Términos del debate constituyente

Términos del debate constituyente

Foto: Internet

21-03-2016

Conforme se acerca el arranque de las campañas en la Ciudad de México para definir los integrantes de la Asamblea Constituyente, también se acerca la hora de la verdad para saber cuántos y cuáles de los precandidatos independientes habrán logrado la meta de reunir las firmas requeridas para convertirse en candidatos. Considerando que ha sido un proceso de varios altibajos, sigue siendo una carrera de obstáculos para los independientes. Y lo dicho: un mes es muy poco tiempo para reunir tantas firmas-cerca de 74 mil. Comparativamente, la iniciativa 3 De 3 ha durado cerca de un año para reunir 120 mil firmas.

No es queja. Es una observación que conlleva, implícitamente, el planteamiento de que, para futuros casos, el INE tendrá que pensar en una metodología para calcular plazos y cuotas razonablemente. Máxime cuando en la elección del 5 de junio, un candidato independiente no requerirá tantos votos como las firmas que obtuvo para ser diputado en la Asamblea, pues el cociente natural fijará un monto indudablemente menor. Especialmente si la participación ciudadana es baja, como es previsible. Votar sobre una constitución que aparece como acuerdo opaco de los sótanos de la política nacional y no como el producto de un movimiento social amplio, tiene nulo sentido para muchos. La elección del 5 de junio promete recibir una votación que oscile entre el rango de participación de elecciones para elegir a comités ciudadanos (3% del padrón) y el de diputados (43%). Y probablemente la tasa de participación se ubicará más cercanamente al porcentaje que recibieron los comités, que el de diputados.

En la discusión pública-ciertamente limitada-que se está dando en torno a este proceso de elección de constituyentes, van emergiendo los temas que irán colocándose como los que serán los más polémicos de la Asamblea Constituyente.

Por ejemplo, las facultades del poder ejecutivo de la ciudad, que se distribuye entre gobierno central y alcaldías, serán objeto de análisis y debate. Aquí lo importante es definir cómo se distribuye la responsabilidad en la toma de decisiones entre ambas entidades. El modelo de Mancera será una repetición del ultra centralismo que actualmente existe y la contraria propondrá más facultades a las alcaldías, con un papel regulador del gobierno central. Ese debate abrirá otro, sobre los mecanismos y montos de distribución del presupuesto. En el esquema de Mancera, el 80% del presupuesto lo ejerce actualmente el gobierno central y el 20% las alcaldías. Este criterio tendrá que replantearse radicalmente si se aprueba una nueva estructura de responsabilidades en la ciudad, con alcaldías más potentes.

Otro tema refiere al modelo de desarrollo urbano que requiere la ciudad. El modelo urbano depredador y excluyente que ha promovido el gobierno será el modelo presentado por Mancera. Frente a ello, estará la propuesta de una ciudad que fomente la integración, la sustentabilidad, movilidad y  planificación a largo plazo, con leyes definiendo las razones de los usos de suelo. Habrá un choque de criterios en franca contradicción.

Uno más se refiere al papel de los ciudadanos en la toma de decisiones y el necesario carácter vinculatorio de su participación. Los comités ciudadanos actuales han demostrado ser un modelo enajenado de los propósitos de una participación ciudadana auténtica. ¿Se le dará fuerza, o no, a las decisiones ciudadanas?

Los términos del debate están a la vista. Falta definir los asistentes.

@rpascoep

Notas Relacionadas

En el filo

Ricardo Pascoe