"Pokémon: Detective Pikachu", la búsqueda infructuosa

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En días pasados, en la Ciudad de México, sufrimos de una contingencia ambiental pocas veces vista, casi como la de un mundo apocalíptico digno de las mejores películas de este tipo; nada le envidiaríamos a "El quinto elemento", donde tuvieron que construir hacia arriba para evitar la nube de smog.

Esta situación ambiental obligó a que se suspendieran las clases en el Valle de México por tres días (no así los trabajos, como si los adultos tuviéramos el poder de la inmunidad ante la porquería que estamos respirando) y, lógicamente, los niños tuvieron que quedarse en casa, aunque algunos de ellos resultó difícil mantenerlos resguardados entre cuatro paredes y más si la publicidad televisiva los invitaba a ver la cinta "Pokémon: Detective Pikachu", como fue nuestro caso. Así que, con cubre-bocas colocado, nos fuimos al cine de carrerita.

Si no se es fan de este singular personaje de los video juegos y la animación, difícilmente encontraremos asideros que nos puedan llamar la atención, tanto para divertirnos como para indignarnos.

 

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Si uno no conoce quiénes son los personajes, más allá de la semántica "pokemona" que escuchamos por la reiterada mercadotecnia, reforzada con aquel fenómeno de realidad aumentada, "Pokémon GO", cuesta trabajo entrar en la película, entenderla y, sobre todo que nos resulte nostálgica que, al parecer, es el punto a favor de esta propuesta, algo que sin duda consigue, pero sólo con su nicho, que hay que reconocer, no es nada despreciable.

En este tipo de propuestas, es tarea de los productores complacer a los fanáticos a quienes de inicio está dirigido el trabajo, pero también se busca conectar con el otro público, por lo que el guión debe apegarse al producto origen, pero también debe estar adaptado para que el grueso de los espectadores lo encuentren atractivo.

El asunto, para quienes nos encontramos en el segundo supuesto, es que de entrada nos arrojan a la arena donde existen los pokemones; hay una breve explicación de por qué estos seres cumplen el papel de mascotas, pero resulta insatisfactoria porque no sabemos en qué momento sucedió, cuáles fueron las causas, cuál es el origen de estos bichos. Quizás en el video juego o en la serie animada se explique, pero, insistimos, quienes no hemos seguido la saga, el filme nos deja en el mismo oscurantismo en el que estábamos antes de verla.

Si sólo la tomamos como una cinta de aventuras pasa como una más para una tarde de ocio con el gancho de que puede entretener a los más pequeños de casa. 

Sin la existencia de un marco que contextualice esta realidad "pokemona", la trama es de los más sencilla y en varios puntos absurda e inverosímil: el chico inadaptado que no puede "cazar" o conseguir su mascota y que vive una vida monótona, pero un buen día le cambia la suerte por un giro del destino y entonces emprende una aventura "detectivesca" con la ayuda de Pikachu, la mascota de su padre, y al final del camino encontrará el sentido de su existencia.

El atractivo de esta propuesta era poder admirar estos seres interactuando con la "gente real", algo que ya no debería sorprender, porque con la tecnología de ahora, visualmente todo es posible, y en este sentido, la película cumple, pero estas imágenes se tornan vacías al no tener un propósito más allá de ser un adorno de los seres humanos, quienes también pasan sin pena ni gloria, pues el guión es flojo, y sólo el Pikachu logra la simpatía del público por encima de todos los demás personajes.

Las opiniones dicen que es la interpretación de Ryan Reynolds como este pequeño detective lo que le da un atractivo a la cinta por su humor cuasi ácido al estilo de Deadpool (sin su irreverencia, por supuesto), pero al tener la clasificación "A", la mayoría de salas la presentan doblada al español, por lo que nos resultó imposible corroborar este dato.

En fín, ahí queda la película para los fans de la saga y serán ellos la voz más autorizada al calificar de buena, mala o muy mala a esta película. Si usted no es fan, mejor no se acerque; se aburrirá.

Ojalá que las condiciones atmosféricas en la CDMX mejoren sustancialmente y ya no haya la necesidad de otra contingencia que suspenda las clases... (en secreto) para no tener que llevar a los hijos a ver cosas como esta.

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