Colegio Rébsamen: Vileza y ética

Colegio Rébsamen: Vileza y ética

Foto: Internet

20-04-2018

Durante los dos debates sostenidos entre las candidaturas a jefe de Gobierno de la Ciudad de México se escucharon frases intencionalmente hirientes dirigidas a unos y otros. Una frase, en particular, me llamó la atención porque fue repetida en ambas ocasiones. Alejandra Barrales, del Frente, demandó una explicación a Claudia Sheinbaum de Morena, en tanto ex jefa delegacional de Tlalpan, con relación a lo acontecido en el colegio Rébsamen durante el sismo del 19 de septiembre donde murieron 19 niños y niñas y 7 adultos a causa del derrumbe de uno de sus edificios. Se le pidió que explicara qué había hecho, o dejado de hacer, su administración en materia de verificación de las instalaciones de la institución escolar y la previsión en medidas de protección civil. Sin contestar la pregunta, Sheinbaum atacó el hecho de que Barrales se atreviera a plantear el caso, acusándola de querer lucrar con la tragedia, diciendo que hacerlo era un acto “vil y de poca ética”. Con esa respuesta Sheinbaum logró, en ambos debates,  evitar responder cualquier cuestionamiento relacionado con el colegio Rébsamen. Para ella, lo más importante era evitar tener que responder a la interrogante sobre su posible responsabilidad en algunos de los actos u hechos que condujeron a la tragedia.

Con esto, la ex autoridad de Tlalpan mostró su verdadero carácter: enajenada de la gente, pero carcomida por una intensa preocupación por votos y su posicionamiento político. Quiso evitar esclarecer los hechos de la tragedia, escondiéndolo debajo del tapete, entre otras cosas maniobrando para evitar una investigación oficial del caso, con el apoyo de diputados de Morena, quienes han respaldado la opacidad del caso.

La pregunta esencial queda flotando en el aire: ¿en una tragedia como ésta, de qué lado queda la vileza y la poca ética? ¿En los hechos y las responsabilidades de autoridades, o en las interrogantes incómodas de quienes exigen claridad sobre los hechos? Es un tema importante, porque conduce al terreno de la ética donde hacer una pregunta conlleva una gran responsabilidad.

¿Es ético no responder a la pregunta acerca de su posible involucramiento en los hechos que presuntamente habrán llevado a ocurrir una tragedia humana, motivados, obvio, por un sismo que nadie podía controlar? ¿Es ético querer desviar la atención y la intensidad del dolor humano hacia una conducta política que implica la intencionalidad de polarizar una discusión para que el problema de fondo quede completamente opacado y confuso? ¿Es ético jugar el doble juego de acusar a otro de lucrar con una tragedia, cuando lo que uno quiere es que nadie se fije en lo que se hizo, o dejó de hacer, que pudo haber provocado la tragedia?

Adicionalmente se habló de vileza. Este concepto pretende servir, dado el caso, para evitar tener que dar respuestas a conductas que pueden conllevar responsabilidades delictivas y penales. “Eres vil” le dijo Sheinbaum a Barrales, por hablar sobre la tragedia del colegio Rébsamen. Igualmente cabría la pregunta: ¿qué es más vil: el tratar de evitar que se mencione el caso para no responder, o, como se hizo, declarar como reservados todos los documentos oficiales del caso para ocultar los hechos?             

¿En este caso, de qué lado queda la vileza y la poca ética? Usted sabe la respuesta.

@pascoep

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Ricardo Pascoe