Una mirada al México rural

Una mirada al México rural

Foto: Internet

16-08-2018

Hablar del México rural y su población resulta complicado. Los indicadores del sector son mixtos por lo que su análisis se torna confuso. Por un lado, observamos que crece económicamente y que tenemos una balanza superavitaria en el sector. Por el otro lado, tenemos una población en pobreza y que no recibe ingresos suficientes por sus cosechas. Tampoco refleja que el sector rural emplea al 13.3% de la población ocupada, pero sólo representa el 3.1% del PIB nacional (FAO, 2018).

Resolver los problemas que tiene el México rural requiere de un análisis más profundo de lo que se ha hecho hasta ahora. Ver a los productores y atender sus necesidades sólo por la parte productiva es un diagnóstico equivocado. Si bien es necesario emprender acciones para lograr un bienestar económico, se ha dejado la parte social de lado, o al menos no se la ha ponderado de manera adecuada.

Educación, salud, un ingreso digno y prestaciones laborales es lo que se les ha negado históricamente a los habitantes del sector rural.

Sabemos que, contrario a lo que propone la nueva administración, el problema radica en la educación básica, misma que no siempre se tiene acceso en las comunidades rurales. Escuelas con infraestructura (muy) deficiente, insumos insuficientes para dar una clase decente como pizarrón, bancas, libros, etc., y grupos en donde se toman varios grados a la vez, por solo mencionar algunos grandes problemas.

Suponiendo que el alumno llega a terminar la preparatoria, la universidad se vuelve un nuevo problema, ya que estas sólo están instaladas en los municipios de mayor población. Aún adquiriendo una beca, el joven estudiante deberá contar con un familiar que viva en el municipio donde se ubica el centro de estudio para poder alojarse y asistir regularmente.

En lo que se refiere a la salud del sector rural encontramos algo similar: centros de salud (cuando los hay) sin medicamentos, equipo básico o personal que los atienda. Más aún, si un padecimiento requiere atención medica especializada, es necesario trasladarse a las cabeceras municipales para su atención, asumiendo todos los costos que ello implica: pasaje, alojamiento, comidas.

Por otro lado, reconocer los derechos laborales debe tomar dos vertientes: los jornales agrícolas y los pequeños productores. Primero, se estima que existen 2.5 millones de jornaleros agrícolas que no tienen seguridad social, aguinaldo o vacaciones con goce de sueldo (FAO,2018). Segundo, existen en México 4.2 millones de pequeños productores (1.2 millones de autoconsumo y 3 millones con ingresos menores a los $17,205 anuales) (México Social, 2018), si bien estos productores son dueños de su propio trabajo, tampoco tienen las prestaciones antes mencionadas y sus ingresos resulta insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Garantizar los derechos sociales ayuda más que transferencias monetarias, pues mejora el ingreso de los más pobres indirectamente. Sin embargo, atender la parte social no significa eliminar la parte económica. Es necesario pasar del asistencialismo que hoy existe a generar bienes públicos que incrementen la infraestructura pública y privada en el sector. 

Los productores de autoconsumo no están ligados a los mercados, son el primer eslabón de la cadena. Aún necesitan asistencia para conseguir los insumos necesarios para la producción de sus cultivos (herbicidas, fertilizantes, semillas, etc.). Sigue siendo necesario ayudarles a aumentar su producción para que así puedan vender su cosecha y obtener un ingreso por la misma.

Los pequeños productores se enfrentan a dos grandes problemas: la falta de infraestructura y financiamiento. Al llegar el tiempo de levantar la cosecha, el productor se ve en la necesidad de venderla inmediatamente (con precios bajos debido al aumento de oferta), debido a que no tiene equipo y un lugar adecuado para el almacenamiento y, en muchos casos, ya debe pagar un crédito que consiguió para sembrar. Es necesario potenciar los programas de infraestructura, principalmente los sistemas de riego y maquinaria, ya que ambos componentes aumentan la productividad del sector.

También es de suma importancia implementar un sistema de financiamiento en dos vías: créditos con bajas tasas de interés y seguros al ingreso. Los productores necesitan capital para poder costear el proceso de producción y asegurar un ingreso por su cosecha, que puede ser vía agricultura por contrato, coberturas y apoyos para la comercialización.

Atender el problema de manera integral puede ayudar a disminuir los problemas que tiene el sector. Actualmente 6 de cada 10 pobladores del sector rural se encuentran en pobreza (CONEVAL, 2018), y el hijo de un agricultor tiene tan sólo el 2.7% de probabilidad de acceder a un puesto de funcionario o director (INEGI, 2017).

La solución a los problemas no puede ser aislada. Es necesario una comunicación entre las diferentes áreas involucradas para lograr los resultados deseados y el esfuerzo no sea disperso. Es necesario brindar las herramientas para aumentar las oportunidades de los pobladores del sector rural. La deuda histórica es inmensa, es hora de comenzar a rectificar.   

@ovalle_omar

Notas Relacionadas

Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas

También puede interesarte

“Triste pero cierto, discriminación laboral para las embarazadas”

Si bien ser mujer es difícil en la vida, se complica un poco más cuando se está embarazada y tienes que informarlo en tu trabajo. Con incertidumbre abordas el tema porque no sabes si te despedirán o te dejarán gozar de tus derechos laborales. | Foto: Internet

09-06-2017