FAO, Chapingo y Gobierno Federal trabajan para reducir la alimentación “barata y de mala calidad”

  • FAO, Chapingo y Gobierno Federal trabajan para reducir la alimentación “barata y de mala calidad”

    Foto: MNE 

El Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva y el Rector Interino de la Universidad Autónoma Chapingo (UACH), coincidieron en señalar que las políticas convencionales de tener precios bajos en alimentos perpetúan la pobreza rural y la mala alimentación porque la comida más barata no es la más saludable de ahí que si se desea reducir esta problemática debe haber instituciones educativas, entidades federales, estatales y por supuesto organismos internacionales que “podamos generar una sinergia que beneficie en particular al productor primario”.

En el marco de la distinción Doctor Honoris Causa, otorgada a José Graziano da Silva por parte de la Universidad Autónoma Chapingo (UACH), los Subsecretarios Agricultura, Miguel García Winder; y de Autosuficiencia Alimentaria, Víctor Suárez Carrera, ambos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), apoyaron la visión de garantizar alimentos inocuos pero de calidad en México y anunciaron el fortalecimiento de normas legales en la actual Administración Federal para desincentivar el consumo de comida chatarra.

Graziano da Silva, Director General de la FAO agradeció el reconocimiento e hizo un llamado al mundo académico a continuar aportando saber para impulsar el desarrollo rural, enfrentar el cambio climático e impulsar políticas innovadoras para enfrentar el aumento del hambre y la obesidad a lo que Bernardo López Araiza, Rector Interino de la UACh, resaltó sus contribuciones para afrontar la problemática de la producción y suministro de alimentos para combatir la desnutrición en el mundo.

 

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En tanto, Bernard Herrera y Herrera, Director General de Investigación y Posgrado de la UACh, dijo que el recibir a un estadista como el Director General de la FAO, implica conectarnos a la problemática mundial del que México no es ajeno y debe ofrecer a su población soberanía alimentaria.

En este encuentro, Bernardo López Araiza, Rector Interino de la UACh, precisó que “si queremos reducir la pobreza en México ante la nueva propuesta que está haciendo el Gobierno Federal, debe haber instituciones educativas, entidades federales, estatales y por supuesto organismos internacionales que podamos generar una sinergia que beneficie en particular al productor primario”.

Por su parte, el Rector Electo de la UACh, José Solís Ramírez, expuso que Chapingo es una institución que ha dado políticas públicas al Gobierno Federal para todo lo que es el desarrollo del campo mexicano “por eso consideramos que tiene la capacidad de ser un orientador en la creación de políticas públicas y la Universidad está dispuesta a colaborar con el Gobierno Federal en todos los esfuerzos que sean tendientes a la mejoría del campo mexicano”.

Lo anterior porque el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, advirtió que aún es prioridad aumentar la producción de alimentos pero también lo es el garantizar el acceso de éstos a los pobres mediante políticas sociales.

Desafortunadamente, dijo, existe otro problema global que es la existencia de 2 mil millones de personas con sobre preso de los cuales 670 millones son obesos y muy pronto estas cifras superarán las que existen sobre quienes aún padecen hambre e incluso América Latina ya “tiene más obesos que hambrientos” y a nivel mundial hay más de 2 mil millones de personas con insuficiencia de nutrientes.

Así que el reto es la alimentación pero también no perder el tercio de lo que producimos, además de cuidar la calidad de lo que comemos porque al no hacerlo hay distintas formas de mal nutrición que lleva a la pandemia de obesidad y de falta de micro nutrientes, enfatizó.

Los motivos son claros: alimentos con ultraprocesados con poco o nulo contenido nutricional donde los granos que incluyen son sorgo, maíz, trigo o papa procesados y carecen de nutrientes como el zinc, hierro, calcio y potasio.

Y es que, aseguró, en solo una década los alimentos han perdido los nutrientes ya que, por ejemplo los alimentos con trigo tienen más azúcar que fibra.

Con fundamento en lo anterior, hizo un llamado a seguir la agenda 2030 encaminada a producir más y mejores alimentos con prácticas agrícolas sostenibles y agricultura climáticamente inteligente.

Para esto, detalló se deben aplicar tres medidas para lograr una mejor nutrición: la primera es contar con políticas para dietas sanas donde se asegure que la opción más fácil, es la más saludable, imponer impuestos a alimentos ultraprocesados, sistemas de etiquetado sobre todo en comida chatarra para niños e impedir el uso de grasa saturada.

La segunda medida es el consumo de alimentos frescos y locales vía mercados donde se impulse la economía familiar ya que “estoy convencido de que las políticas convencionales de tener precios bajos en alimentos perpetúan la pobreza rural y la mala alimentación porque la comida más barata no es la más saludable”.

En tercer lugar es que en un comercio globalizado donde se mueven más los alimentos procesados que los frescos, “deberían pautarse normas positivas en el comercio de alimentos inocuos y pero que sean nutritivos”.

Sobre estas propuestas, Víctor Suárez Carrera, Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), indicó que para atacar los problemas de desnutrición y obesidad en el país, el Gobierno Federal “trabajará en diversos mecanismos como es el etiquetado frontal de alimentos, los impuestos más fuertes a los alimentos chatarra y a los refresco, con comedores escolares con comida fresca y caliente así como impulsar un sistema de educación alimentaria a todos los niveles de educación básica y superior, así como eliminar la publicidad engañosa en alimentos”.

Finalmente, Miguel García Winder, Subsecretarios Agricultura de la Sader, comentó que esta Secretaría de Estado, oferta otras acciones complementarias para aumentar la cantidad pero también la calidad de alimentos como es ir por una  agricultura competitiva y extremadamente incluyente “de ahí que se trabaja con las instituciones de investigación e innovación porque sin ellas no podríamos avanzar” en cuanto a garantizar, en este sexenio, la soberanía alimentaria.

 

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