¿A qué aspira la izquierda en 2018?

¿A qué aspira la izquierda en 2018?

Foto: Internet

15-05-2017

La fragmentación política y el encono entre agrupaciones de la izquierda mexicana reducen su atractivo como alternativa de poder y genera confusión acerca de la viabilidad de sus propuestas como solución a los graves problemas nacionales. La unidad de la izquierda expresada hace años en el PRD ha evolucionado hacia la división en diversos partidos y expresiones, notablemente Morena, PRD, PT, MC y la izquierda marxista, además de movimientos como el EZLN.

Cada expresión izquierdista revindica su propuesta como la auténtica y única para la nación. Las expresiones de descalificación son mutuas y permanentes. Conforme se acerca la campaña presidencial de 2018, es previsible que esos decibeles crezcan con el tiempo.

¿Qué requiere, y a qué aspira, la izquierda para superar ésta situación de canivalismo y crear las condiciones para un cambio en 2018?

Un primer requisito es dejar de lado la pretensión de demostrar que sólo uno de los partidos puede tener la razón histórica, y que el resto están equivocados. Es necesario integrar una plataforma incluyente de izquierdas, porque solamente así será posible gobernar con democracia y sin autoritarismos ni imposiciones.

En segundo lugar, será necesario crear un frente amplio democrático de izquierdas, que dé cobijo al conjunto de expresiones en su diversidad. Hacerlo equivale a reconocer que no se puede hablar de una plataforma única de una fuerza hegemónica, sino de un programa mínimo que se alimentaría con las ofertas suplementarias de las fuerzas incorporadas al frente. Implicaría un esfuerzo de conciliación notable entre fuerzas diversas, respetando sus minorías.

En tercer lugar, el frente tendrá que sembrar el criterio de que el diálogo y acuerdo entre fuerzas es la única forma de lograr los objetivos trazados de manera individual y colectiva por los integrantes del frente. El diálogo y la conciliación implican un esfuerzo de sabiduría por los liderazgos involucrados, pero también la sapiencia de que sólo así se podrá alcanzar los objetivos del frente. El ejercicio democrático al interior del frente será un ejemplo de cómo se puede gobernar al país.

En cuarto lugar, deberá crearse mecanismos democráticos para promover a los mejores candidatos para cada puesto de elección popular. Este no es el momento de luchar por más o menos candidaturas, sino de consensar el objetivo común de ofrecer una mayoría parlamentaria que le dé gobernabilidad a la coalición gobernante y viabilidad para la puesta en marcha de su programa.

En quinto lugar, la plataforma deberá representar los intereses de un cambio verdadero en la conducción y rumbo del país. Deberá explicar concretamente lo que se hará para combatir la corrupción, la inseguridad y el crimen organizado, además de respetar los derechos humanos y democráticos de la población. La política exterior deberá buscar consolidar el lugar de México en la comunidad de naciones, como país que promueve la integración económica y política global, exaltando los valores universales del respeto al medio ambiente, las políticas de diversidad racial, religiosa, sexual y de género. La gestión pública deberá encaminarse a la eliminación de la pobreza, marginación y discriminación, además de fomentar el reparto más justo de la riqueza nacional. La democracia y la libertad de expresión serán la piedra fundacional de la nueva gestión pública del frente amplio en el poder.      

De consolidarse así, ese frente de izquierda podrá, razonablemente, postularse como propuesta alternativa para la nación.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe