Programa Bienestar con huecos para su aplicación

  • Programa Bienestar con huecos para su aplicación

    Foto: MNE

Al participar  en la reunión de la Comisión Ejecutiva del Congreso Agrario Permanente con el Subsecretario de Alimentación y Competitividad de la SADER, Victor Suárez,  llevamos a cabo un análisis del Programa de Producción para el Bienestar que agrupa dos programas de la administración anterior, el PROAGRO y el PIMAF y le suma la incorporación de 250,000 nuevos productores de comunidades indígenas.

El Subsecretario es alguien accesible a las organizaciones ya que entiende lo que estás significan dado que él ha sido dirigente de una organización durante muchos años.

Comprende la problemática que enfrentan los productores de granos básicos; es receptivo a los cuestionamientos y propuestas y no se pasma en su encargo, hace algo con lo que tiene, pero lamentablemente no tiene todos los hilos para lograr un resultado óptimo. 

 

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Después de la presentación del Subsecretario identifique que el programa tiene varios puntos débiles. 

El primero está en la integración de los productores al programa a través del Censo de Bienestar que está inacabado, esto debido a que va muy lento el levantamiento de la información.

Asimismo a que es muy desordenado y tortuoso el proceso de inscripción por parte de las brigadas de los “Servidores de la Nación”; a la desinformación que priva en los estados, municipios y en las delegaciones de la propia SADER; a que es poco accesible para los pequeños productores por los requerimientos técnicos de la geo referenciación del o de los predios de cultivo inscritos o por inscribirse; y en otros casos es sesgado el levantamiento por razones políticas vinculadas a los procesos electorales próximos o a los aspirantes morenistas. 

Cabe mencionar que si no fuera porque finalmente se decidió tomar como base los padrones de los extintos programas de PROAGRO y PIMAF, no podrían empezar a dispersar recursos a través de las Tarjetas del Bienestar Banco Azteca, lo que les permitirá alcanzar en este y en los próximos meses, lo que yo llamo la joya de la corona, que no es otra cosa más que la oportunidad en la entrega del apoyo previo a la siembra, justo en el momento en el que el productor lo necesita. 

El segundo punto débil es que el programa sigue teniendo una concepción netamente subsidiaria ya que no se obliga a quien recibe el apoyo a lograr mejoras productivas o mínimamente un aumento en los rendimientos de los cultivos. 

El productor recibe el apoyo en efectivo y solo tiene que presentar notas de remisión o facturas de los insumos que haya adquirido. 

El tercer punto débil es que la posible publicación del listado de beneficiarios podría violar las disposiciones legales que obligan a la protección de datos personales. 

El cuarto punto débil se da en el tremendo vacío y la gran incertidumbre qué hay en la estructura operativa de la SADER, principalmente en los estados, que en principio no sabe si seguirá trabajando en la secretaría, que no tiene claridad de cómo operarán y se ejecutarán los programas, a pesar de que se han publicado los lineamientos, y a qué en su afán de ayudar incurren en faltas al hacer el levantamiento del censo del bienestar en los CADER cuando esta tarea está reservada formalmente a los Servidores de la Nación. 

El quinto punto débil es presupuestario ya que el programa ya tiene un déficit de poco más de 3,000 millones de pesos que son necesarios para apoyar a los productores del ciclo otoño-invierno. 

Finalmente acordamos con el Subsecretario seguir trabajando para mejorar el funcionamiento de este y otros programas a cargo de la SADER.

 

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