Encuentro entre Felipe VI y Raúl Castro

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    Foto: Internet

AP
15-11-2019

La Habana. El rey Felipe VI de España, de visita oficial en Cuba, abogó ayer por un futuro con diversidad política y libertad de asociación y expresión para la isla. Medios de prensa locales informaron que fuera de todo programa, el monarca hizo una visita de cortesía al ex presidente y actual secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro.

El monarca español concluyó ayer su visita a la nación caribeña, donde envió mensajes cautos, pero claros sobre su esperanza de que Cuba eventualmente cambie su modelo político.

Sin hacer alusión directa, el rey expresó la víspera su expectativa de que la isla tenga un modelo pluripartidista y garantice el acceso de grupos distintos a los gubernamentales a los medios de comunicación.

 

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Cuál será ese futuro es algo que tiene que dilucidar el propio pueblo cubano. Los cambios en un país no pueden ser impuestos, tienen que nacer de dinámicas internas, expresó el monarca en un discurso la noche del miércoles durante una cena de gala con el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, y altos funcionarios del gobierno.

Es necesaria la existencia de instituciones que representen a toda la realidad diversa y plural que existe de los ciudadanos y que éstos puedan expresar por sí mismos sus preferencias y encontrar, en esas instituciones, el adecuado respeto a la integralidad de sus derechos, que incluya la capacidad de expresar libremente sus ideas, la libertad de asociación o de reunión, agregó.

La visita de los reyes de España a la isla, que comenzó el martes, fue duramente cuestionada en España por los sectores más conservadores, que le criticaron su respaldo al gobierno de Díaz-Canel.

La gira se realiza, además, en un año de fuerte endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos a Cuba, con las que se busca asfixiar económicamente a la isla para lograr el cambio de modelo.

El presidente Donald Trump autorizó un capítulo de la Ley Helms-Burton que permite a sus ciudadanos entablar demandas contra compañías de terceros países que usen propiedades nacionalizadas por la revolución. Firmas como la hotelera española Meliá han sido demandadas y otras correrían el mismo riesgo.

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