Venta de banderas de México, tradición que se pierde

  • Venta de banderas de México, tradición que se pierde

    Foto:  Luis Enrique Flores | MNE

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    Foto:  Luis Enrique Flores | MNE

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¡Bandera de México!
Legado de nuestros héroes,
símbolo de la unidad
de nuestros padres
y de nuestros hermanos,
te prometemos ser siempre fieles...
(Juramento a la bandera, fragmento)

Cada año, en septiembre, algunos mexicanos experimentan un sentimiento de orgullo patrio sincero, otros padecen un chovinismo embriagante que los lleva a faltarle el respeto a los símbolos que, supuestamente, son el objeto de honra, y otros más, no saben para dónde jalar con un país convulsionado por la crisis económica, los desastres naturales, la violencia, la corrupción y la desesperanza de que las cosas empeoran cada día en lugar de mejorar.

A pesar de ello, el espíritu festivo, expresado en las distintas celebraciones que tenemos a lo largo del año, se hace latente, aunque, muchas veces no se tenga nada qué festejar.

Es el caso de las Fiestas Patrias donde el colorido tricolor de nuestra bandera se apodera de hogares, edificios públicos, incluso de vehículos y vestimenta. La música tradicional y los alimentos típicos de la temporada completan el jolgorio patrio.

 

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Basta darse una vuelta por el llamado corazón de la Ciudad de México, el Zócalo capitalino, para darnos cuenta que, desde los primeros días de septiembre, el lugar se pinta de verde, blanco y rojo.

Si uno entra por la calle 20 de Noviembre, una monumental "Antorcha de la Libertad" colgada como pasacalles da la bienvenida al visitante de la recién remozada Plaza de la Constitución.

No pueden faltar los decorados en los edificios que rodean el Zócalo: un gigantesco "¡Viva México!", acompañado por motivos prehispánicos engalanan la fachada del antiguo Palacio del Ayuntamiento, hoy sede el gobierno capitalino, así como otro adorno enorme con las fechas "1810-2017" en los edificios ubicados al poniente de la plaza.

Un conjunto de gradas, colocadas justamente en la parte poniente y frente al Palacio Nacional para la ceremonia del "Grito", la noche del 15, y el desfile cívico-militar del día 16, le restan belleza al espacio.
De banderas y otras curiosidades

También es tradición que diversos vendedores ambulantes tengan el permiso de las autoridades para instalarse en las calles aledañas al primer cuadro de la ciudad para vender la bandera tricolor de diversos tamaños y precios que van desde los 5 pesos, la más pequeña (10 x 7 centímetros), hasta los 400 pesos la más grande (2.80 x 2 metros, aproximadamente).

Este año, unos 70 comerciantes con sus "carritos" tricolores se encuentran apostados en las inmediaciones del Zócalo para ofertar productos diversos alusivos al mes patrio; no sólo banderas, también podemos encontrar sombreritos de palma, sombreros de charro, rehiletes, cornetas de plástico, aretes, collares, aplaudidores, rebozos, playeras, blusas bordadas, bigotes postizos, coronas de flores, pelucas tricolores, trenzas postizas, entre otros.

Tradición que se pierde

José Mendoza Bernardino es uno de estos comerciantes que tiene más de 40 años de acudir puntualmente a la temporada de y, según sus palabras, lo hace más por cumplir la tradición que por el negocio en sí, el cual asegura, ya no es tal, pues las ventas son bajas y apenas recupera su inversión.

"Ya la tradición se perdió; la gente ya no compra banderas", dijo don José, quien recordó que, antaño, se adornaban las tiendas, los edificios y la gente compraba banderas aunque fuera una pequeña para su escritorio, ahora, ya ni eso.

Recordó que hace muchos años los dejaban ponerse en el Zócalo y las ventas eran mayores, ahora dependen del lugar que les asigne el lider de los comerciantes, ya que si les toca muy retirado de la plaza, las ventas disminuyen; en su caso está ubicado en la esquina de Pino Suárez y Venustiano Carranza.

Mencionó que también en tiempos pasados no les cobraban cuota y la ganancia salía limpia, pero ahora tienen que pagar 3,000 pesos por los 16 días que los dejan vender, unos 200 pesos diarios, vendan o no.

José Mendoza criticó que, en parte, la tradición de la venta de bandera se está perdiendo porque muchos de los comerciantes ofertan otro tipo de productos que poco tienen que ver con el símbolo patrio, como las playeras estampadas a la manera de traje de mariachi, "si no es porque estamos obligados por las autoridades a tener banderas en nuestro puesto, venderían cualquier otra cosa", comentó.

Gregorio Luna, oriundo de Cherán, Michoacán, es otro de los comerciantes de prendas con motivos patrios, principalmente. También tiene banderas, pero lo que más vende son blusas bordadas de su entidad y vestidos de china poblana para niñas.

En su opinión, esta tradición de vender banderas es algo que está retomando fuerza, pues hubo un tiempo que no los dejaron vender, por lo que tenían que buscar nuevos mercados, "pero realmente no se vende igual como aquí en la ciudad".

El comerciante que también se ubica en la calle de Pino Suárez, dijo que en un buen día, puede vender hasta 1,500 pesos, por lo que, de cierta manera, sí es redituable.

En este sentido se expresó la señora Oliveria Márquez, quien es de las afortunadas en ubicarse frente a la Plaza Mayor, en la esquina de la calle 16 de Septiembre.

"Pues sí es negocio, para qué vamos a negarlo, sí nos deja para el gasto; no es un negocio que nos deje grandes cantidades, pero de esto sobrevivimos la temporada".

La comerciante coincidió que la venta de banderas es una tradición que se está perdiendo, "pues ya no se venden como antes, cuando se vendían más porque todo mundo adornaba sus edificios sus casas,  y ahora ya lo piensan, ya que también están un poco caros los productos".

También señaló como uno de los motivos por los que la gente deja de comprar es porque las autoridades han reducido los permisos para este tipo de comercio.

"Ya muchas tradiciones se han roto, por ejemplo el día de las "Mulitas" nos dejaban vender aquí afuera de la catedral, ahora ya no, ya se acabó esa tradición".

Banderas "made in China"

Hace un par de años se reportó que se estaban vendiendo banderitas "made in China", las cuales llegaban a costar hasta 50 por ciento menos que las fabricadas en México que, por lo regular, se confeccionan en pueblos del Estado de México, afectando, así, a los productores nacionales.

Sin embargo, en opinión de la señora Oliveria Márquez, "no hay bandera china, porque nosotros mismos conocemos la calidad de la bandera y la gente también conoce que la china es tela más corriente, se rompe muy fácil y la impresión viene mal, no es igual a la de aquí, luego, luego se ve la calidad del satín en las mexicanas y la tela china se ve transparente, tantito la estira uno y se jala", dijo.

Además, señaló, que en la actualidad es muy difícil conseguir banderas mexicanas "chinas", ya que "si usted va a donde venden todo lo chino no encuentra bandera; los chinos saben cuándo un producto se les vende".

Aseguró (con bandera en mano) que sus banderas son mexicanas, fabricadas en el Estado de México, al igual que las del señor José Mendoza quien las compra en San Pedro Totoltepec, población de la misma entidad. No así, las banderas del señor Gregorio Luna, quien las compra por mayoreo en el Mercado de la Merced para su reventa.

Piratas o no, lo cierto es que el negocio de las banderas mexicanas tiene sus altibajos, más bajos que altos, pues mucha gente está dejando de comprarlas; ya no se ven tantos hogares, edificios o vehículos con este símbolo patrio, a veces mucho más significativo cuando juega la selección mexicana de futbol, pero también emblemático en momentos de tragedia como la ocurrida el pasado 7 de septiembre cuando un hombre rescató la bandera del Palacio Municipal de Juchitán, Oaxaca y la colocó sobre los escombros.

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