El camino conflictivo de Brexit y TLCAN

El camino conflictivo de Brexit y TLCAN

Foto: Internet

18-08-2017

 

El hecho de que estén ocurriendo dos negociaciones comerciales rupturistas simultáneas, en dos latitudes diferentes, perfila, quiérase o no, una crisis política y social en el centro del mando occidental de las democracias representativas. Gran Bretaña y Estados Unidos han abierto la discusión con sus socios comerciales y aliados más cercanos: la Unión Europea en el primer caso, y Canadá y México con el segundo. Gran Bretaña decidió retirarse de la Unión Europa, mientras Estados Unidos amenazó, primero, retirarse del TLCAN, y luego se sentó a negociar “cambios profundos o se retira”.  

Datos históricos son importantes en cada caso. La Unión Europea se formó después de la Segunda Guerra Mundial, con Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo como primeros integrantes, y Gran Bretaña en 1973, entre otros. Su propósito, aparte de crear un bloque económico reconstructivo de Europa después de la guerra, fue crear un mecanismo político para evitar nuevas guerras. Cuando desapareció la Unión Soviética, la gran parte de la Europa comunista se incorporó a la Unión Europea. La propuesta de salida de Gran Bretaña ha sacudido hasta sus cimientos a esa Unión, debido a su importancia económica y militar.

El TLCAN se firmó en 1994 entre Canadá, Estados Unidos y México, como efecto de la reorganización económica y política del mundo a la desaparición de la Unión Soviética. Los bloques económicos se fortalecieron a partir de ese momento: Unión Europea, ASEAN, Federación Rusa, TLCAN, MERCOSUR, mercado común centroamericano. México reorientó su estructura económica a la integración de América del Norte como decisión estratégica y de largo plazo.

Dos gobiernos conservadores y estructurados en torno a una base electoral que añora un “regreso a un pasado glorioso”, Tories en GB y Republicanos en EUA, conducen hoy sus gobiernos a un histórico distanciamiento con sus socios tradicionales. No lo hacen sin contradicciones internas. Al contrario, conforme avanzan en sus procesos rupturistas, las tensiones y conflictos afloran. Lo que sucede con Brexit, que ha avanzado más que las negociaciones del TLCAN, puede ser ilustrativo para éste último. El gobierno Tory en GB está dividido internamente sobre la rapidez y la radicalidad de la ruptura. Unos quieren una ruptura total y sin miramientos con la UE, para recuperar la soberanía nacional, mientras otro bando dentro del gobierno cree que dañará irreparablemente su economía esa ruptura radical. 

El gobierno de Trump enfrenta a un empresariado y a su propio partido que fueron los promotores principales del TLCAN desde su origen, y muchos lo siguen considerando el instrumento económico más importante de su país. No existe un consenso político en torno a la propuesta de Trump, excepto en su base electoral radicalizada, cada día más reducida. Pero él es el Presidente y podrá proponer la retirada de EU del TLCAN en cualquier momento, incluso como parte de su lucha política interna contra lo que considera que son los poderes fácticos de su país: algo así como la mafia del poder. 

Entre contradicciones y pugnas internas y externas de cada país, avanza la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y ya iniciaron las negociaciones del TLCAN. Ambos procesos van a ser complejos, abruptos y llenos de conflictos públicos. Hay que estar preparados para ello y saber que las negociaciones y eventuales desenlaces durarán mucho más tiempo de lo anticipado originalmente.    

@rpascoep

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Ricardo Pascoe