Nace Tabarnia, solución al conflicto catalán

Nace Tabarnia, solución al conflicto catalán

Foto: Internet

28-12-2017

Como idea novedosa, humorística y de franca provocación, ha surgido la idea de separar a Barcelona y Tarragona, junto con sus municipalidades colindantes, de la Generalitat de Cataluña para crear la decimoctava comunidad autónoma española, denominada Tabarnia. La propuesta surge de una realidad incuestionable: la mayoría de la población de la zona denominada Tabarnia votó por mantenerse dentro de España, mientras que las otras zonas más rurales de Cataluña optaron por la independencia, al ser áreas o regiones más alejadas de la economía global y que resultan hostiles al español y las tradiciones más culturales de la España central.

La idea de crear Tabarnia es impulsada por una plataforma (apropiadamente internacionalista) denominada “Barcelona is not Catalonia”, que afirma agrupar a “más de un centenar de asociaciones y empresas de todos los ámbitos de Barcelona así como ciudadanos a título particular”, cuyo objetivo es “conseguir una gestión política y fiscal propia para Barcelona, al margen de la Generalitat de Cataluña”. Su propuesta es permanecer dentro de España, rechazando el separatismo.

En Barcelona el constitucionalismo logró el 56% de los votos y en Tarragona el partido Ciudadanos, de franca oposición al separatismo, logró ser la fuerza mayoritaria de la región, con el 27% de los votos emitidos. Es decir, existe una base objetiva  social para dar impulso a la idea de dividir a Cataluña en dos como fórmula posible para resolver la profunda división que afecta a esa comunidad autónoma de España, habida cuenta que la reciente elección simplemente refrendó y dio continuidad a las diferentes opciones sobre el futuro que las diversas políticas nacionales y locales le ofrecen al pueblo de Cataluña.

El diferendo español nos remite al proceso igualmente divisivo en Gran Bretaña a raíz del Brexit. Londres y sus zonas aledañas rechazaron abrumadoramente al Brexit y, sin embargo, la “Inglaterra vieja” se impuso electoralmente y ha provocado una dinámica de separación de su economía y estructura jurídica con la Unión Europea que tardará años en estabilizar económicamente a la frágil situación inglesa. El aislacionismo económico y la cerrazón cultural se impusieron en Gran Bretaña y ahora no saben qué hacer con sus almas.

Algo parecido en cuanto al espíritu aislacionista en lo económico y lo cultural ha invadido a  Estados Unidos en tiempos de Trump, con un adicional ímpetu autoritario e impositivo. La eventual cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá le servirá a Trump como muestra para reforzar su narrativa de construir una nueva fortaleza inexpugnable en América del Norte, a prueba de las invasiones de las hordas sureñas y de los terrorismos de ultramar.

Estos ejemplos de la furia de nacionalismos locales frente a un mundo cada más interconectado e interdependiente ilustran el espíritu contradictorio de nuestro mundo y nuestra era, indeciso frente al destino que, entre todos, vamos construyendo, incluso a pesar de nosotros mismos.

Sin embargo, pocos ejemplos existen como la propuesta de crear Tabarnia, incluyendo el agregado adicional de definir subdivisiones territoriales internas: Alta Tabarnia (área de influencia de Barcelona) y Baja Tabarnia, área de influencia de Tarragona. La propuesta reúne una interesante combinación de humor y sátira por un lado y, por otro, de realismo ante un hecho: Cataluña sigue profundamente dividida, con heridas nuevas y viejas, y pocas posibilidades de solucionar su encrucijada.

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Ricardo Pascoe