Informe desde territorio BJ

Informe desde territorio BJ

Foto: Internet

12-01-2018

La campaña por lograr las firmas necesarias para ser aceptado como candidato sin partido a la Alcaldía de Benito Juárez avanza. Nunca es fácil lograr la condición de candidato sin partido o independiente, pero, a decir la verdad, nada se logra fácilmente en la vida. Así que las quejas y gruñidos sobre problemas con la APP para lograr las firmas y las difusas y diversas reglamentaciones del INE para alcanzar la ansiada meta de ser aceptado como candidato sin partido se deben de dejar atrás, para concentrarse en lo importante: lograr las firmas.

Y ese proceso avanza en dos pistas: una es la recabación de firmas de calidad; esto es, de líderes vecinales, personalidades y personas con influencia sobre sectores de la población en la demarcación, cuya firma mueve a otros a sumarse al tsunami ciudadano que empieza a conformarse.

La otra pista es la recepción de firmas por parte de brigadistas que acuden a centros de concentración poblacional, como las estaciones del Metro, mercados públicos, a las salidas de las escuelas, en los centros comerciales, en los cines, parques y jardines de la Benito Juárez. Es una recepción más masificada y menos personal para lograr la meta de tener cierto número de firmas, pero es parte necesario del proceso.

Ambos casos requieren del convencimiento y disposición de los firmantes. Una ciudadanía colaboradora es central al esfuerzo para el éxito de las candidaturas independientes. El escepticismo que invade el espíritu nacional es un obstáculo real para la recepción de las firmas. La primera pregunta incisiva en la calle es: “¿no serán todos iguales, partidos e independientes?” Y, acto seguido, la pregunta mordaz: “y a mí, ¿en qué me beneficia?” Este espíritu de desencanto, cercano a reclamo, ha hecho más difícil la tarea de recabar las firmas necesarias para poder competir en las próximas elecciones. 

Entre la comunidad de líderes y forjadores de opinión, he encontrado una gran divergencia en la percepción ante la interrogante de cómo hacerle para recuperar las riendas de conducción de un gobierno local que hasta ahora reina para sus favorecidos y adictos, y no para la población en general. Las letras BJ pintadas con los colores del PAN que aparecen por toda la demarcación llevan, como subtexto implícito, una advertencia: “ya sabes lo que te puede suceder si dejas de votar por estas letras”.

Una postura plantea rescatar a sus colonias, para poder decir, en un momento determinado, que lo logrado puede servir como ejemplo para el resto de la demarcación. Otra postura sugiere trabajar en función de la alcaldía en su totalidad y no por partes pues, arguyen, lo fragmentario se neutraliza y se pierde. La cosa es de una visión de conjunto, dicen. El debate es interesante. Y sin rehuir a la discusión, me parece que ambas posiciones tienen razones poderosas a su favor y, más importante, no creo que sea visiones contrapuestas, sino complementarias. Hay que tener las mejores propuestas de gobernanza para recuperar, entre todos y desde abajo, las riendas de gobierno con la ciudadanía.

Esto es lo que está en juego en las elecciones de este año. O los ciudadanos tomaremos control de la alcaldía para que responda al interés general o seguiremos prestándolo a los partidos que lo utilizan como su instrumento personal de control político y presupuestal sobre la ciudadanía.

@rpascoep   

 

     

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Ricardo Pascoe

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