"¡Sing¡Ven y canta", un platillo musical de temporada

  • "¡Sing¡Ven y canta", un platillo musical de temporada

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El ánimo y el espíritu festivo de esta temporada navideña son campo fértil para que las producciones de Hollywood con temática musical y familiar atraigan a muchos niños con sus madres, padres y abuelos a las salas de cine con películas animadas como "¡Sing¡Ven y canta".

Después de aquel churro que fue la película de los "Minions", los estudios de animación, Ilumination Entertainment, se reivindicaron con "La vida secreta de tus mascotas" y rematan bien el año con esta, su séptima película, "¡Sing...", que, en general, podríamos calificar como entretenida.

A final de cuentas, las animaciones de estos estudios no se caracterizan por sus historias profundas o de personajes heroicos o atormentados, sino por crear, precisamente, personajes divertidos al extremo y eso es lo que hacen con esta cinta que dirigen Christophe Lourdelet y Garth Jennings.

 

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"Sing: ¡Ven y canta!", se sitúa en una urbe "animalizada", al estilo de "Zootopia", donde un koala, productor de teatro en bancarrota, intenta rescatar su teatro y la brillante idea que tiene para tal fin es con un "reality show", donde personas (animales) comunes y corrientes pueden alcanzar su sueño de convertirse en estrellas del espectáculo musical.

Tras una ardua y divertida audición, los finalistas: una cerdita, ama de casa exhausta; un gorila, joven que no quieres ser parte del "negocio" familiar; un ratón, soberbio y embustero personaje; una elefante, adolescente tímida e insegura; y una puerco espín, chica talentosa y decepcionada en el amor, mostrarán su talento para ganar el jugoso premio ofrecido.

Las vicisitudes por las que tienen que pasar, tanto concursantes, como el productor, son los elementos que sostienen a la cinta que, de otra manera, se tornaría aburrida y, de hecho, la historia se alarga un poco de manera innecesaria, para llegar a un final feliz para todos.

Lo divertido de la película, sin duda, recae en el soundtrack, que va desde "Golden Slumbers/Carry that weight", (The Beatles), hasta "Bad romance" (Lady Gaga), pasando por, "My way" (Sinatra) o el jazz  "Take five" (Dave Brubeck), interpretado en su mayoría en la versión original para evitar traducciones que le quitaran fuerza a las canciones, y, visualmente, bien caricaturizadas por estos personajes animalescos.

Como las rolas que se escuchan son variadas en los géneros, seguramente, al menos, habrá una con la que la gente se identifique y se rinda con la interpretación de la pantalla, por muy rockero, popero, jazzero o folclórico que se pretenda ser.

Lo mejor que puede pasar, después de haber tocado fondo es que, lo único que queda, es subir. Esa es la moraleja de la película y de cierta manera es lo que pasa con cada personaje que muestra ese talento, muchas veces desconocido, pero, la frase también puede servir para la casa productora perteneciente a Universal Studios, que, como decíamos al inicio, logró subir sus bonos con esta película, claro, sin llegar a ser la animación que estábamos esperando. 

La cinta no es pretenciosa, sólo busca entretener y, en ese sentido, cumple con su cometido, sobre todo con el público infantil, el cual no cesará de mover sus pequeños pies y tararear las melodías que van escuchando y, al igual que sus padres, seguirán con las tonadillas de alguno de los temas que gustaron horas después de haber dejado la sala de cine.

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