"Spider-Man: Lejos de casa", la ilusión de una nueva realidad

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Los estudios Marvel y Sony lanzan de nuevo la telaraña para atrapar, otra vez, el gusto por las historias del trepamuros: su amigable vecino, el sorprendente Hombre Araña, quien, junto con Superman y Batman, quizás es uno de los super héroes recurrentes en la cinematografía hollywoodense.

No bien habíamos apenas saboreado una de las mejores propuestas arácnidas con la animación, ganadora del Oscar, "Spider-Man: Un nuevo universo", y todavía nos hallábamos regurgitando "Avengers Endgame", cuando nos avientan la segunda parte de esta saga del Hombre Araña, titulada "Spider-Man: Lejos de casa" que, más que de Sony, es una película del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés) con todas sus letras .

Dirigida por Jon Watts ("Spider-Man De regreso a casa") este filme viene a cerrar lo que han llamado la tercera fase del MCU y cede el paso al siguiente periodo de las películas de super héroes. Sí, todavía habrá Marvel para rato, para el gusto y disgusto de muchos.

 

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En este sentido, "Spider-Man: Lejos de casa", cumple la función de epílogo de "Avengers Endgame", al mostrarnos en su primera parte el mundo que quedó después de la apocaliptica batalla con Thanos y el cuasi fin del mundo y del universo. 

Aquí, podemos observar que si bien estas películas se venían alejando de la realidad propia y que, con cada entrega, se volvían más apoteósicas para poder sostener su propio universo, lo que, al final, llevaría a Marvel a desligarse de esa misma realidad que le dio sustento en sus inicios y tener que crearse una nueva, casi, casi un universo alterno que muy poco nos identifica con nuestra existencia.

En otras palabras, después del "Endgame", la realidad del MCU es y tiene que ser distinta; es como si alguien construyera su personalidad con base en mentiras y para que no se le caiga el teatrito debe actuar y hacer lo que esas mentiras dicen de él. 

Eso es lo que nos están mostrando con "Spider-Man: Lejos de casa", un universo paralelo que es similar al de nosotros, pero que difícilmente nos refleja. Es una ilusión. Por eso resulta significativo que el villano sea "Mysterio" quien, a través de artificios tecnológicos manipula la percepción de la realidad como lo hace Marvel con nosotros.

Paradójicamente, la película intenta recuperar esa cercanía con los habitantes de la Tierra a través de la historia de Spider-Man, quizás el superhéroe mas próximo (con toda la intención del significado de este adjetivo) a la gente, el que menos, podría pensarse, tiene la madurez para enfrentar enemigos apocalípticos, sean extraterrestres o no.

En este sentido, la película rescata y conecta con el espíritu juvenil, tanto de Peter Parker, como el de los espectadores que en este momento atraviesan por esa etapa de cambio o a través de la nostalgia de quienes crecimos con el personaje en las series animadas (caricaturas) o la trilogía de Sam Raimi en los inicios del siglo.

De nueva cuenta vemos en el cine a ese Hombre Araña adolescente que juega o cree jugar a ser super héroe, pero que como todo chico de su edad le cuesta y le pesa adquirir responsabilidades, más si se trata de salvar el mundo. Este Parker sólo quiere olvidarse del "Endgame", superar la muerte de su padrino, Tony Stark y conquistar el amor de MJ. Por ello ignora la convocatoria de Nick Fury para enfrentar a unos malos muy raros y se va a un viaje escolar a Europa para disfrutar de unas buenas vacaciones.

Aquí es donde el super héroe vuelve a conectar con las personas a un nivel de policía de crucero (pero con poderes) y el viaje funciona como una metáfora del crecimiento de Peter, pues en este trayecto, el hombre araña entenderá el papel que juega como uno más de los Vengadores, claro, no sin antes regarla de una forma horrible, pero como todo buen héroe, arregla el desastre.

Alejados de estas buenas intenciones, la película navega con algunas inconsistencias. Por un lado, como ya habíamos mencionado, está dividida en dos partes, uno que le sirve como colofón de la tercera etapa de MCU, aspecto que antes de la mitad lo abandona y no se vuelve a hablar de él y esto le resta lógica al villano, pues se supondría que después de tan tremendo apocalipsis que implicó la desaparición de la mitad de los seres vivos del universo y luego su posterior regreso, esperaríamos tiempos de paz. Cosa que no sucede, pues de inmediato aparece un villano resentido, cuyas motivaciones son tan terrenales y ridículas que cuesta creer.

La otra parte de la cinta tiene que ver con el personaje de la película, el Hombre Araña, sus miedos, sus dudas y su maduración más a fuerzas que de ganas. Lo malo del asunto es que, por un lado quieren regresarnos al héroe de barrio, pero por otro, lo colocan en una situación de mucho desastre y destrucción colectivas. Sí, entendemos que es para que el personaje madure, pero, también es cierto que Marvel no puede comprender o no puede reflejar la grandeza de un super héroe si no es con hipérboles y destrucción masiva. El negocio es el negocio.

Por ello encontramos ambivalencias e incongruencias en la película como esa de que sólo el Hombre Araña está disponible para combatir la amenaza de esos seres llamados "Elementales" que destruyen poblaciones enteras. O sea, de tantos y tantos super héroes del MCU que nos chutamos en "Avengers Endgame" que ni siquiera cabían en la pantalla, ni uno estaba disponible para acompañar al novato y sorprendente Spider-Man. No es creible.

A pesar de esto, el filme es entretenido y de cierta manera, como explicamos, logra conectar con ese espíritu juvenil y adolescente que nos hace soñar en nuestro futuro, en un momento en el que se deben tomar decisiones o ya se tomaron y ahora vemos las consecuencias de ello.

"Spider-Man: Lejos de casa" es un buen blockbuster veraniego (y así hay que verlo) que sirve como paliativo ante la abstinencia de "Avengers". Nos da una ligera mirada diferente a las historias cinematográficas del Hombre Araña, y en ese sentido, es una película que refresca este tan saturado universo de Marvel.

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