Vuelta Inglesa vs Deprimido en BJ

Vuelta Inglesa vs Deprimido en BJ

Foto: Internet

 

En 1999 se inauguró la “vuelta inglesa” en Rio Mixcoac e Insurgentes, que se diseñó para agilizar el tráfico en la esquina reconocidamente más conflictiva de Avenida Insurgentes Sur. Al construirse ésta “adecuación geométrica” se tomaron varias decisiones de fondo sobre la concepción urbana que debiera animar las obras públicas.

Una primera decisión refería a la noción de hacer obras lo menos intrusivas posibles al entorno inmediato. Esto, con la finalidad de afectar poco al trazo urbano previo, puesto que toda afectación urbana genera repercusiones diversas a la movilidad y la calidad de vida, previsibles algunas y muchas otras no.

La segunda decisión era que debía ser una obra capaz de ordenar la movilidad de vehículos en movimiento constante. De este modo se garantiza que el nodo siempre se encuentra movilizando el flujo vehicular en dos direcciones, sin tener que detener el flujo en alguna de ellas para dar paso al de la otra. Así, la vuelta inglesa permite la realización de varios movimientos simultáneos sin detener por completo en alguna dirección. En los cruceros, este movimiento simultáneo se logra con la adicional coordinación de los semáforos en todas las direcciones de los flujos controlados. 

Por último, la apertura o cierre de calles aledañas debiera responder a criterios de cuidado de la armonía urbana, sustentabilidad, movilidad y habitabilidad de las zonas intervenidas o afectadas. Junto con lo anterior, debiera ponderarse un criterio de economía política: obras de superficie son más baratas y fáciles de construir que las subterráneas o áreas, cuando es posible escoger entre una u otra.

El caso del recientemente inaugurado deprimido de Rio Mixcoac e Insurgentes es un caso para  estudio. ¿Era necesario hacer una obra tan larga e invasiva al entorno? ¿Acaso no había soluciones más simples y menos invasivas, además de más baratas? Por lo pronto lo que ha logrado es transferir el embotellamiento vehicular de Insurgentes-Mixcoac a dos puntos más adelante: avenidas Patriotismo y Universidad. Simplemente se movió el problema a otro lado. La obra pudo haberse hecho de forma más simple con un desnivel exclusivamente debajo de Insurgentes en ambas direcciones, el cruce de Barranca del Muerto aprovechando el desnivel de la orografía de la zona y planificando la operación de semáforos, coordinación que se abandonó hace mucho tiempo.

Lo que también diferencia la vuelta inglesa del deprimido es su costo. Mientras la vuelta inglesa costó 7 millones de pesos en 1999, el actual deprimido Rio Mixcoac-Insurgentes costó 2 mil millones de pesos. Sé que la diferencia de costo tiene que ver con el alcance de cada obra, pero comparativamente se puede apreciar que era factible construir una obra en la actualidad tan eficiente como el que se hizo y con un costo mucho más bajo, además de ser menos invasivo y más sustentable.

¿Tiene sentido discutir el tema del deprimente deprimido, ya que se construyó y entró en funcionamiento?  Sí tiene sentido, para contar con criterios distintos y trabajar con otra visión cuando se presenten nuevas propuestas de  obras en el futuro que ameritarán la consideración y análisis de la comunidad. La ciudad está cada día más atenta a lo que acontece en su entorno.  Las prácticas impositivas del gobierno capitalino estarán cada vez más acotadas por ciudadanos que exigirán que su opinión sea tomada en cuenta.

@rpascoep

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Roberto González