¿Para qué sirven las reuniones internacionales?

¿Para qué sirven las reuniones internacionales?

Foto: Internet

27-01-2017

El Presidente Peña Nieto canceló dos reuniones internacionales esta semana. El miércoles avisó, con dos horas de anticipación, que no asistiría a la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) a efectuarse en la República Dominicana, flotando la insinuación de que se tomó la decisión al constatar la escasa presencia de mandatarios latinoamericanos. Al día siguiente, jueves, canceló la reunión prevista para el martes 31 de enero en la Casa Blanca con Trump, después de la publicación de varios tuits del Presidente estadounidense, referidos a la construcción del muro entre los dos países y su intención de que México sufragara el costo de la obra, la negativa mexicana y la sugerencia de cancelación de la cita por parte de Trump, en un tuit adicional. Nada mal para dos días.

En principio un gobernante no tendría por qué cancelar una reunión internacional. Si va a haber una confrontación, es mucho más digno ir a decírselo al adversario en su cara, y luego salir a ratificar posiciones ante la prensa para que lo sepa el mundo. Esconderse, o simplemente evadir el diferendo, puede generar mucha confusión acerca de exactamente cuáles son las posiciones que se defienden. No acudir a una reunión también puede ser una preocupante señal de que el gobernante que cancela no sabe, a ciencia cierta, cuál es su postura ante determinada situación.   

Es cierto que la reunión de CELAC no fue muy concurrida por parte de mandatarios latinoamericanos (por ejemplo, faltaron Brasil, Chile y Argentina). Pero era un escenario ideal, en parte por esas ausencias y debido a cierto tufo izquierdista-bolivariano, para que México pudiera haber ejercido justamente su músculo latinoamericanista con un discurso ideal para la región, promoviendo su liderazgo frente a las agresiones proteccionistas de Trump. Además, el Presidente Peña no tenía nada más importante que hacer ese día, aparte de recibir reportes de Washington, lo cual ocurrió por teléfono.

En este contexto, la ausencia mexicana en CELAC, a excepción hecha de una delegación de mediano nivel sin discurso y carente de una visión latinoamericanista convincente, es, sin duda, una demostración de que la “nueva” Cancillería no tiene una estrategia global ante el reto que enfrentamos con la presidencia de Trump. Es pensar que resolveremos lo de Trump negociando en corto con él. Nada más falso. Se avecinan cuatro años de grave conflicto con la Casa Blanca, y debemos encarar con cabeza fría esa circunstancia, desprovistos de cualquier ilusión, pretensión o vana esperanza. El “giro hacia América Latina” que debe efectuar México puede servir como contrapeso a las agresiones que vamos a estar recibiendo de Trump próximamente y crear un bloque político de apoyo internacional a nuestro país. La Casa Blanca ya avisó que piensa imponer medidas arancelarias a México para pagar el muro, como un impuesto a las remesas. Es una medida que implica una gran hostilidad.

De haberse realizado la reunión en Washington, su propósito expreso habría sido para deslindarnos de las posiciones de la Casa Blanca y para impulsar una nueva imagen de México, mostrando a un país que sabe defenderse ante las políticas agresivas y desiguales de Washington. Para lograr eso, Peña Nieto tendría que ser firme, agresivo, mordaz, inteligente y astuto ante el histrión de Trump. Muchos dudamos que tenga el temple para enfrentar la situación con éxito. 

@rpascoep

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Ricardo Pascoe