¿Tiene el Frente futuro?

¿Tiene el Frente futuro?

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10-07-2018

La elección del 1 de julio de 2018 fue, sin duda alguna, una debacle para el PRD y PAN. Su caso es particularmente difícil, dado que habían planteado crear un gobierno de coalición que nunca lograron explicar a plenitud. Un documento del PRD en la Ciudad de México, haciendo un balance autocrítico de los resultados electorales, señala que “El hartazgo por los abusos y malos gobiernos de los partidos políticos no fueron suficientes para votar por un nuevo régimen de gobierno, sino simplemente le otorgaron a otro signo político el control prácticamente absoluto de nuestra nación… No pudimos comunicar ni hacer atractivo a nivel de tierra el significado de la propuesta de un Gobierno de Coalición, se percibió solamente como una alianza electoral y no como una oferta de gobierno integral, plural, mucho más transparente por los contrapesos, en la que el eje del gobierno sería un proyecto para atender las principales necesidades de la ciudadanía, construido con diferentes ideologías y no con la de una sola persona.” 

Mientras Morena y PRI sí crearon coaliciones exclusivamente electorales, el Frente impulsado por PAN, PRD y MC tenía otra naturaleza, sin ignorar su contenido electoral. La idea conceptual del Frente era crear un nuevo y eficaz bloque gobernante con una mayoría funcional en la Presidencia y el Congreso nacional pero integrado por partidos de distinto origen e ideología, sin hegemonías políticas, lo cual aseguraba la pluralidad y tolerancia de un futuro gobierno. Se planteaba un Frente conteniendo doctrinas de la Democracia Cristiana (PAN) y la Socialdemocracia (PRD y MC). Tampoco era una propuesta insólita: la coalición actualmente gobernante en Alemania se integra por ambas corrientes ideológicas, al igual que la Concertación chilena que gobernó su país durante varios gobiernos nacionales. Justamente lo que más se le critica al Frente, que es su diversidad de orígenes, es dónde se encuentra potencialmente su extraordinaria fuerza, riqueza y es donde residen sus mayores oportunidades: la audaz unión de los diferentes en  conversación y acuerdo, por el bien de todos. 

Las etiquetas de izquierdas y derechas han perdido su sentido para explicar este mundo. Observen las propuestas económicas mainstream de Morena y la relación entre Trump y AMLO. Sus diferencias son prácticamente inexistentes, en proteccionismo y nacionalismo. Trump considera que AMLO es como él. Cierto o no, la confusión existe porque ambos hicieron compromisos que no cumplirán a la hora de gobernar. 

Los liderazgos que impulsaron la idea del Frente no lograron trasmitir a la sociedad el valor agregado que ofrecía el Frente al conjuntar ideologías diferentes, y democráticas, en un único proyecto. Lo que esa carencia explicativa atrajo es una andanada de críticas de cronistas, analistas políticos e intelectuales y académicos. Casi al unísono descalifican al Frente, no le encuentran ninguna utilidad y sí muchos defectos, declarándolo muerto y enterrado.

Es demasiado temprano para los entierros. Es cierto que el electorado escogió un nuevo hegemonismo, otro partido único, envenenado por nuestras peores tradiciones autoritarias.  Será parte del aprendizaje social sobre nosotros mismos. Lo que viene, sin embargo, deberá ser parte de una nueva ruta democrática: ¿cómo deshacernos del partido hegemónico y crear instituciones democráticas y funcionales? Solamente una asociación como el Frente podrá construir un camino para la tarea futura de recuperar el Estado y la sociedad democrática, institucional y plural para todos.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe