Chichi’ales, documental con una visión mística del pueblo Yaqui

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    Foto: Cortesía|MNE

Seleccionado por hablar de la cultura Yaqui, en el que se abordará la realidad de esa etnia, su acercamiento al misticismo, cosmovisión y violencia que desde hace unos 13 años se vive en las comunidades indígenas del norte de México debido al narcotráfico, Chichi’ales recibirá 140 mil pesos del Fondo de Apoyo a la Producción de Cortometrajes de Ficción y Documental de Sonora (Faps) 2019.

El cortometraje, cuyo rodaje iniciará en octubre próximo, trata de Tadeo, un joven yaqui, de entre 18 y 20 años, escapa a través del monte porque lo vienen persiguiendo y aunque no se sabe el motivo, el desarrollo presenta una parte de la realidad que se vive en diferentes estados del país: la intromisión del narcotráfico, que todo lo destruye.

Tadeo, entonces, está en peligro. Su muerte parece inminente. “En el cortometraje nos damos cuenta cómo la violencia, o estos hombres armados, quieren pasar por encima de este yaqui. Los que lo vienen siguiendo son sicarios”, explica el joven cineasta José López Arámburo, originario de Cajeme, Sonora, donde se llevará a cabo el rodaje.

 

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Y es en esa travesía por el monte, donde Tadeo escucha a los Chichi’ales, que son una especie de pájaros pequeños, identificables en la cosmovisión de su pueblo, los cuales solo pueden ser vistos y escuchados por personas muy sensibles o moribundas, es decir, estas aves anuncian la muerte de la persona que los escuchó o de algún familiar cercano.

El cortometraje Chichi’ales, cuyo rodaje se llevará a cabo en locaciones cercanas al municipio de Cajeme, trata de ese joven yaqui que, al escapar, empieza a ver pasajes de su mitología, comentó el cineasta.

De acuerdo con el realizador, “entre esos pasajes escuchamos a los pájaros, vemos cantoras de la tribu yaqui, tradiciones funerarias de la etnia, escuchamos a un yaqui tocar el arpa, vemos una serpiente; empezamos a adentrarnos al mundo o a la cosmovisión yaqui. Básicamente es eso, la travesía de un integrante de esta comunidad, que al meterse al monte empieza a vivir sus creencias”.

En entrevista, López Arámburo, sostiene que el cine tiene que hablar de realidades, tratar temas reales y esta es una realidad que se vive. En su trabajo lo que quiere representar es cómo el narcotráfico es un factor que va aplastando todo, no importa que sean religiones, pueblos, tradiciones o geografía, “todo lo aplasta”.

Como ejemplo refiere cómo los cárteles, cualquiera que estos sean, introducen droga en las comunidades, alguien empieza a consumirla y a alejarse de su mundo y de sus creencias, hasta el punto en que nada más le importa la droga; entonces abandona la esencia de lo que es para ser un esclavo de la droga, afirma el José López.

En el cortometraje participarán cerca de 20 personas, pero solo dos serán los actores principales, Tadeo y José. Se encuentran cuando el joven se adentra en el monte, José es un anciano yaqui, que asiste, cura y da posada a Tadeo en su casa, es en ese momento cuando el joven encuentra la paz.

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