Despiden a niña migrante que murió bajo custodia de EU

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    Foto: Internet

Fuente: 
Reuters
26-12-2018

San Antonio Secortez. La comunidad indígena maya de San Antonio Secortez, una empobrecida aldea montañosa en el norte de Guatemala, se despidió el martes de la niña migrante de siete años Jakelin Caal, que murió cuando se encontraba bajo custodia de autoridades en Estados Unidos.

La menor, que viajaba hacia el norte con su padre en busca de una vida mejor, se ha convertido en el rostro más reciente de la migración en momentos en que miles de centroamericanos huyen de la pobreza y la violencia en un arriesgado periplo que en ocasiones los lleva a la muerte.

Jakelin fue llevada en hombros por seis vecinos, familiares y amigos que se turnaban en el recorrido. El ataúd blanco de la niña había salido del hogar de su abuelo paterno para pasar primero a despedirse de su casa y después a la de su abuela materna antes de llevarle al cementerio.

 

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El recorrido duró media hora en un camino pantanoso, por el exceso de lodo, que dificultó la llegada al cerro donde se ubica el camposanto.

"La costumbre es que cuando las personas se mueren debe pasar a despedirse de su casa, porque según la costumbre su espíritu llega a asustar", dijo José Botzoc, un agricultor de 53 años.

La tumba de Jakelin en el cementerio de San Antonio Secortez es la número ocho, con su nombre escrito en el cemento fresco donde quedó sepultada.

El martes al menos 150 personas de la comunidad maya Q'qchí acompañaron el sepelio de la niña. Sin embargo, solo dos tíos y una abuela de ella estuvieron en el sepelio mientras que su madre y abuelo no asistieron.

"No vinieron porque no aguantaban la tristeza de ver como sepultaban a la niña", dijo su tío José Manuel Caal, un agricultor de 33 años. "Si Nery regresa a su casa será complicado porque no tendríamos cómo pagar la deuda del coyote", dijo en referencia al padre de la menor, quien permanece en Estados Unidos.

Antes de que el cuerpo de la niña comenzara su recorrido previo de llegar al cementerio, la comunidad hizo un servicio religioso evangélico en donde la gente que llegó a dar el pésame le sacaba fotografías a Jakelin, pues el ataúd estaba abierto.

Jakelin y su padre Nery Caal formaban parte de un grupo de más de 160 inmigrantes que se entregaron a agentes fronterizos de Estados Unidos en Nuevo México el 6 de diciembre.

La niña comenzó a tener fiebre cuando estaba bajo custodia de funcionarios de aduanas y protección fronteriza y finalmente falleció en un hospital de El Paso el 8 de diciembre.

Funcionarios estadunidenses han dicho que el Departamento de Seguridad Nacional investigará el caso.

Por su parte, un relator especial de Naciones Unidas sobre derechos humanos de los migrantes el lunes exigió una investigación completa e independiente sobre su muerte.

Más temprano el martes, autoridades confirmaron que un segundo menor guatemalteco murió la noche de Navidad bajo custodia de la misma dependencia del Gobierno de Estados Unidos. Aún se desconocen las causas de su fallecimiento.

Casi el 80 por ciento de la población indígena de Guatemala es pobre, y la mitad de ese grupo vive en pobreza extrema.

"Estoy tan preocupado porque existe una ola, (una) época de Q'qchí saliendo desde hace tres años", dijo Rax Kok, un agricultor de 34 años durante el sepelio de Jakelin en San Antonio Secortez. "No tenemos nada".

Durante los últimos años la deforestación empleada para las plantaciones de palma aceitera ha hecho que la agricultura de subsistencia sea cada vez más difícil lo cual ha provocado un éxodo de migrantes.

 

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