Quinto Informe de Mancera

Quinto Informe de Mancera

Foto: Internet

18-09-2017

El Quinto Informe de Gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa aconteció en medio de referencias sobre su próxima renuncia al puesto de jefe de Gobierno para postularse como precandidato a la Presidencia de la República. El ambiente, combinando expectación y nostalgia, fue acompañado de otro precandidato a la Presidencia: Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación y representante oficial del gobierno federal encabezado por el Presidente Enrique Peña Nieto. El ambiente era eminentemente preelectoral.

A esas dos presencias se agregó la multicomentada presencia de la presidente del PRD, Alejandra Barrales, del presidente del PAN, Ricardo Anaya y de Dante Delgado, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, reconociéndoles a los tres como los constructores del Frente Ciudadano por México, la nueva oposición que ha llegado a cambiar el panorama político del próximo año. Es de destacarse también la presencia de Luis Castro, presidente nacional de Nueva Alianza, considerado observador del esfuerzo unitario en curso. No fueron invitados los dirigentes nacionales del PRI, ni del Verde, PES ni Morena. Es decir, todo el Informe de Mancera se construyó en torno al fenómeno del nuevo Frente.

Los discursos que ofrecieron los diputados de cada grupo parlamentario también reaccionaron a este escenario político-electoral, con la excepción de la intervención del PES, que podría haberse ahorrado la ceremonia: patéticamente fuera de lugar y tono. La intervención de Nueva Alianza fue de reconocimiento y cercanía con el jefe de Gobierno. El diputado del Verde sorprendió: parecía estar pidiendo su afiliación al Frente en ese momento. Movimiento Ciudadano, PAN y PRD básicamente se dedicaron, cada uno con su particular estilo, a explicar lo que entienden por Frente y a reconocer la obra gubernativa de Mancera. El PRI, pues ¿qué siempre hace el PRI?: enumera y le critica al gobierno de la Ciudad de México todo lo que tampoco hace en el gobierno federal. Y, por último, Morena: básicamente se dedicó a amenazar a empresarios por sus acuerdos con el gobierno de la ciudad, a los partidos por aliarse “en su contra” y a los ciudadanos si se les ocurre no votar por ellos. Un discurso lleno de amargura y sin un gramo de alegría ni optimismo.

El jefe de Gobierno explicó su obra de gobierno durante cinco años, consciente de que era su último Informe. Sorprendió que evadió totalmente un tema crucial de este momento: la reducción del fondo de capitalidad que anunció la SHCP. Ha sido un tema candente y se esperaba que hubiera un posicionamiento hacia el gobierno federal sobre esa polémica. En cambio, sí retomó su tema favorito del salario mínimo como centro de su plan de reactivación económica, junto con el Médico en su Casa y el Abogado en su Casa como programas favoritos del gobierno. Al explicar un cambio en el funcionamiento del Metro, fabricando piezas, refacciones y carros en México, siguiendo un modelo de sustitución de importaciones, es posible que estuviera preparando las condiciones para aumentar el precio del Metro. Defendió su gobierno por las contingencias ambientales. Dio cifras sobre la contaminación ambiental y la inseguridad, además de las asociaciones público-privadas en el desarrollo urbano, para dejar en claro que son problemas heredados del gobierno de López Obrador. Dejó un mensaje para los defensores del tabasqueño.   

En su réplica, el panista Romero desperdicio una oportunidad para colocarse por encima del resto de los diputados.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe