Significados de una detención

Significados de una detención

Foto: Internet

15-01-2018

Fue apresado la semana pasada en Monterrey, Nuevo León, el líder del cártel de Tláhuac, Uriel Isaac Guzmán Caullieres, en un operativo realizado por el ejército mexicano y la policía federal. Guzmán Caullieres, conocido como “El Cochi”, había asumido el liderazgo del cártel después de que en julio del año pasado fuera abatido el fundador del grupo, Felipe de Jesús Pérez, alias “El Ojos”, en un operativo llevado a cabo por efectivos de la Marina. Desde Monterrey, la base operativa que usaba para evadir cualquier acción de detección por parte de las autoridades de seguridad, seguía controlando las actividades del grupo delictivo que lideraba por vía electrónica. Seguramente el uso de aparatos electrónicos para dirigir sus operaciones lo delató  ante las autoridades federales.

La detención de El Cochi tiene muchos significados para la ciudad y para el debate nacional sobre la seguridad interior. El gobierno capitalino ha insistido que no operan cárteles en la ciudad, sino más bien pandillas, que considera grupos de inferior organización e importancia que un cártel. Pero viendo la operación del Cochi desde Monterrey, y la fuerza del cártel de Tláhuac en el sur de la ciudad, incluyendo en la UNAM, es equivocado caracterizarlo como pandillero de esquina, y no como el cerebro de una organización delictiva que tiene extensiones en varios estados de la república. Por otro lado, el cártel de Tepito opera en el norte de la ciudad, estableciéndose así un aparente acuerdo con el de Tláhuac para repartirse territorios dentro de la Ciudad de México. Se puede concluir que operan cárteles en la ciudad y negarlo no resuelve nada, y sí encubre mucho.

Tanto el abatimiento de El Ojos como la detención de El Cochi fueron realizadas en operativos de fuerzas federales, cuando la policía capitalina estuvo presente en calidad de acompañamiento y observador. ¿Por qué la policía local no fue pieza central en estos operativos, cuando lo que se reclama es que sea la policía quien se enfrente al crimen organizado, y no las fuerzas armadas? Obviamente la policía capitalina, de lejos el cuerpo más grande, mejor entrenado y con mayor capacidad de fuego en todo el país, no tiene la capacidad para enfrentar al crimen organizado exitosamente. Debido a esto, fue la Marina quien abatió a El Ojos y la Policía Federal y Ejército quienes detuvieron a El Cochi. La presencia de operadores federales en Tláhuac tiene mucha historia, pero uno que destaca ocurrió durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador con el cese de Marcelo Ebrard como jefe de la Policía capitalina cuando éste no actuó para impedir que una turba movida por el crimen organizado matara a dos agentes federales, hiriendo gravemente a un tercero.

¿Qué cuerpo de seguridad debe enfrentar al crimen organizado? El debate sobre la Ley de Seguridad Interior giraba en torno a este tema. Correctamente se le critica a la ley aprobada que no prevé la creación de una policía capaz de enfrentar a crimen, para poder regresar el Ejército y la Marina a sus cuarteles. Pero nadie exige la creación de una policía nacional, con un aparato de inteligencia capaz de detectar las operaciones de organizaciones delictivas. Todas las soluciones son intermedias e insuficientes: mando único, pruebas de confianza, capacitar y armar mejor a policías municipales.

La detención de El Cochi por fuerzas federales es prueba de ello.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe