¡Ciudadanía avanza, a pesar de todo!

¡Ciudadanía avanza, a pesar de todo!

Foto: Internet

09-02-2018

El 6 de febrero recién pasado concluyó el periodo de recolección de firmas por parte de  precandidatos ciudadanos a alcaldías y diputaciones locales en la Ciudad de México. Tal y como lo define la ley, el INE revisará las firmas recabadas y confirmará su validez, además de constatar la presentación de los informes financieros y de gastos que correspondan, para cada uno de los precandidatos. Con ese trámite se definirá qué precandidatos cubrieron los requisitos de ley para acceder a la candidatura correspondiente, y cuáles no cumplieron con los requerimientos y parámetros fijados.

Es importante el ejercicio de transparencia y legalidad en el proceso electoral, no sólo para dar transparencia al uso de recursos públicos y privados en el proceso electoral. También es crucial asegurarles a los ciudadanos que sus derechos políticos para la participación en los procesos de toma de decisiones están a salvo. Pero junto con derechos, vienen obligaciones. En el caso de las candidaturas ciudadanas, existe la responsabilidad de asumir plenamente el sistema jurídico que rige las elecciones en México y de actuar con la ética correspondiente.

Ante los señalamientos de que se han detectado posibles prácticas ilegales en el proceso de solicitar firmas para las candidaturas ciudadanas, es indispensable que cada uno de los aspirantes señalados se sujete a los requerimientos de la ley y de la instancia electoral competente, el INE. No sería correcto políticamente que intentaran ganar una candidatura en el Tribunal federal electoral cuando no se obtuvo las firmas en la calle. Lo éticamente conducente por parte de dichos aspirantes sería sujetarse voluntariamente al examen legal correspondiente y a lo que resulte de ese proceso. Ese sería, hoy por hoy, el mejor aporte que podrían hacer los aspirantes ciudadanos para fortalecer el proceso democrático general del país, y servirá como ejemplo para los partidos políticos, tan acostumbrados a ignorar la ley y violentar todos sus preceptos de transparencia y apego al derecho. De algo deberá servir el ascenso ciudadano que tantos hemos defendido.

Hoy hay quienes ya amenazan, desde los partidos, a ir a los “chingadazos” si su candidato no resulta ganador en la elección. Es justamente ese planteamiento primitivo, amenazante  y autoritario el que se debe combatir en una justa que pretende enaltecer el valor de la política y la convivencia civilizada. En contraste con planteamientos disruptivos que vienen de los partidos políticos, los ciudadanos deben mostrar otra cara de la moneda: respeto, humildad y subordinación a la ley. Por ello la siguiente recomendación a los aspirantes ciudadanos que ha sido señalados por incurrir en alguna falta: asuman las consecuencias de sus casos. Si no hay falta, deberá haber restitución del honor público.

Ante la escalada de acusaciones sobre faltas en el proceso de recabar firmas al colectivo Podemos Juntos, del cual formé parte, resolví no participar en sus dinámicas debido a la falta de claridad en sus procedimientos. En consecuencia, desistí de la intención de alcanzar una posible candidatura ciudadana ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México.

Ésta decisión no merma mi convicción sobre la importancia de las candidaturas ciudadanas. A pesar de todo, son candidaturas cada vez más importantes para la tarea de derrotar la potente cultura de arrebatar en la calle o en la mesa lo que no se ganó en las urnas.          

@rpascoep

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Ricardo Pascoe