Encendiendo la llama del amor

  • Encendiendo  la llama del amor

    Foto: Cortesia | MNE 

A medida que se acerca la oportunidad de iniciar una relación hay que verla con la perspectiva de que se tiene que trabajar en ella con la finalidad de que pueda permanecer por tiempo indefinido. Aunque nada es eterno ni perfecto.  Hay que luchar por nuestros deseos.

 

ARRASTRAME AL PARAISO Y A TUS INFIERNOS

 

Arrástrame al paraíso de tus bellos dedos de aquella mirada que ilumina mi cielo, de tu linda voz que al susurrarme me altero y comienza a llenar mi vasto deseo, que me hace anhelar sentir piel a  piel haciendo vibrar mi enraizado cuerpo.

Arrástrame  también al paraíso de tus infiernos, porque yo no sólo amo lo bello de ellos, también se apreciar los fuertes que llevas dentro y que te hace ser lo que he querido con anhelo,  que se  muestran y llenan de algarabía cada vez que los veo.

 

 

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No busco perfección pues esa no existe, ansío tu corazón mente y cuerpo y que juntos vayamos como olas en mar abierto, subiendo y bajando a deseo nuestro junto con la llama de una pasión ardiendo, surcando los cielos, los cerros o aquellas estrellas de nuestro mundo perfecto.

Te invito a viajar por las hebras del deseo y tomar las riendas de mi cuerpo entero,  arrojarte al instinto de aquellos bosquejos que hayan viajado por tu mente y pensamiento, hacerlos reales, tangibles y eternos.

Toma mi mano y llévame lejos donde pueda sentir la bifurcación de la delicada iniciación de una bella relación y al mismo tiempo la madurez del tiempo que juntos compartiremos llevando consigo descubrimientos alternos de una vida llena de coloridos sueños.

Y si en el camino perdemos lo pactado, lo fijado, agarremos las riendas con manos de hierro para impulsar aquellos recuerdos que juntos vayamos escribiendo, no permitamos que la rutina merme, destruya o termine lo que con grandes ganas estoy dispuesto.

Labremos un camino, un destino con las llamas y las calmas de un apasionado y dulce amor, donde estemos los dos dispuestos a entregarnos como el aire  a la vida, como la arena al desierto, como el cerebro al pensamiento, como el destino que está escrito.

Arrástrame a tu paraíso y a tu infierno porque eso estoy pidiendo, eso estoy pidiendo…

 

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