En México no tenemos poca, tenemos “mucha madre”

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Ya viene el Día de las Madres, una de las celebraciones más importantes en México y una de las que más derrama económica deja en el año. Llegó la hora de comprar las flores, los regalos y de invadir los restaurantes con tal de festejar a la “jefa del hogar” en su día.

Sin embargo, más allá de lo comercial, hay cifras que nos dicen la realidad de lo que viven las madres en nuestro país.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México hay 48.7 millones de mujeres de 12 años y más, de las cuales 67.3 por ciento se han convertido en madres, es decir, un equivalente a 32.7 millones.

 

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Si se toma en cuenta la edad de la mujer, sobresale que 7.8 por ciento de las adolescentes de 12 a 19 años ya han procreado y este porcentaje aumenta naturalmente con la edad: 56.2 por ciento de las mujeres jóvenes de 20 a 29 años tiene al menos un hijo nacido vivo y 88.7 por ciento de las mujeres de 30 y más años ya han sido madres.

De las mujeres con hijos, 19.6 por ciento tiene un solo hijo; el mayor porcentaje 26.7 por ciento, tiene dos hijos; 22.5 por ciento tiene tres; 11.5 por ciento es madre de cuatro hijos y 19.7 por ciento tiene cinco o más hijos.

La maternidad es un fenómeno demográfico ligado principalmente a la situación de unión conyugal de las mujeres. Sin embargo, es cada vez más frecuente que mujeres transiten a la maternidad o la ejerzan mientras se encuentran en una situación de no unión, ya sea separadas, divorciadas, viudas o solteras, provocando que en numerosos casos esto las coloque en situación de vulnerabilidad, tanto económica como social.

Así, 27.8 por ciento de las mujeres de 12 y más años con al menos un hijo nacido vivo ejercen su maternidad sin pareja; 21.3 por ciento están separadas, divorciadas o viudas, mientras que 6.5 por ciento son madres solteras.

Del total de madres unidas, 19.5 por ciento lo está en unión libre y 52.7 por ciento casada. Entre estas últimas destaca que en 3.5 y 4.9 por ciento respectivamente, su cónyuge o pareja reside en otra vivienda.

Por otra parte, en el cuarto trimestre de 2016, la tasa de participación económica de mujeres de 15 y más años es de 43.3 por ciento. Prácticamente es la misma tasa para las mujeres con al menos un hijo nacido vivo con 43.4 por ciento y las mujeres sin hijos 43.2 por ciento.

Con respecto a la unidad económica donde laboran: 31.5 por ciento de las madres ocupadas trabaja en el sector informal; 38.6 por ciento en empresas y negocios, y 16.1 por ciento en instituciones públicas o privadas.

Referente al tipo de ocupación, la mayoría son comerciantes (26%), trabajadoras en servicios personales (25.4%), trabajadoras industriales, artesanas y ayudantes (18.9 por ciento).

Las mujeres que no tienen hijos cuentan con un perfil ocupacional muy distinto. La mayoría trabaja en empresas (53.1%) seguido por aquellas que laboran en el sector informal 18.5%), y en instituciones públicas o privadas (18.8 por ciento). Por tipo de ocupación, la mayor proporción (22.5%) labora como comerciante, 17 por ciento está ocupada en servicios personales y 14.8 por ciento son trabajadoras industriales, artesanas y ayudantes generales.

Asimismo, uno de los temas demográficos, sociales y de salud pública que han sido de impacto, no solo en México sino también en otros países alrededor del mundo, es el embarazo en la adolescencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece como embarazo adolescente a la condición de maternidad que se produce en edades tempranas; es decir, es aquella gestación prematura que presentan las jóvenes que no han culminado su maduración tanto psicológica como biológica, acentuando así una condición de riesgo no solo por las posibles dificultades durante la gestación y el parto sino porque ello también vulnera su posición en la sociedad.

De esta manera, una de cada tres mujeres adolescentes del grupo de 15 a 19 años ya inició su vida sexual, es decir, el 29.2 por ciento y 16.4 por ciento declararon ser sexualmente activas, mientras que 44.9 por ciento declaró que ella o su pareja no utilizaron algún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

Respecto a los niveles de fecundidad en el país, han mantenido un descenso constante desde finales de la década de 1960, momento en el que se registraba su máximo histórico con valores por encima de los siete hijos por mujer, para posteriormente descender a partir del cambio en las políticas de población y del impulso de los programas de planificación familiar que reorientaron las pautas reproductivas de la población.

En este sentido, la información de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014, la tasa global de fecundidad es de 2.21 hijos por mujer para el trienio 2011 a 2013, indicador que mantiene niveles muy similares a los registrados por la ENADID 2009, en que para el trienio 2006 a 2008, se ubicó en 2.26 hijos por mujer.

El nivel de fecundidad de la población es un fenómeno asociado a las características socioeconómicas como la edad, escolaridad y condición de actividad económica, entre otros aspectos, influyen en su tendencia y estructura.

El análisis de la tasa global de fecundidad por nivel de escolaridad muestra que a mayor nivel de escolaridad es menor la fecundidad. Para el trienio de 2011 a 2013, la tasa para las mujeres sin escolaridad es de 3.30 hijos por mujer y para aquellas con estudios de preparatoria o superiores la tasa se reduce a 1.79 hijos por mujer.

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