Puesta en escena gay, conócela tras bambalinas

  • Puesta en escena gay, conócela tras bambalinas

    Foto: Internet

La agrupación dancística La Cebra Danza Gay, creada por el director y coreógrafo José Rivera Moya, festejará 21 años de trayectoria con una temporada de 11 funciones de la obra XX veces +…regreso averno cabalgando cebra que tuvo su estreno en 2016. 

En la Sala CCB del Centro Cultural del Bosque se podrá apreciar esta obra que invita al público a conocer la historia “a puerta cerrada” de la compañía. 

En entrevista, José Rivera, autor de la obra, destacó que se trata de una coreografía underground con escenas muy fuertes, que aborda lo que ha sucedido, tras bambalinas, en estos más de 20 años en La Cebra. 

 

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“Narra estas historias que la gente no ve, que se dieron entre los bailarines y yo, que son muy intensas. Conocerá relaciones personales, de trabajo y amistad que muchas de ellas, a veces, también desembocaron en malas experiencias. 

“Hice modificaciones a la obra original ya que se presentó en teatros de gran formato y ahora será en un espacio pequeño en donde vamos a tener a la gente a un metro de distancia. Entonces será una pieza más íntima y llena de escenas intensas para que la gente esté mucho más cerca de lo que está dando, sintiendo y sucediendo al bailarín”.  

En XX veces +…regreso averno cabalgando cebra participan tres bailarines quienes danzarán con un vestuario, utilería, iluminación y escenografía “cebra”, es decir, todo en blanco y negro.

La coreografía estará ambientada en una casa y tendrá una mezcla musical única que fusionará música gótica, underground, rock y punk, entre otras, de la cantante alemana Nina Hagen, del contratenor de origen alemán Klaus Nomi, del intérprete estadounidense de rock alternativo Lou Reed, de la cantante francesa Edith Piaf y de la estadounidense Diamanda Galás.

Finalmente, Rivera agregó que XX veces +…regreso averno cabalgando cebra fue realizada durante seis meses (tiempo que estuvo encerrado en su casa) por lo que es una pieza compleja y supone un reto coreográfico para los intérpretes quienes crean y representan a otros bailarines “que no conocieron y que de pronto están en algo muy oscuro o luminoso”. 

 

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