo que urge la pavimentación”, por otro lado la población es joven, algunos estudian y otros se dedican a la cantera.

Luego de sostener que de las 26 comunidades que integran Zacapala en 19 se ha hecho obra, incluso en los lugares más alejados, y un ejemplo de ello es Rancho Nuevo donde habita una sola familia y está a más de una hora de camino del municipio. Ahí se instaló un puente para su comunicación.

Se trabaja en obras que fueron solicitadas hace 20 años. Ahora se les otorga la respuesta y el material. Ellos ponen la mano de obra como es el caso de la limpia de un manantial en la comunidad El Rosario Xochitiapan, donde se construye el canal de riego de 1.5 kilómetros que beneficiará la producción comercial de unas diez hectáreas de jitomate, calabaza, chile, tomate verde, pepino, cebolla, entre otros.

Esta cosecha, se llevará al Mercado Huixcolotla, Puebla,  donde está el mercado especial de hortalizas de toda la mixteca poblana que comprenden los estados de Veracruz, Puebla, Oaxaca y Morelos.

La vida aquí, cuesta. Se gana trabajando en lo que se pueda; ya sea cuidando sus 50 cabezas de ganado por familia o migrando pues actualmente existen más de mil migrantes de Zacapala en la Unión Americana que se fueron a los 17 o 30 años de edad y solo hay 2 mil habitantes que representan la Población Económicamente Activa en la región.

“Por eso, en Diciembre aquí, en todas las calles, se escucha inglés en la fiesta patronal” y las historias son compartidas pues “nosotros fuimos migrantes”, recuerda la Presidenta Municipal quien estuvo buscando oportunidades en Estados Unidos de Norteamérica en alguna etapa de su vida.

Los habitantes sostuvieron, en recorrido de trabajo, que las obras si se ven y se usan.

Aquí, en este municipio el cual nunca ha sido visitado por el Gobernador del estado, Miguel Barbosa, el dinero no alcanza por lo que autoridades locales y pobladores, suman esfuerzos para mejorar su calidad de vida.

Mientras una parte pone el poco recurso con el que cuenta, la otra apoya con su mano de obra a fin de alcanzar objetivos comunes: generar economía, comunicar a toda la localidad por la vía terrestre, hacer producir la tierra, cosechar agua de lluvia en pozo o abrevaderos, garantizar el servicio de internet y hasta trasladar a los niños de nivel escolar desde las comunidades más lejanas hacia Zacapala para que no pierdan la oportunidad de estudiar.

El Timbre, es la comunidad más pobre del municipio, ahí habitan 23 familias y no rebasan las 100 persona. Ahí si hay luz, no hay drenaje, ni caminos, solo brecha, pero la vida sigue su curso y el hambre se tiene que mitigar a como se pueda en espera de que no llegue el COVID-19 y éste acabe con cualquier “hilo de esperanza”.

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