Alejandro G. Iñárritu inaugura su instalación "Carne y Arena" en la UNAM

  • Alejandro G. Iñárritu inaugura su instalación "Carne y Arena" en la UNAM

    Foto: Luis Enrique Flores | MNE

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    Foto: Luis Enrique Flores | MNE

Nunca antes el arte nos había permitido estar en los zapatos del otro, literal, como lo podremos hacer ahora con la instalación artística del cineasta Alejandro González Iñárritu, "Carne y Arena (Virtualmente presente, Físicamente invisible)", una experiencia de realidad virtual que nos enfrenta  con la vivencia de los migrantes mexicanos y centroamericanos en su intento por cruzar la frontera por el desierto hacia los Estados Unidos.

Con el uso de tecnología de punta, nunca antes usada, esta instalación es una experiencia sensorial que crea un espacio multinarrativo que permite una inmersión del espectador y formar parte de un grupo de migrantes que son descubiertos por la policía.

El montaje que se presenta en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, está inspirado en historias verdaderas y tiene la intención de explorar la condición humana de estos viajeros; "es caminar en los pies del migrante, por debajo de su piel y dentro de su corazón. Es una obra que habla de una realidad humana, de una crisis a nivel mundial", dijo González Iñárritu, durante la inauguración de esta muestra.

 

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El director de "Amores perros" se concibió así mismo como un migrante: "He estado fuera de mi país más de 16 años y, viviendo en los Ángeles, es difícil mantenerte ajeno a la realidad de esas 5 millones de personas que viven en una condición de anonimato, en las sombras, en la invisibilidad".

González Inárritu criticó la decisión de los Estados Unidos de cancelar el programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia, DACA, por sus siglas en inglés, el cual afecta a unos 800 mil jóvenes de los llamados "Dreamers", los cuales, dijo, se siente huérfanos, sin identidad.

"Es muy fácil aplastar a quien no tiene identidad y a quien no tiene dignidad, y esta última decisión, de este gobierno, les ha extirpado eso de alguna forma, y tenemos los mexicanos que apoyar esta situación".

En clara alusión al presidente estadounidense, Donald Trump, Iñárritu mencionó que ante la retórica y la ignorancia que existe hoy, la batalla puede ganarse sólo desde la plataforma de las ideas, de las historias individuales, del humanismo, de la tecnología. "Desde ahí yo puedo hablar; insultar, reducir la vida humana, etiquetar y degradar la vida a través de enojarnos, es caer en el juego, y allí perdemos".

Destacó la pertinencia temática de su instalación, la cual, aseguró, es mera coincidencia con la situación actual, pero, de cierta manera se alegra de que esto sea así, pues esto le permite abordar el tema sin hablar de buenos o malos, sin racismos ni neonacionalismos, sino hablar de las realidades complejas de diferentes nacionalidades, no solo de los mexicanos o centroamericanos, ya que el mundo entero vive esta situación.

"Las historias son las mismas, los motivos son los mismos, los mismos problemas, las mismas tragedias, sus océanos son nuestros desiertos; la gente allá se diluye en el agua, se hunde, aquí en las arenas y es un homenaje a todos ellos", aseguró el director de cine al referirse a los migrantes africanos que buscan oportunidades en Europa.

Confió en que pronto esta propuesta llegue a Washington, "donde los próximos seis meses se van a tomar las decisiones más importantes para estos 800 mil jóvenes y esperar que los políticos que tengan prejuicios tengan la posibilidad de ser expuestos a esta realidad y que cambien esta ignorancia o esta manipulación de las que han sido víctimas de lo que se dice de nuestros compatriotas", dijo.

Iñárritu resaltó que en esta problemática, México y los Estados Unidos comparten culpas, ya que ambas naciones tienen un déficit con estas comunidades de las cuales se benefician económica y culturalmente.

El cineasta explicó que este proyecto nació a partir de entrevistas realizadas a migrantes y que se optó por la realidad virtual para borrar la frontera entre personajes y espectador, rompiendo, de cierto modo, el encuadre cinematografico, para que el público pase de ser un observador pasivo a un protagonista de la experiencia artística.

Lamentó que la tecnología de la realidad virtual esté desarrollándose más en la industria del video juego y la pornografía y no en la educación, la ciencia y las artes donde, sin duda, tiene mucho potencial. 
"Me parece que tiene un potencial enorme y artístico, me parece que a nivel instalaciones arquitectónicas, esculturales, la pintura, yo creo que puede ser un medio que puede transformar museos y galerías, pero también puede tener un potencial destructivo enorme", señaló Iñárritu.

Lo que logra esta tecnología, afirmó, es el ponerte en los zapatos de alguien, experimentar la compasión, y no hay una mejor forma que la de vivir la experiencia aunque sea un fragmento sensorial e intelectual de esta realidad.
La instalación limita su experiencia a una persona a la vez, quien tendrá la libertad de moverse en un espacio de 200 metros cuadrados con el equipo especial de realidad virtual y durante casi 7 minutos podrá observar la acción desde diferentes perspectivas y elijirá cómo ver lo que más llame su atención.

En el acto inaugural de "Carne y Arena", estuvieron presentes el rector de la UNAM, Enrique Graue, Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México, Guadalupe Ferrer, directora de Actividades Cinematográficas de la misma casa de estudios, Alejandro Ramírez, director de la cadena de cines, Cinépolis  y Ricardo Rafael, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.

El rector Graue, celebró esta instalación ya que permite que "nos escuchemos, dialoguemos y nos entendamos, además de acercarnos a la realidad vivida por los migrantes, a sus experiencias personales, afectivas y humanas"
Señaló que "la propuesta de González Iñárritu captura en una escena o con un gesto lo que pasa por la mente y el corazón de aquellos que dejan atrás su vida y sus raíces para emprender un viaje incierto, del que, algunos, quizá no regresen nunca".

Por su parte, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, señaló que este proyecto lo han venido trabajando desde hace tiempo, "con mucho cuidado, rompiendo barreras que tenían que ver con retos tecnológicos, con retos de espacio y con tiempos".

Señaló que el reto será que la exposición sea de larga duración y que la mayor cantidad de gente pueda disfrutarla.

Mancera también anunció que, en este contexto donde el gobierno estadounidense anunció la cancelación del DACA, la Ciudad de México estará instalando un fondo de 20 millones de pesos para apoyo a los jóvenes "Dreamers" que pudieran regresar a la capital. Esto sería a partir del 13 de septiembre.

Finalmente, el empresario Alejandro Ramírez, afirmó que este proyecto es un parte aguas en este medio de realidad virtual.  

"Creo que esta instalación o trabajos como el que nos trae Alejandro hoy, siempre han sido importantes, pero creo que hoy más que nunca ha sido tan oportuno, sobre todo por las políticas xenofóbicas y discriminatorias por parte de la administración del presidente Trump", concluyó.

"Carne y Arena (Virtualmente presente, Físicamente invisible)", podrá visitarse a partir del 18 de septiembre, aun sin fecha para su conclusión. La entrada será con boleto previamente comprado en la página oficial de la exposición.

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