"Guasón", la locura del riesgo

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La industria cinematográfica de Hollywood nunca va arriesgar demasiado o a perder una inversión millonaria, por eso (al igual que el género de comedia en México) le apuesta a la segura y utiliza fórmulas ya probadas y, si acaso, se aparta de este camino conocido, el riesgo que asume está perfectamente calculado para que no sea tal.

Bajo esta premisa es como podemos entender la película "Guasón" ("Joker" para los que prefieren el purismo sonoro anglosajón) del director Todd Phillips que, en conjunto con los estudios Warner y DC Cómics, optaron por presentarnos una cinta perteneciente al género de super héroes, pero ahora alejada de éstos, que nos cuenta el origen de uno de los villanos más emblemáticos y siniestros de las historietas de Batman.

El aparente riesgo que asume y que pudiera convertirse en virtud, es que se aleja de los convencionalismos en los que habían caído tanto Marvel cono DC hiperbolizando la realidad y sus personajes con una gran cantidad de efectos visuales que tapaban los agujeros de guiones flojos o inverosímiles. 

 

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Hay un meme que anda circulando en redes en donde se sugiere que Marvel dice que para hacer una super película hay que poner a luchar a 40 personajes entre villanos y héroes; mientras que DC sólo dice: "suelten al payaso". Eso, es precisamente lo que ofrece esta película: hacer todo lo contrario que las super-megas-ultra producciones del género y volver a la simplicidad de la historia de un hombre, en este caso, no común, sino perturbado, traumado, olvidado por el sistema, e incluso afectado directamente por el mismo, al que sólo le falta un "empujoncito" para caer en la locura. 

En este sentido, el filme de Todd Phillips, juega con estos dos elementos a lo largo de la película para mostrarnos la transformación de Arthur Fleck, un hombre aquejado que intenta ganarse la vida trabajando como payaso y que cuida de su madre también enferma, en un psicópata amante del caos.

Así, bajo el contexto de un sistema corrupto de Ciudad Gótica, con un ambiente que huele a podrido (literal), con basura y ratas que infestan la calle, en donde cada vez la gente va teniendo menos empatía por sus semejantes, lo que también afecta a este hombre es su estado de salud, mismo que mantiene a raya por la terapia y los medicamentos que consume, pero al ya no tenerlos, porque el mismo sistema se los arrebata, le es imposible poder controlar sus enfermedades tanto del cuerpo como de la mente, sobre todo un trastorno que le hace reír de manera incontrolable ante situaciones de estrés, además de estados de alucinación que agudizan su infelicidad e incrementan su rencor. 

Pudiera pensarse que para gestar un criminal, se le debe despojar de todo para que no tenga nada qué perder, y pudiera ser así, pero en el caso de Arthur Fleck, además de esto, está la parte oscura de su personalidad que, en la medida que las situaciones adversas se incrementan, además de dejar de tomar sus medicamentos que lo mantenían amarrado, adquiere conciencia de su potencial para ejercer el mal y si alguna vez él fue víctima de la sociedad, ahora ésta pagará por lo que le hizo.

Aquí Todd Phillips asume un riesgo, pues al presentarnos a Arthur Fleck como un "outsider" lo que provoca es nuestra empatía y compasión, algo que, a la postre, provocará que, de cierta manera, justifiquemos sus actos criminales, cosa que, en estricto sentido, es cuestionable, porque no se trata de un justiciero, sino de un psicópata que de entrada se desquita de las personas que le hicieron mal (y en el filme hasta ahí se queda la historia), pero que, una vez desatado, quien sabe qué pueda pasar.

La respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en el Guasón de Heath Ledger, quien en verdad era un amante del caos y todos sus actos estaban encaminados a lograr ese fin, por lo que la sensación que nos generaba era de rechazo (en el sentido de sus ser criminal), a pesar de que cinematográficamente adoramos el personaje.

Con Joaquin Phoenix, quien, en otro sentido estuvo a la altura y realiza una inolvidable interpretación, nos pasa, si no lo contrario, sí un poco más de empatía, incluso lástima por el personaje en sí, lo que podría quitarle fuerza a la hora de potencializarlo como el mayor enemigo de Batman y Ciudad Gótica. 

No queremos decir que la actuación de Phoenix no cumpla con las expectativas, al contrario, sino que su Guasón, en su misma fortaleza histriónica pudiera perder en credibilidad a la hora de escalar en su vida criminal; la verdad es que ya se nos antoja un duelo entre este Guasón y un futuro Batman.

No vamos a decir cuál de los dos Guasones es mejor, el de Ledger o el de Phoenix, los dos tienen sus virtudes, y muchas, simplemente se mueven en contextos distintos, y eso al final de cuentas es bueno, porque, como decíamos al principio, esta película pudiera ser el remanso que buscaba el cine de super héroes que ya era una fantasía infumable y complaciente, en donde, en aras de ganar y ganar, el género parecía una puesto de dulces donde, desde el más chico hasta el más grande podían pasar a surtirse de sus sabores favoritos. En el caso de "Guasón", y eso hay que agradecer, DC sacrifica al público infantil para complacer a ese espectador que en lugar de acercarse a la mesa de los caramelos, va directamente al de las bebidas embriagantes.

La película de Tood Phillips tiene muchas referencias, desde el "Taxi Driver " y "El rey de la comedia" de Martin Scorsese (ahí tienen al mismísimo Robert De Niro), hasta guiños al propio "El Caballero de la noche" y por ahí vi un poco de "Fragmentado" e incluso algo de Gene Kelly en "Cantando bajo la lluvia".

"Guasón" es un filme que hace crítica al sistema capitalista que lo mismo genera riqueza y pobreza, que, más que hablar de los olvidados del sistema, habla del cáncer que éste mismo se provoca con personajes así de retorcidos. También es una película que corre el riego de ser considerada como una cinta que justifica la violencia. 

En ciertos momentos es oscura y perturbadora, y, sin duda, es un filme que no deja indiferente, que, además, está haciendo mucho escándalo, lo que, inevitablemente, llevará mucha gente a las salas de exhibición; así habrá cumplido con su cometido de llenarse los bolsillos de dólares con una propuesta que, en apariencia, es arriesgada, pero para Hollywood no existe tal cosa, porque ellos no están locos ni le hacen al payaso.

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