Mexicanos, ya ni en Dios confiamos

Mexicanos, ya ni en Dios confiamos

Foto: Internet

La falta de confianza en las instituciones se ha convertido en una de las principales enfermedades de la sociedad mexicana que amenaza convertirse en un padecimiento con graves consecuencias para la salud del país.

La desconfianza no se debe precisamente a llamados como aquel de Andrés Manuel López Obrador en el sentido de que “al Diablo las instituciones”, sino que tiene que ver con deficiencias estructurales que han derivado en escándalos de corrupción, de encubrimiento o simplemente de violencia.

Desde años la confianza hacia partidos políticos, legisladores, autoridades –incluyendo a la institución presidencial-, sindicatos y empresarios, ha ido en declive. Hasta hace poco se mantenían las Universidades, el Ejército y la Iglesia como las instituciones más confiables. Siguen siéndolo, pero también ha descendido la creencia en ellas.

Un ejemplo muy claro es el la séptima entrega de Mitofsky sobre la confianza en las instituciones. Todas las instituciones han descendido paulatinamente, “sufriendo en 2016 su mayor disminución y por primera vez son calificadas debajo de 6 en promedio (escala de 0 a 10) por lo que puede clasificarse en el nivel de <confianza baja>”, dice Mitofsky.

Y añade, en los comentarios sobre la versión 2016 de este trabajo: “16 de las 17 instituciones medidas bajan su confianza ante los ciudadanos, salvo el INE (en un año electoral de alternancias estatales). Las que sufren mayores disminuciones son la presidencia de la República (-0.6 puntos) la SCJN (-0.5 puntos) y los sindicatos (-0.5 puntos) todas ellas con asuntos que los enfrentaron a la opinión pública en 2016.

De acuerdo con la casa encuestadora de Roy Campos, “las instituciones con mayor confianza ciudadana siguen siendo las Universidades seguidas de la Iglesia y el Ejército, aunque las tres sufren una disminución de 0.2 puntos, lo que las coloca en su peor nivel histórico”.

Otra encuesta realizada por Buendía&Laredo, señala que el 48 por ciento de los mexicanos cree en la Marina, 44 por ciento en la Iglesia, 40 por ciento en la UNAM y 33 por ciento en el Ejército, siendo estas cuatro categorías las que tienen mayor credibilidad.

Otra encuesta que mide la confianza en instituciones –específicamente de seguridad- es la que llamada Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, que realiza anualmente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y en la cual se puede observar cómo se ha deteriorado la imagen de las fuerzas armadas.

Hay motivos políticos y económicos para que se deteriore el nivel de confianza en las instituciones con mayor imagen ante la sociedad. Por ejemplo, en el caso de las Universidades, se han visto envueltas en escándalos como el de la joven asesinada en la UNAM hace unos días. Paralelamente existe ya una visión de que las instituciones de educación superior se han convertido en fábricas de desempleados, pues la mayor parte de los desocupados cuentan con estudios universitarios.

En lo que se refiere a la Iglesia, su imagen se ha devaluado por escándalos como los de los curas pederastas y el apoyo silencioso a estas prácticas por parte de la alta jerarquía católica mexicana. Además, para un sector que tiene a Dios y a la Iglesia en la cumbre de credibilidad, la actitud política de personajes como el cardenal Norberto Rivera, no siempre es la que desean.

En  materia del Ejército, desde que salió a las calles para enfrentar problemas que deberían ser abordados por otras instituciones, su imagen ha resentido un declive que va en aumento conforme pasan los años.

Precisamente en este sentido, el video que circuló el miércoles pasado en el cual se demuestra que en el enfrentamiento de militares contra huachicoleros en Puebla hubo lo que pueden considerarse ejecuciones por parte de las fuerzas armadas hacia la sociedad civil, será un golpe fuerte para su credibilidad.

También este video seguramente será un elemento que abone más desconfianza general del mexicano hacia las instituciones. Una enfermedad que amenaza ya convertirse en metástasis si no se toman medidas urgentes como luchar verdaderamente contra la corrupción, contra la inseguridad y contra la pobreza de millones de ciudadanos que ya ni siquiera en Dios confían para conseguir el alimento para llevar a la mesa. Dice el filósofo del metro: la confianza es una mina que se va socavando hasta quedar hueca.

Suenan Guerrero, Hill, Kaiser Rascón

Precisamente hablado de confianza, este mes se tendrá que dar a conocer quién ocupará la Secretaría Técnica del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). En total hay 24 aspirantes se han apuntado para una primera ronda. La segunda se llevará a cabo el martes próximo, en donde habrá una preselección del 25 por ciento del total de los candidatos.

Los que sobrevivan a esta ronda, pasarán a la fase de entrevistas programada para el 23 y 25 de mayo. La entrevista será decisiva porque se elegirá una terna en votación por mayoría necesaria, cinco de siete votos del Comité de Participación Ciudadana

Finalmente, el 29 de mayo se entregará la terna al Órgano de Gobierno que elegirá, por unanimidad, al Secretario Técnico del SNA los primeros días de junio. Es decir que las siguientes tres semanas serán decisivas para el funcionamiento de este sistema.

Hasta el momento hay varios candidatos que por su experiencia, perfil y vocación parecer destacar como Gregorio Guerrero, Benjamin Hill, Max Kaiser y Alejandra Rascón, varios tienen a su favor su juventud, a la que presumiblemente acompañan los ideales de una sociedad mejor.

Lamentablemente, dentro de todo el proceso que se ha realizado hay algunos hechos negativos, como las presiones y el cabildeo que realizan dependencias como la oficina de la Presidencia o la Secretaría de Hacienda, en favor de algunos candidatos.

Incluso también se han presentado otros hechos que parecen abonar una posible opacidad en el proceso, como fue la decisión de ampliar (dos veces), el plazo para recibir las candidaturas a Secretario Técnico. La fecha límite era el 17 de abril y se amplió al 25 de ese mes. Más tarde se recorrió al dos de mayo.

Es deseable, precisamente para evitar la corrupción que algunas oficinas del gobierno federal mantengan alejadas las manos del proceso, pues pueden ensuciar, desde su nacimiento, un organismo que debiera gestarse con limpieza y no ensuciarse por intereses políticos.

Tianguis

Tarde y mal, respondió el gobierno mexicano a través de las secretarías de Relaciones Exteriores y Gobernación al  informe “Armed Conflict Survey 2017” (ACS), publicado por el International Institute for Strategic Studies (IISS), que comenzó a difundirse desde hace varios días y en el que se indica que México es el segundo país más violento del mundo. La información ya se divulgó, se editorializó y hasta se caricaturizó. Sin embargo, el gobierno mexicano respondió varios días después con frases como “México está lejos de ser uno de los países más violentos del mundo” o “la cifra de homicidios (en México) está muy por debajo de muchos países de la región” o “muchos de los datos carecen de sustento”. Definitivamente, los comunicólogos gubernamentales actúan fuera de toda lógica ¿Para qué volver a un asunto que ya estaba prácticamente olvidado por la sociedad que ahora está más preocupada por el video (por cierto violento en extremo) del enfrentamiento el Puebla?... Por cierto, muy interesante el libro de Banamex y el Centro de Investigación y Estudios sobre Sociedad Civil, acerca de la Generosidad den México. Llama la atención que se trabajó de la mano de la información del Sistema de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para obtener los datos, entre los cuales destaca que el donativo anual promedio del mexicano tuvo un crecimiento de 6.45 por ciento de 2012 a 2106. En 2012 las personas donaban en promedio 511 pesos y en 2016, aumentó a 544 pesos. Otro dato fuerte es que Durante 2016 el 56.8 por ciento de los entrevistados de 15 años y más reportó haber dado alguna donación monetaria. El año pasado, los mexicanos donaron 27 mil millones de pesos. El 88 por ciento de las personas que realizaron donaciones nunca pidieron un recibo para deducir impuestos y cuatro por ciento lo pidió pocas veces… Pasando al otro lado del océano, en España, la empresa vitivinícola Bodegas Emilio Moro, con más de 120 años de antigüedad, demandó a Carlos Moro, presidente del Grupo Matarromera y sociedades, tales como Bodegas y Viñedos Carlos Moro y Bodega Matarromera, porque han utilizado marcas que contienen el apellido “Moro” para distinguir sus productos y servicios en el mercado. La empresa demandante considera que este hecho puede generar un riesgo de confusión en los consumidores “ya que en el sector vitivinícola el apellido Moro se asocia indiscutiblemente con la tradición bodeguera y los vinos de Emilio Moro, que tienen presencia en más de 50 países”… Otra información global es que el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA) publicó su informe anual en el que señala un aumento de 110 veces en la tasa de adopción de cultivos biotecnológicos a nivel mundial a tan sólo 21 años de comercialización, pasando de 1.7 millones de hectáreas en 1996 a 185.1 millones de hectáreas en 2016. El informe indica que  México bajó al lugar 17 del 16 que ocupaba en el 2015, debido a que disminuyó la superficie cultivada con semillas genéticamente modificadas. Durante 2016 se sembraron poco más de 100,000 hectáreas, principalmente de algodón. Según el reporte, “continúan los beneficios de largo plazo de los cultivos biotecnológicos para los agricultores, principalmente en los países en desarrollo”… Este jueves, la Organización Sionista Mundial, a través del Consejo Sionista de México (CDM), entregó el Premio Jerusalem al presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), Alonso Ancira Elizondo, por su contribución al continuo mejoramiento de las relaciones entre México e Israel y a la economía de esa nación, a través de sus empresas e inversiones. La empresa mexicana opera en ese  país, a través de Steel Israel y Arava Mines, un yacimiento de cobre situado en el desierto del Néguev, zona de desarrollo prioritario para el Estado Judío. Este premio se ha otorgado a instituciones y personajes como la Universidad Anáhuac, Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez,  y al escultor Enrique Carvajal (Sebastián).

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