Acuerdo para la Nueva Economía del Plástico en México no lo avala Greenpeace

  • Acuerdo para la Nueva Economía del Plástico en México no lo avala Greenpeace

    Foto: Cortesía|MNE

La organización ambientalista Greenpeace México no avala el “Acuerdo Nacional para la Nueva Economía del Plástico en México” impulsado por los senadores de la República Jorge Carlos Ramírez Marín, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Ricardo Monreal, del partido del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), ya que deja abierta la posibilidad para que el sector industrial continúe actuando con discrecionalidad a la hora de implementar medidas para reducir los plásticos de un solo uso.

Desde Greenpeace México desconocemos este acuerdo del cual nunca se hizo partícipe a la sociedad civil, y sin embargo se le ha invitado a firmarlo. Advertimos que la adopción de este Acuerdo no ataca la raíz del problema ni propone soluciones reales al mismo al ser  un instrumento voluntario que mina la adopción de reformas a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) que ya se han introducido como propuestas en el Senado de la República para su dictaminación.

Durante el evento en el Senado convocado para la firma del documento, una activista se levantó y desplegó una manta de mano con el mensaje “Este es un aquerdo para seguir contaminando”.

 

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“El cambio verdadero vendrá de la aprobación de legislaciones, no de la firma de acuerdos voluntarios”, señaló Miguel Rivas Soto, líder de proyecto de Océanos de Greenpeace México. Adicionalmente destacó que el papel de los legisladores es establecer el marco legislativo, no acuerdos con la industria que no son compartidos con el resto de la sociedad hasta que son firmados.

Además de no ser obligatorio, el Acuerdo está plagado de trampas. Por ejemplo, parte de un diagnóstico incorrecto e insuficiente sobre las causas de la contaminación plástica, ya que coloca el centro del problema en el manejo inadecuado del residuo plástico una vez generado y la falta de su reincorporación a la economía. No obstante, atender el problema de raíz no solo implica mejorar el manejo de los residuos y su reincorporación al proceso productivo, sino reducir la producción y comercialización mismas de los plásticos de un solo uso previniendo así la generación de residuos en primer lugar.

Bajo este errado enfoque, las propuestas para solucionar el problema que propone el Acuerdo se basan en el post-consumo, apostando por la valorización de los residuos para generar nuevas materias primas a ser aprovechadas, a través de medidas como el reciclaje (estableciendo metas poco ambiciosas en este aspecto como alcanzar un 30% de contenido reciclado hasta 2030), el compostaje, y el aprovechamiento energético. Greenpeace ha señalado que reciclar no es 

suficiente y que abrir la puerta a la generación de energía a través de residuos puede conllevar graves afectaciones ambientales y a las comunidades cercanas.

Otro punto sustancial que no se aborda debidamente es la responsabilidad extendida del productor.  La industria, productores y distribuidores de plásticos de un solo uso deben innovar en el diseño de envases y empaques que reduzcan la generación de residuos, así como hacerse cargo de la gestión de los residuos que sus productos generan. En lugar de ello se responsabiliza a los individuos de una mala disposición del residuo.

Asimismo, el Acuerdo presenta una concepción limitada de lo que significa la Economía Circular, ya que la reduce a las últimas etapas de gestión de los residuos y su reincorporación al proceso productivo, cuando la economía circular debe priorizar también acciones como la reducción en el origen y la reutilización, alargando la vida útil de los productos.

Los compromisos asumidos en el Acuerdo carecen de la ambición necesaria para hacer frente a la contaminación por plásticos de forma real y algunos de ellos incluso no reflejan el contenido de las definiciones que supuestamente enmarcan el Acuerdo. Es el caso de la definición de plásticos de un solo uso que presenta el Acuerdo y que no es precisa, dado que elimina este carácter a los plásticos que puedan ser reciclados o compostados, cuando en la práctica esto no es así por falta de capacidad técnica.

Desde Greenpeace proponemos soluciones que pasan por el uso de sistemas o modelos de negocio que favorezcan el reúso, el rellenado o retornabilidad de envases y  la reutilización. Así como la atención del problema de la contaminación plástica desde el origen, es decir, reduciendo la misma producción y consumo de estos materiales y apostando por la innovación para tener alternativas libres de plástico.

Greenpeace México hace un llamado a los senadores Ramírez Marín y Monreal a cumplir su tarea como legisladores cuya primera responsabilidad es justamente legislar y no realizar acuerdos no vinculantes con el sector industrial . Exhorta también a los industriales del plástico a asumir su responsabilidad y dejar de velar sólo por sus intereses económicos en detrimento del medio ambiente y el derecho de las personas a un medio ambiente sano.

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