"¿Conoces a Tomás?", una mirada amable al autismo

  • "¿Conoces a Tomás?", una mirada amable al autismo

    Foto: Internet

"Ser diferente es bueno", se escucha decir a los personajes de la película mexicana "¿Conoces a Tomás?, ópera prima de María Torres, y en este sentido la cinta es buena ya que se arriesga con una propuesta que no recurre a la fórmula taquillera de la comedia ligera que tan buenos dividendos le está dando al cine mexicano (aunque no sean buenos filmes), pero que tampoco se va por el camino del drama que deriva en melodrama cursi y aleccionador, sobre todo por el tema que aborda: el autismo.

María Torres teje su historia desde la proximidad de esta condición y eso se nota en la cinta; es un llamado para comprender que las personas autistas ni deben verse como las pobrecitas víctimas de la vida, ni como seres especiales dotados casi, casi de poderes de super inteligencia, sino que se trata de gente, sí con una situación que los caracteriza y diferencia de los demás, pero que son tan capaces como nosotros de experimentar las mismas sensaciones y emociones desde otra perspectiva, si se quiere decir así.

La película nos habla de Tomás (Hozel Meléndez), un joven con autismo que está a cargo de su hermana Fer (Marcela Guirado) y que, por alguna circunstancia, tiene que pasar el día con el novio de ella,  Leo (Leonardo Ortizgris), un aspirante a músico que tiene que tocar en fiestas sociales para sobrevivir.

 

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De esta manera, a través de Tomás, nos acercaremos al mundo de una persona autista, cómo ve, cómo huele, cómo escucha, cómo percibe la realidad e, incluso, hasta cómo puede llegar a amar. Mientras que, desde la mirada de Leo, la directora nos coloca en su lugar y nos hace pensar la manera en que nosotros reaccionaríamos si tuviéramos que hacernos cargo de alguien bajo esta condición y, sobre todo que apenas conocemos.

Obviamente, al ser este el objetivo de la cinta, ésta se mueve en los terrenos de lo políticamente correcto con algunos permisos en el lenguaje, principalmente; pues no por ser alguien autista, vas a dejar de hablar con groserías si esa es tu personalidad.

En este sentido, María Torres le quita solemnidad al asunto con algo de humor, sin llegar a la comedia, quizás se advierte el temor de que el público no tomara en serio las cosas si fuera más atrevida a la hora de meter más humor o subir el tono del mismo.

Pero también se siente que la directora quiere evitar el drama de lo que muchas veces puede suceder en situaciones difíciles como algunas de las que vimos en la película, que sin duda, también forman parte de la realidad de un autista y de las personas a su alrededor, tampoco se trata de tapar el sol con cuatro dedos (chiste que entenderán cuando vean el filme, je, je).

En este sentido la película se siente contenida, lo que hace trastabillar a su directora a la hora de tomar decisiones argumentales, como cuando la situación llega al límite y Fer y Leo están discutiendo, y la cosa se queda ahí para el público que de momento no sabe qué pasó. Y por el estilo, hay algunos detalles que se dejan sueltos, como si dijera, no pasa nada, vamos a lo que sigue.

El mismo personaje de Fer se queda en el limbo, sobre todo cuando le sale mal un asunto, uno que se insistió en la trama era de suma importancia para su carrera profesional en el que no le va bien, del cual estando en el pleno drama, de repente sucede algo con Tomás (sí, grabe, una situación que habíamos dicho hace que la pareja se confronte) y todo ese sentir y pesar de Fer se olvida por el resto de la película.

Fuera de esto, la película le da un gran peso a las actuaciones de Hoze Meléndez  y Leonardo Ortizgriz, quienes estuvieron más que cumplidores a la hora de interpretar a un autista y a un compositor frustrado, pero buen "pex", respectivamente, pues su encuentro y su aventura de todo un día los hará ver la vida y entenderse mejor y la amalgama que logran le da vida a la película.

Y en ese tono, que no rebasa los límites, la película fluye sin esas emociones que te mueven a partir de la reflexión que te provoca una gran historia, simplemente cumple su cometido de que se vea el autismo con otros ojos; genera algo de empatía, pero nada más. No te conecta del todo con la situación, ni te inspira a un plus, tan sólo te hace pasar un rato agradable, pero sin la estupidez de una comedia como "No manches Frida 2".

"¿Conoces a Tomás?" tiene su virtud en querer ser una película diferente (como referimos al inicio), alejada de la comedia, ligera, romántica y refriteada que estamos padeciendo en la actualidad, pero también está alejada de las grandes películas autorales que marcan la diferencia. Y así es como hay que verla: como una buena intención que, por supuesto debe verse.

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