Niños mexicanos más irritables y explosivos que nunca

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    Foto: Internet

Fuente: 
ANSA
27-11-2017

Los niños mexicanos son 10 veces más irritables y explosivos que hace dos décadas, de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), lo que parece vinculado con las condiciones económicas de los padres y la forma en que educan a sus hijos.

El jefe del equipo de científicos que condujo la investigación, Jorge Caraveo, señaló que la irritabilidad de los niños mexicanos es 5 veces más frecuente y la explosividad entre 7 y 10 veces que en 1995.

El riesgo sin embargo es que en "el mediano y largo plazo" ese comportamiento hace a los infantes "proclives a la violencia", advirtió el experto del INP, una institución de alta especialidad del sistema gubernamental de salud.

 

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Los niños problemáticos suelen verse como un hecho ordinario, bajo la idea de que "los niños de ahora son así, pero ya se les pasará con la edad", y no como una anomalía, lo que complica las cosas.

"No se empieza a observar como un problema, sino como algo normal. Sólo cuando se complica la situación es cuando se recapacita que hay un problema", indicó Caraveo, especialista en estudios sobre la salud mental en niños y adolescentes.

El psicólogo estadounidense Ross Greene, autor del libro "El niño explosivo", sostiene que el niño que maldice, patea, muerde, escupe o rompe sus juguetes suele intimidar, frustrar o y desesperar a los padres.

La buena noticia es que por lo general no lo hace "por manipulación" o porque sus sus progenitores sean son "permisivos o pasivos", afirma.

Caraveo observó que hay una correlación entre la ola de violencia que sacude a México desde hace casi 11 años y ha arrojado más de 200.000 muertos y 30.000 desparecidos, luego de que el gobierno declaró la "guerra contra las bandas criminales" y la conducta entre niños y adolescentes.

No obstante, también tiene que ver esta problemática con "la precariedad en que viven muchas familias y la forma en que los niños son educados por sus padres", de acuerdo con los especialistas que elaboraron el informe.

Al hurgar en las causas profundas de esta agresividad en aumento, los especialistas también encuentran responsabilidad en los padres sobreprotectores que hacen de su hijo un "niño emperador".

"Se trata de padres que no pueden ver que sus hijos sufran", señaló al diario capitalino Reforma Claudia Sotelo, directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia del INP. La gran pregunta es cómo identificar a tiempo una conducta atípica y no un simple rasgo de un temperamento normal en cualquier niño al que de pronto se le acaba la paciencia.

Los expertos estiman que se puede identificar una anormalidad cuando los niños son "demandantes, quieren hacer su voluntad y se les dificulta integrarse con los otros, porque no saben perder".

Sotelo destacó que este tipo de formas de ser se detectan con cada vez más frecuencia en los consultorios de los siquiatras.

Pero nada está perdido y estas actitudes pueden cambiar con una simple fórmula: "tiempo de calidad" pues un "papá que de verdad se toma el tiempo de ver a sus hijos, de cuidarlos, de escucharlos, de mirarlos" puede lograr el milagro de poner fin a los ataques de ira.

Ross Green señaló que la forma de encarar el problema es enseñarles "habilidades en las áreas de flexibilidad-adaptabilidad, tolerancia a la frustración y resolución de problemas" mediante "un estilo de crianza muy diferente".

Sin embargo, los expertos también sugieren establecer reglas y rutinas con firmeza, no negociables.

El gran tema es que si los padres no asumen una actitud proactiva para frenar estas conductas de sus hijos existe el riesgo de que se conviertan en un verdadero dolor de cabeza.

"Es necesario atender la situación. Si se posterga el problema, se vuelve mayor", afirmó la experta.

 

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