Disputa entre dos

Disputa entre dos

Foto: Internet

11-05-2018

Se avecina la etapa más difícil de la campaña electoral. Los decibeles de ruido, información y desinformación, de afirmaciones y contraindicaciones será lo característico mientras dure la campaña. La confusión amenazará todas nuestras certezas y convicciones. En un proceso donde tanto está en juego, no nos puede sorprender esta dinámica que responde a las tensiones ante la incertidumbre generada por tanta información contradictoria. Pero todo girará alrededor de un hecho irrefutable: la disputa entre dos proyectos coloca al país ante una encrucijada histórica.

Las dos visiones de país se diferencian fundamentalmente por sus propuestas en torno a una disyuntiva central: ¿queremos que México transite hacia un régimen político basado en una persona o uno cimentado en instituciones sólidas y democráticas, no personas? Los dos proyectos en disputa han enterrado al tercero, el del PRI. Ese proyecto restaurador está en franca crisis, mientras que las ofertas de cambio son las que representan y encarnan la búsqueda de la mayoría de los mexicanos. De ahí que la disputa política del país se centra en lo que representa Morena por un lado, y el Frente por el otro.  

Lo que pregona Morena es construir un sistema que se basa en la figura y autoridad de Andrés Manuel López Obrador. Ofrece un sistema político basado en la sumisión al  personaje, no en la creación de un sistema que consolide instituciones democráticas. Este hecho se confirma en la naturalidad con que López Obrador ha anunciado quiénes serían sus “fiscales autónomos” y quiénes los integrantes de las comisiones “independientes” como la de Derechos Humanos. Él considera que será su derecho divino nombrar a gente de su confianza en esos puestos, subordinados a sus designios, cuando las leyes vigentes dicen otra cosa. Para él es natural que ningún órgano sea autónomo ni independiente del Presidente, pues quiere controlar todos los instrumentos del Estado. Esta simiente es la base de un régimen autoritario, al verse sujeto a los designios de un solo personaje, siendo incómodamente reminiscente del PRI. Ofrece un régimen que obligará a los ciudadanos a decidir: “estás conmigo o en mi contra”. Ejemplos claros los observamos en los regímenes de Rusia y China.

En cambio, la propuesta del Frente, integrado por una coalición de diversas ideas entre socialdemócratas y demócratascristianos, se finca en conciliar ideas de distinto origen ideológico en su encuentro alrededor del punto intermedio y la conformación de un nuevo régimen político en México basado en instituciones sólidas y democráticas con fundamentos legales, para dar certeza jurídica a todos los ciudadanos. El Frente pregona un nuevo régimen basado no una persona sino en instituciones que funcionen legalmente para todos, independientemente de sus opiniones o preferencias político, sin exclusiones.

Estas diferencias de fondo sobre el régimen política que cada proyecto ofrece para el futuro de México explican, también, las características de la sumatoria de partidos que ha hecho cada agrupación. Mientras Morena se caracteriza por haber construido una alianza de la extrema derecha con la extrema izquierda, el Frente es la sumatoria del centro izquierda con el centro derecha. Es decir, mientras el morenismo representa un acuerdo entre extremos que se complementan en su pensamiento autoritario, el Frente replica acuerdos centristas, dialoguistas y democráticos de gobiernos como en Chile o Alemania. En estas diferencias de fondo reside la decisión que tomaremos el 1 de julio.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe