"Un cadáver para sobrevivir", ¿qué pedo con esta película?

  • "Un cadáver para sobrevivir", ¿qué pedo con esta película?

    Foto: Internet

La pregunta que se hace en el título de esta reseña, es la reacción de muchos al salir de la sala de cine que no saben cómo catalogar lo que han acabado de ver: una película de un náufrago y un cadáver que constantemente se tira flatulencias.

A pesar de lo escatológico que esto suene y de lo vulgar de la imagen, "Un cadáver para sobrevivir", de Daniel Scheinert y Daniel Kwan, es de esas películas raras a las que queremos encontrarle la cuadratura sabiendo que no es más que un círculo, al que si le permitimos rodearnos, nos colmará de sorpresas.

Ganadora en el Festival de Sundance a mejor dirección, esta cinta pone el dedo en la llaga en el significado que cada uno tiene acerca del sentido de la vida y lo hace de una forma poco convencional utilizando el tema del suicidio como detonante de la historia y el simbolismo de un cadáver que está aprendiendo a vivir.

 

Tambien te puede interesar: De Niro, Gibson y Eddie Murphy galardonados en Hollywood Films Awards

 

Hank (Paul Dano) es el suicida, un joven perdido en una isla que ante la imposibilidad de sobrevivir y un aburrimiento que lo mata (metafóricamente hablando), decide acabar con su vida y, justo en ese momento, descubre a un hombre muerto en la playa al que llamará Manny (Daniel Radcliffe), cuyo "poder" flatulento le ayudará a salir de la isla.

Pero no sólo los gases del cadáver ayudarán a Hank a sobrevivir, sino otras particularidades como su pene erecto que utilizarán de brújula o su cuerpo lleno de agua que impedirá que el hombre vivo se muera de sed.

La película sería estúpida, absurda y hueca si sólo se quedara con lo anterior descrito, pero los autores sólo usan esto como caparazón para mostrarnos a la tortuga que se esconde debajo de la concha.

Eso que está de trasfondo es lo que ya habíamos mencionado: una reflexión acerca del significado de la vida, sobre todo de las cosas que nos hacen felices y que abandonamos en el camino, sea por miedos, decepciones o simplemente porque somos entes sociales que vivimos reprimidos.

Y, justamente, el aislamiento en el que los dos personajes interactúan, es el espacio idóneo para descubrir, en el caso de Manny que es como un niño que está conociendo su cuerpo, y redescubrir, en el caso de Hank, las cosas que nos dan placeres momentáneos, cuya suma podría acercarnos a la felicidad.

Esas pequeñas cosas, en el caso de la película, son la masturbación y el echarse pedos, acciones que socialmente son mal vistas pero que sin duda causan placer, por lo que Manny no entiende por qué eso debe hacerse a escondidas.

Esto se traslapa a sentimientos profundos como el amor y, de la misma forma, ambos personajes se cuestionan el por qué es tan difícil expresar emociones filiales y románticas, por lo que Manny piensa que tal vez era mejor seguir muerto.

La película es sobre la madurez y la necesidad de tener a alguien (aunque sea un cadáver) con quien compartir los momentos importantes de nuestra vida para no sentirnos vacíos, incluso, muertos.

"Un cadáver para sobrevivir" es un filme que puede alejar a muchos de la pantalla sin siquiera haber llegado a la mitad de la proyección, pero aquellos que se queden hasta el final (igual de incomprensible), sentirán todo menos indiferencia, aburrimiento o certidumbre. 

Pero sobretodo, quienes vean esta película tendrán, a partir de ahora, una concepción distinta de los pedos.

 

Notas Relacionadas