¿Qué pasa con el amor maduro?

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La literatura es la apertura a las diferentes formas, estilos y gustos en la variedad de temas que crean emociones y nos  trasladan a estados de ánimo que ayudan a menguar la desesperación  en estos  tiempos difíciles  que vivimos

 

Y TU LE PREGUNTASTE

 

Y tú le preguntaste: Ahora que ha pasado mucho tiempo, ¿qué ha quedado de aquellos recuerdos, donde antes  todo era fuego?  ¿En que se ha convertido todo ese anhelo toda esa brisa, ese gran deseo? y reflexionando aquello que en su momento fue tornado, brisa de cuerpos enarbolados por la fragancia de juventudes que miraron los ocasos y quedo pensando y analizando que ha sido ahora con el gran cambio donde llegan las estaciones maduras que sólo nos muestran los caminos andados.

Y tú le preguntaste: ¿Qué tanto ha cambiado eso dentro de ti? Acaso ha ido desapareciendo en aquellas añoranzas vividas, soñadas y disfrutadas,  acaso ha mermado o se ha ausentado, toda la magia sentida, aquella que te permitía viajar en el viento sintiendo el rocío de mis formados brazos de mis deseados besos de mi aclamado cuerpo.

 

 

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Y tú le preguntaste: ¿Esta madurez tuya donde la experiencia llega, la sabiduría crece y la mentalidad se transforma? Donde ya se exige más que un buen hartazgo, más que un buen trabajo, más que un buen abrazo. ¿Qué te llena el alma, cuerpo y mente?, aún sigue vibrando  ese corazón valiente, aquel que  ha llenado mi vida de manera  creciente, y a donde ambos hemos llegado contra viento y marea, trabajando juntos en estas imperfectas mentes.

Y tú le preguntaste: ¿A dónde van los caminos de una mujer ya madura con quien has compartido estaciones de mil leguas? A dónde nos lleva el destino que se ha trabajado, a dónde nos llevan los frutos que de nosotros han emanado. ¿Ahora qué sientes, qué vibras, qué quieres?  Qué explota tu mundo, tus líneas, tus sueños

Y ella respondió: Ha quedado en un gran cambio, maduro y centrado, no importa el tiempo de sueños de antaño,  los frutos maduros también son deseados, con una apacible lujuria medida, creciente,  furtiva  y sin prisas.

Y ella respondió: La mente brillante perdura, madura y se aprecia, y quedan pendientes mil cosas fehacientes, aquellas que permanecen por haber sido labradas y  entregadas siendo sinceras, leales y conscientes.

Y ella respondió: En este camino de mil leguas, donde he recorrido entre nubes y vientos deja marcada mi vida, mi  esencia y  mi cuerpo. ¿Y a dónde nos lleva?  A donde los sueños siguen, maduros, cambiantes deseables, esto no se acaba en la metamorfosis de una vida entregada, explosiva cuál cielo estrellado, sigue provocando, sigue provocando…

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