Crisis de hierro y ácido fólico en la alimentación del mexicano

  • Crisis de hierro y ácido fólico en la alimentación del mexicano

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A pesar de presentarse en México una de las tasas de obesidad más elevadas del mundo, ciertas carencias de micronutrientes, en particular la falta de hierro, continúan siendo una preocupación de salud pública ya que el 90% de las mujeres tienen una ingesta inadecuada de hierro, lo que puede provocarles anemia.

Alice Delemare, Coordinadora del Estudio, de la Fundación Changing Markets, aseguró que "la deficiencia de hierro y la anemia son un importante problema de salud pública en México, con consecuencias devastadoras para la vida de las personas”

Sostuvo que una de las formas de abordar este problema es a través del enriquecimiento de alimentos, una intervención bien conocida, demostrada y costo-efectiva que también forma parte de la legislación mexicana.

 

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En su informe “Harina de otro costal: La fortificación de alimentos de México a Examen”, se destaca una caída significativa en el cumplimiento de la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico y la falta de supervisión y cumplimiento efectivos, por lo que instamos a la industria alimentaria a asumir su responsabilidad y abordar este desafío nutricional.

Propuso una solución complementaria: la adición de micronutrientes a los alimentos para corregir o prevenir deficiencias y mejorar la salud pública.

Esta estrategia de enriquecimiento de alimentos básicos como la harina, el aceite y la sal es conocida, demostrada y costo-efectiva y se practica en muchos países, incluso en México. 

A pesar de la legislación que existe en muchos países, investigaciones a nivel mundial muestran que menos de la mitad de los productos están debidamente enriquecidos, según los estándares internacionales y las leyes no son aplicadas apropiadamente para que esto se cumpla.

De hecho, un ejemplo de Nigeria muestra que algunas empresas que enriquecen insuficientemente sus productos de manera deliberada, lo hacen para reducir costos y  situarse en ventaja comercial con respecto a su competencia.

Por su parte, Yatziri Zepeda de Proyecto Alimenté señaló que “es muy lamentable que para los consumidores y la sociedad en general sea tan complicado saber si, en efecto, las empresas productoras e importadoras de harina están cumpliendo con la norma de fortificación, una medida intermedia muy importante para garantizar la salud de grupos nutricionalmente vulnerable”.

Si algunas empresas no la están cumpliendo, tenemos derecho a saber quiénes son y que las sanciones correspondientes han sido aplicadas. Es por eso fundamental asegurar la participación de la sociedad civil en el desarrollo de la regulación mexicana en materia de alimentación, dijo.

Las conclusiones del estudio de Changing Markets y Proyecto Alimente arrojan dudas sobre cómo la industria en México implementa la fortificación y cómo el gobierno hace cumplir la legislación. Los principales hallazgos son:

Los datos de COFEPRIS muestran una disminución significativa en el cumplimiento de la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico (100% a 33%) y omite el análisis de otros micronutrientes añadidos, como el hierro y el zinc.

La norma no da detalles sobre cómo el gobierno debe supervisar y hacer cumplir la fortificación, aparentemente dejando que la industria de la molienda de harina se regule a sí misma. Aunque COFEPRIS parece estar haciendo algunos muestreos y pruebas limitados, no está claro si también auditan el proceso de fortificación en los molinos de harina.

No hay requisito legal para que las harinas fortificadas se usen en la preparación de productos ricos en harina -tortillas y panes. Esto depende únicamente del procesador de alimentos que procura la harina fortificada.

Alejandro Calvillo, Director de El Poder del Consumidor, enfatizó: "México sufre una carga múltiple de malnutrición. Este informe proporciona otro ejemplo claro de la falla del Estado mexicano para regular de manera efectiva la industria alimentaria, en este caso con respecto a su obligación legal de fortificar el maíz y el trigo. La regulación mexicana de dicha fortificación no cumple con las recomendaciones y ha sido implementada y monitoreada de manera deficiente.

El informe muestra que la industria ha aprovechado este vacío normativo incluso incumpliendo su responsabilidad básica de fortificar adecuadamente el maíz con ácido fólico. Como hemos visto, en este caso como en otros, la industria alimentaria da prioridad a las ganancias por encima de la salud pública".

Además de los descubrimientos del informe de Changing Markets y Proyecto Alimente, La Encuesta Nacional de Salud 2012, detectó una baja ingesta de minerales (hierro, zinc, calcio y magnesio) en la dieta mexicana, especialmente en adultos y adolescentes. La prevalencia de ingestas inadecuadas de hierro se situó entre el 62 % y el 89 % en adolescentes/adultos y entre el 46 % y el 52 % en los niños.  Sorprendentemente, se detectó una ingesta inadecuada de hierro en casi un 90 % de las mujeres. 

Las ingestas inadecuadas de micronutrientes a través de la dieta contribuyen a importantes problemas de salud pública en México. Casi una cuarta parte de los niños menores de 5 años y una quinta parte de las mujeres embarazadas en México sufren de anemia, cuya causa, en la mitad de todos esos casos, se calcula que sea la deficiencia de hierro.  

La anemia afecta gravemente a las mujeres embarazadas y jóvenes a nivel global, se asocia al 20 % de las muertes de mujeres durante el parto y causa graves problemas de aprendizaje y de desarrollo a los niños. También provoca una extrema fatiga y depresión, que afecta la productividad y la calidad general de vida de las personas.

Al respecto, Vanessa de la Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, explicó: “La anemia y la deficiencia de hierro en México son un serio problema de salud pública. Ambas condiciones se asocian a desenlaces negativos en la salud. El bajo consumo de fuentes de alimentos con hierro biodisponible podría ser una de las principales razones por la cual, niños, mujeres (embarazadas y en edad reproductiva) y adultos mayores,  desarrollan anemia y deficiencia de hierro, de acuerdo a los datos de la ENSANUT MC 2016

Por esta razón, aun cuando el Gobierno ha creado varios programas de fotificación, que han dado resultados, es necesario hacer un mayor esfuerzo para enriquecer los alimentos y con esto disminuir estos dos problemas de salud pública, en nuestro país”.

Las razones para una baja ingesta de minerales parecen deberse a un consumo de grandes cantidades de alimentos con alta densidad energética pero pobres en nutrientes, incluido el consumo de bebidas azucaradas.

Para mejorar esta situación y que los mexicanos realmente puedan contar con productos hechos con harina de trigo y maíz enriquecidos, se hacen las siguientes recomendaciones: 

El nuevo gobierno mexicano tiene una gran oportunidad para reformar el sistema y garantizar que los beneficios potenciales de la fortificación de alimentos se cumplan por completo.

Actualizar la legislación sobre enriquecimiento de harinas para que incluya detalles de conformidad y cumplimiento externos, incluidos los moledores, a nivel minorista y los puntos de importación, así como detalles sobre frecuencia, métodos, indicadores de éxito y protocolos estandarizados a seguir por el Sistema Federal Sanitario.

Proporcionar a la oficina gubernamental responsable de la supervisión y del cumplimiento de la norma un presupuesto, recursos humanos y plazos regulares para aplicar una supervisión y cumplimiento efectivos.

Asegurar que los datos sobre supervisión externa y cumplimiento estén disponibles para las partes interesadas, incluida la industria, la sociedad civil y los consumidores.

Incluir en la legislación que las harinas fortificadas se usen en la preparación de tortillas y panes producidos industrialmente, así como en productos ricos en harina.

Asegurarse de que el desarrollo, la implementación, la supervisión y la aplicación de la legislación se lleven a cabo sin conflictos de interés.

Las industrias de molienda de harina necesitan alcanzar el pleno cumplimiento en materia de enriquecimiento de harinas, con base en una legislación obligatoria y demostrar claramente al gobierno y al público que dicho cumplimiento se esté realizando a nivel de producción.

Mantener informes internos del control de calidad sobre la fortificación y ponerlos a disposición para su inspección por parte de funcionarios gubernamentales.

Proporcionar evidencia de prueba de compra de premezcla y prácticas de reconciliación de premezcla. 

Tener una política implementada para adquirir harina fortificada de acuerdo con los estándares nacionales mexicanos.

Demandar harina fortificada de sus proveedores.

Mantener documentación sobre la adquisición y el uso de harinas fortificadas para su inspección por parte de funcionarios gubernamentales.

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