"Eso" no es lo que esperábamos

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Si ya de por sí el tufo de la avaricia permeaba el "remake" de "Eso" hace un par de años cuando se decidió dividir la miniserie noventera de tres horas de duración en dos películas de casi cinco horas que, además de traer de nuevo a la pantalla el libro del autor estadounidense Stephen King, tiene la clara y firme intención de ganarse unos cuantos millones de dólares a costa de la nostalgia del público.

Dirigida nuevamente por Andy Muschietti, "It: Capítulo 2" prometía ser un filme horrorosamente apantallante, sobre todo porque el capítulo uno elevó (como un globo que flota) las expectativas con un filme que, si bien se instalaba en los infiernos del cine comercial, consiguió la aprobación tanto de fanáticos del género como de la critica con una propuesta que encontraba en el desarrollo de los personajes principales infantiles, la frescura y la contundencia de una historia que sí se diferenciaba de la miniserie y que lograba un personaje estupendamente siniestro, en el caso del payaso Pennywise, a la altura de las expectativas.

Fueron esos niños-adolescentes del pueblo de Derry quienes le inyectaron toda la carga emotiva de unos chicos inadaptados conocidos como "Los perdedores" que, en paralelo, sufrían el acoso de ese ente maligno que se aprovechaba de sus miedos más profundos para terminar con sus vidas.

 

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Fue tan poderosa esta presencia infantil que Muschietti tuvo que recurrir a ella en esta segunda entrega, no sólo para anclar ambos capítulos, sino, para su desgracia, resarcir las carencias de un guión que estuvo contenido y temeroso de explorar y explotar tanto a los "perdedores" como al propio Pennywise (Bill Skarsgård), quien estuvo completamente desaprovechado en este capítulo dos.

La trama, conocida por la mayoría, nos habla del regreso de esos chicos a su pueblo natal 27 años después de haber enfrentado al payaso de sus pesadillas, para volver a confrontarlo ya que, ante su inminente regreso, ellos habían prometido combatirlo de nuevo si era necesario.

La apuesta de los productores es que actores de renombre como James McAvoy y Jessica Chastain, encarnaran la versión adulta de esos niños, para darle fuerza a los personajes, pero, lamentablemente, ninguno de los personajes maduros logra cuajar como sí lo hicieron las versiones adolescentes y, como decíamos, el director tuvo que recurrir a los pequeños, a través de flashbacks, de manera constante lo que, a veces, entorpecía la narración, logrando un efecto contrario al que quizás se buscaba en un principio: que los personajes adultos lograran encajar tanto en la historia como con el público.

Lo que sucedía, era que, cada vez que el flashback nos traía a la pantalla a los chicos de Derry, nuestra empatía se cargaba hacia ellos y no a su versión adulta, por lo que estos cuarentones parecían almas en pena, tanto por su deambular en las calles y espacios de Derry, como en la misma trama.

De hecho, el pueblo de Derry que en el capítulo uno se había convertido en un personaje más como un espacio donde la maldad habitaba y se sentía en cada espacio, en esta ocasión también se dejó de lado y tanto sus habitantes que aparecen esporádicamente, como sus escenarios cargados de energía negativa, no lograron el efecto que sí se había conseguido en la entrega anterior. Derry se siente como un pueblo fantasma que sólo sirve en función de su sistema de drenaje donde se desarrolla buena parte de la acción.

Fue tanta la insistencia de conectar a los personajes adultos con su pasado que las más de dos horas de duración de esta segunda entrega se le fueron al director, precisamente en eso, y desaprovechó todo lo que había logrado en la primera entrega, incluido Pennywise que, pese a sus contados momentos histriónicos, cumple a cabalidad con su encomienda, y no estamos diciendo que casi no aparezca, sino que lo hace, pero no de una forma semejante a la de la entrega anterior, como ese payaso que con su sola presencia aterraba. Sólo en una ocasión se aparece ante una niña pequeña y la convence para irse a sus brazos y dientes afilados.

La batalla final, que debió superara a la de hace 27 años en la historia, no fue lo esperado, más que terrorífica u oscura, parecía una secuencia de aventuras contra monstruos al estilo de los Goonies. 

Visualmente la película cumple, al igual que la dosis de sustos que debe tener una de estas películas, sin embargo se queda instalada en el aspecto comercial y le da más peso a querer quedar bien con la taquilla, aunque para ello tenga que sacrificar en profundidad y arrojo por contar una historia más oscura que provoque el miedo y no por la sorpresa de la estridencia y la aparición imprevista del monstruo, sino por un suspenso bien manejado y la sugestión de que algo verdaderamente diabólico está sucediendo.

"It: Capítulo 2", es una película que entretiene y nada más. Queda a deber, y por lo mismo se instalará entre las muchas películas de horror hollywoodense que lograron el éxito taquillero, pero que difícilmente trascenderán como una propuesta verdaderamente artística.
 

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