Promesas de Trump y la heroína

 Promesas de Trump y la  heroína

Foto: Internet

06-03-2017

 

El método de gobierno de Donald Trump se ha hecho evidente en el mes y medio que lleva como Presidente de su país. Si es criticado, atacará con mayor fuerza; si es investigado, investigará con vehemencia; si es ridiculizado públicamente, devolverá de la misma forma las cosas, pero con mayor enjundia. El método es simple: a cada cosa, lo devuelve al emisor, elevando la apuesta hasta que el otro lado no aguanta más la presión.  El método de siempre elevarle la apuesta al otro lo han empleado otros gobernantes; Trump no es el primero. Fidel Castro fue uno de ellos.

Con México Trump ha dejado claro que tiene pendientes que lo tienen muy molesto. Después de la exitosa retórica anti mexicana de su campaña-exitosa porque ganó la elección, no porque fuera cierto- Trump ha querido mostrar que sí cumple las promesas de campaña (¿dónde hemos escuchado ese sonsonete antes?). La insistencia en montar una campaña publicitaria alrededor de las expulsiones de mexicanos indocumentados en su país, la afirmación de que México pagará por la construcción del muro ampliado entre los dos países y la amenaza de crear un impuesto sobre importaciones que contravendría lo pactado en el TLCAN son acciones que su administración promueve activamente para poder decirle a sus electores que ha cumplido lo prometido.

Pero México ha mostrado habilidad para andar el camino minado de la nueva Casa Blanca con cuidado, aprovechando las contradicciones entre funcionarios de su gobierno (unos que apoyan lo dicho por el Presidente contra otros que no concuerdan e impulsan una política más amistosa con México) y entre los líderes y legisladores Republicanos, muchos de ellos de estados fronterizos, como Arizona, Texas y Nuevo México, que no le ven la utilidad ni la aplicabilidad a ninguna de las tres políticas propuestas por Trump.

Ahora aparece un nuevo tema de debate entre los dos países. El Congreso de Estados Unidos acaba de recibir un informe elaborado por el Departamento de Estado sobre la epidemia de consumidores de heroína en su país, incluyendo un incremento sustancial en el número de muertes a causa de sobredosis en el uso del opiáceo. El informe afirma que el 94% de la heroína que ingresa al país lo hace desde México. Hasta 1994, la heroína provenía del sudeste Asiático, y a partir de entonces y hasta 2010 ingresaba desde Sudamérica. Ahora el gran productor es México. En 2007 había 161,000 consumidores consuetudinarios de heroína en Estados Unidos, y en 2014 había subido a 435,000.  Las muertes por sobredosis aumentaron 248% entre 2010 y 2014.

La violencia en México ha crecido en la medida en que el negocio de la heroína florece, especialmente en estados gomeros, como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Sinaloa, Durango y Sonora.   Los cárteles pelean por controlar a las comunidades que siembran y procesan la amapola y la convierte en la pasta-base del opio. Iguala es la salida histórica del producto, en ruta hacia Estados Unidos.

La heroína en Estados Unidos le obliga a su gobierno a reforzar la cooperación con el nuestro. Funcionarios estadounidenses dicen que la cooperación bilateral “nunca había estado mejor” en materia de seguridad y combate al narcotráfico. La aparición de la epidemia de heroína complica los planes de Trump de enfrentarse a México y utilizarnos como muestra de su cumplimiento de promesas de campaña.

 

@rpascoep

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Ricardo Pascoe