Polo ciudadano

 Polo ciudadano

Foto: Internet

05-03-2018

El Presidente Peña Nieto se refirió al descontento social reinante en el país como “enojo social extendido” lo cual ha impedido ver y sopesar en una justa dimensión, según su punto de vista, los logros del actual gobierno. En fechas anteriores, el Presidente había expresado su diagnóstico sobre la corrupción reinante en el país como “…un asunto de orden cultural…” y que si queremos lograr “…un cambio de mentalidad…de asimilar nuevos valores éticos y morales, esto debe ser un cambio estructural dentro de toda la sociedad.” En ambos casos el mandatario se desentiende de cualquier personal responsabilidad de estos problemas que detecta y señala correctamente.

Una medición reciente de la casa encuestadora Mitofsky coloca a la aprobación presidencial en un bajo histórico: 21%, mientras su desaprobación ronda el 69%. Nunca la desaprobación presidencial había estado tan alta en México, por lo menos desde que se mide por encuestas con metodologías científicas. El otro Presidente que alcanzó un nivel tan bajo de aprobación fue Zedillo (31%), en su segundo año de gobierno por la crisis económica que él y Salinas provocaron en México, por sus diferencias internas en el PRI. Pero concluyó su gestión presidencial con el 62% de aprobación.

A partir de los datos anteriores se puede inferir que el Presidente no tiene idea de cómo empezar a resolver el enojo social y la corrupción. De ahí que, si algo queremos avanzar en la solución de estos problemas, le tocará a la sociedad crear los instrumentos necesarios para superar positivamente el enojo, convirtiéndolo en una energía creadora para pasar la página a otra fase del desarrollo de la sociedad. Igualmente sucede con la corrupción. La sociedad tendrá que  crear los mecanismos idóneos para frenar estas enfermedades que carcomen el tejido social, y no depender del Estado para hacerlo. En todo caso, deberá presionar a los órganos deliberativos del Estado para que reaccionen y actúen en consecuencia.

Crear un polo ciudadano como fuerza potente para atacar estos, y otros problemas, es la vía abierta para empezar crear esos nuevos valores éticos y morales a que hace referencia Peña Nieto. Y será central que contenga una agenda ciudadana acorde con su misión. Esa agenda deberá contener puntos centrales que renovarán el funcionamiento de los órganos del Estado y establecerá una relación distinta entre sociedad y Estado. Sólo así podrá darse esa renovación ética y moral que se requiere.

La agenda del polo ciudadano deberá cubrir, por lo menos, los siguientes aspectos: políticas de gobierno abierto, transparencia en el ejercicio de recursos públicos, licitaciones públicas obligatorias, uso de redes para permitir acceso público a todos los documentos oficiales, uso obligatorio de órganos autónomos y fiscalías independientes, castigo severo a casos de corrupción y de abuso de autoridad, incluyendo la inmediata suspensión temporal o permanente de servidores públicos señalados, estricta aplicación de la ley en el ejercicio de las funciones reglamentarias de una institución, oficina u órgano de gobierno, creación del servicio civil de carrera profesional y obligatorio, aplicación obligatoria de políticas transversales de género y de participación ciudadana en todos los niveles de la administración pública (gobiernos municipales, alcaldías, estatales y federal), uso de la consulta ciudadana como instrumento para la definición de políticas públicas prioritarias para asegurar la buena convivencia de la sociedad y el Estado, incluso por encima de decisiones y pactos entre fuerzas políticas.        

@rpascoep

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Ricardo Pascoe