“Libertad”, el voyerismo a la sádica potencia

  • “Libertad”, el voyerismo a la sádica potencia

    Foto: Cortesia | MNE 

El libertinismo es un movimiento cultural que se origina en Europa en el siglo XIII y que, en esencia, promueve el espíritu libre. Los libertinos sostenían que la perfección divina se hallaba en la naturaleza y que no existía pecado si el hombre actuaba de acuerdo con la atracción natural por los placeres físicos.

En 1774 (previo a la Revolución Francesa), en algún lugar entre Potsdam y Berlín, un grupo de libertinos expulsado de la corte puritana de Luis XVI busca el apoyo del Duque de Walchen, un seductor y librepensador alemán, para continuar con su vida de placeres ocultos.

Este es el contexto de la película “Libertad” (Francia-Portugal-España-Alemania, 2019), del cineasta Albert Serra, que forma parte del 40 Foro Internacional de Cine de la Cineteca.

 

 

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El filme muestra a estos exiliados hedonistas dar rienda suelta a sus pasiones que, en su mayoría, desafían la imaginación más febril y rosan los límites de los trastornos sexuales, para decirlo en términos modernos.

El escenario, a diferencia de lo que pudiera pensarse, no es un castillo o alguna villa cortesana, sino la profundidad de un bosque nocturno, lo que, de cierta manera, nos hace pensar en el segundo círculo del infierno de Dante.

Los personajes, parecen salidos de la obra “Psicopatía de la sexualidad” (1886), del psiquiatra alemán, Richard von Krafft-Ebing, cada uno de ellos con sus perversiones muy particulares que pueden ir desde el fetichismo, el sadismo o el masoquismo, incluso algunos que podrían ser difícil de clasificar.

Pero es el voyerismo el que lleva la voz cantante del filme; todos los participantes, mujeres y hombres, conforman un aquelarre de miradas lascivas, si nos permiten el pleonasmo. Incluso, como espectadores, nos volvemos mirones de los actos que ahí suceden, repulsivos algunos, sí; pero ahí permanecemos, observando, escondidos entre las sombras de la noche, detrás de un árbol o, directamente, a escasos metros de la escena. Y, sin duda, eso nos hace sentir íncómodos.

Y aunque se debe entender dentro del contexto histórico y del mismo filme, no deja de llamar la atención, más bien de incomodar, el papel femenino en este filme, donde la violencia y la misoginia en el discurso forman parte de la trama y quizás eso, resulte más repugnante que algunas escenas que Albert Serra nos muestra.

El retrato de la época, los vestuarios, peinados, maquillaje y la poca utilería, es una virtud que debemos reconocer en el filme, al igual que una fotografía fría y sombría que contrasta con el brillo, precisamente, de los vestido y maquillajes.

“Libertad” obtuvo el Premio Especial del Jurado Una Cierta Mirada, en el Festival de Cannes, 2019 y ahora forma parte del 40 Foro Internacional de Cine de la Cineteca.

 

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