TLCAN: ¿cuándo conviene negociar?

TLCAN: ¿cuándo conviene negociar?

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17-03-2017

 

Sobre el calendario para abrir negociaciones del TLCAN entre sus tres firmantes, han surgido versiones diferentes. El secretario de Comercio de Estados Unidos habló de dar aviso a su Congreso en marzo, para iniciar pláticas “a finales de 2017” y estar firmando el nuevo documento un año después. Es decir, después de las elecciones legislativas en Estados Unidos, que ocurrirán en noviembre de 2018.

En cambio, el mismo día el secretario de Relaciones Exteriores de México ofreció un calendario completamente diferente. Vaticinó que las negociaciones empezarían a mediados de este año y finalizarían alrededor de diciembre de 2017. Según la versión mexicana, la negociación sobre el TLCAN habría concluido mucho antes de las elecciones presidenciales mexicanas de 2018

Dos visiones, dos calendarios y un choque frontal de intereses políticos. En cada propuesta de calendario subyace una apreciación diferente de lo que será el desenlace de la negociación del tratado comercial. Obviamente México ve una ventana de oportunidad para hacer una negociación que arrojaría un saldo razonable para el país en lo que se refiere a sus contenidos. Probablemente los negociadores mexicanos han percibido algo que se ha hecho rutina en Washington: una cosa es la retórica bombástica de Trump y otra, muy diferente, es la posibilidad de forjar acuerdos que convengan a las partes con su equipo de negociadores. Es posible contemplar un acuerdo trilateral cercano a lo que habría sido el Acuerdo Trans Pacífico, incluyendo normas sobre las nuevas tecnologías de comunicación e interconexión, además de nuevas fronteras científicas en el mundo de la robótica y la salud (que no existían cuando se firmó el TLCAN), junto con nuevas condicionantes fiscales, novedades en el mundo de los nuevos competidores como China y nuevas modalidades de transportación de bienes y servicios, incluyendo la nueva frontera del espacio. Ésta visión podría entenderse como una modernización del TLCAN, sin cambiar sus fundamentos básicos, como la accesibilidad mutua a mercados sin aranceles. Es probable que las personas razonables alrededor de Trump saben esto, y concluyen que la negociación no va a ser ese gran cambio de condiciones que había ofrecido Trump durante su campaña, y después también.    

La parte mexicana quiere negociar rápidamente para poder mostrar a su país, y al mundo, que Trump es un perro que ladra, pero no muerde. Y quiere presentar la negociación como un logro que un gobierno urgido de buenas noticias. Le vendría bien al PRI un premio así antes de las elecciones del ´18, y probablemente fortalecería las aspiraciones presidenciales de Videgaray.

La situación política en Estados Unidos es diferente. Previendo que la renegociación del TLCAN no le va a reportar una victoria propagandística contundente a Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre 2018 como la que hubiera esperado, prefiere que la elección transcurra mientras las partes prosiguen en sus “arduas” negociaciones. Así, evita tener que rendir cuentas sobre los logros de su gestión presidencial. Para cuando ocurran las elecciones legislativas, habrá invertido mil doscientos millones de dólares en la construcción de su muro con México, de los aproximadamente 30 mil millones que requerirá su proyecto. Es decir, será una inversión simbólica pero podrá alegar que está cumpliendo con una de sus promesas más ruidosas. Por estas consideraciones políticas, y a sabiendas de que va a ser evaluado por el voto popular en 2018, Trump no quiere concluir la negociación antes.

@rpascoep

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Ricardo Pascoe