Los muertos tendrán un festín…"Yucateco"

  • Los muertos tendrán un festín…"Yucateco"

    Foto: Luis Enrique Flores

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    Foto: Luis Enrique Flores

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Al pasar por un panteón

yo vi una mujer desnuda,

me acerqué y por fisgón,

era la muerte huesuda

¡Bomba!

La tradición del Día de Muertos dicta que las almas de los difuntos regresan cada año a degustar los platillos de las ofrendas que se montan en su honor, pero un lugar al que, sin duda, disfrutan más regresar es al estado de Yucatán con su ancestral ofrenda del Hanal Pixan.

De la lengua maya, Hanal Pixan que significa “comida de ánimas” y para conocer más acerca de esta tradición, el Museo Nacional de Culturas Populares presenta esta ofrenda con el objetivo de difundir esta ceremonia anual que se celebra en este estado ubicado al sur del país.

En entrevista para México Nueva Era, Marco Polo Juárez, Museógrafo de este recinto, comentó que el Hanal Pixan es la ofrenda yucateca de Día de Muertos que consiste en la preparación y posterior degustación de los alimentos que se ofrecieron a los que partieron al más allá.

 

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Esta preparación, dijo Juárez, coincide con el ciclo agrícola primavera-verano en donde los alimentos cosechados se utilizan en las ofrendas a los muertos como el maíz, la yuca y la calabaza. 

El museógrafo resaltó la importancia de los alimentos en la ofrenda donde no puede faltar el platillo principal: el “mucbipollo”, una especie de tamal envuelto en hoja de plátano con carne de puerco o  pollo, achiote, orégano y otras especias que se cocina bajo tierra.

Otros alimentos que conforman la ofrenda son el relleno negro y atole de maíz nuevo, además de frutas como naranja, pepino, sandía y plátanos. 

Marco Polo Juárez detalló que el atractivo de esta ofrenda consiste en la representación de una casa maya construida con ramas de bajareque  y hojas de guano en la que se colocan dos ofrendas: una para las ánimas de los niños y otra para las ánimas adultas. 

En la ofrenda para las ánimas adultas se coloca hoja de plátano cubriendo las mesas y velas de color amarillo.

En la de los niños, se coloca un mantel de tela con connotaciones religiosas y velas de colores, donde se representa el sincretismo entre las tradiciones de la cultura maya que se mezclan con la religión católica.

Ambos altares se decoran con flores de cempasúchil y otras llamadas “xpujuc” y “xtés”, cuyo simbolismo tiene que ver con el amor al familiar muerto.

La ofrenda también contiene instrumentos de labranza y objetos hechos con fibra de henequén, bebidas alcohólicas, atoles y chocolate, dependiendo del fallecido.

Además se coloca el retrato del muerto y un cuadro sin foto, simbolizando el ánima sola o ánima olvidada, así como algunas pertenencias importantes como el reloj o un juguete, en el caso de los niños.

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