AMLO

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Foto: Internet

19-04-2017

Andrés Manuel López Obrador, líder de MORENA, se ha convertido en un personaje controvertido. Actualmente se encuentre por arriba de los demás posibles candidatos en la intención de voto. Ya ha sido candidato a la presidencia dos veces y se podría decir que lleva 17 años en campaña. Si hoy fueran las elecciones es muy probable que AMLO sería el ganador. El mismo tiene esa percepción, ya se siente en la silla presidencial.

Sin embargo, en lo personal, poco concuerdo con Andrés Manuel. Pienso que es un personaje soberbio. Han sido sus propios errores los que lo han hecho perder en el pasado y lo pueden llevar a la derrota en el 2018. Ha sido un personaje que se ha contradicho a sí mismo incontables ocasiones. Creo que su lucha es personal más que colectiva. Creo importante señalar algunas consideraciones para puntualizar el por qué no estoy de acuerdo con AMLO.

Primero que nada, su ideología es muy cuestionable. López Obrador se define como de izquierda. Sin embargo, más allá de la defensa de los pobres que tiene en su discurso, ha dejado de lado temas de suma importancia para las minorías que históricamente la izquierda ha defendido; el aborto, la igualdad de género, el matrimonio igualitario, entre otros. Son temas que no le agradan. Su ideología es más bien un Nacionalismo conservador.  

Actualmente hay una tendencia a regresar a los discursos del pasado. La mitad del siglo pasado fue una época de crecimiento económico importante en todo el mundo. México no fue la excepción. AMLO promete regresar a esos tiempos gloriosos aplicando las mismas formulas, pero sin mencionar que las condiciones actuales son totalmente diferentes.

Por otro lado, sus propuestas pueden ser comparadas como una carta a Santa Claus. En su libro “2018 La Salida. Decadencia y Renacimiento de México” mencionó una serie de propuestas que le costarían al erario más de un billón de pesos. Esto significaría aumentar el presupuesto actual en casi un 30%. Esto, dice en su libro, se logrará sin déficit y sin deuda.

Uno de los economistas más destacados de México, Rolando Cordera, menciona que “el eje de un Estado que diseñe, impulse y combine políticas capaces de articular demografía y economía, la ampliación ambientalmente responsable de las capacidades productivas de la economía y el fortalecimiento de la convivencia social dentro de los marcos de la democracia y el Estado de derecho, es la reforma fiscal del Estado” (Del Estado de Necesidad al Estado Necesario, 2015).

Para hacer una reforma fiscal integral es necesario reconfigurar tanto los ingresos de gobierno como sus gastos, además de la deuda. AMLO piensa que los recursos llegarán por arte de magia, que con bajar los salarios será suficiente y que, al llegar él al poder, se eliminará la corrupción por decreto y habrá recursos para todos. Sin duda son ideas populistas que pueden llegar a ser buenos deseos, pero difícilmente llegarán a ser propuestas concretas.

Ahora bien, Andrés Manuel ha sido calificado como una persona mesiánica. Todos saben que la creación de MORENA fue con la intención de asegurar su candidatura al 2018. En su partido, porque AMLO es el dueño, no hay discusión. No existe la democracia. Si MORENA es la “Esperanza de México”, ¿Aceptaría poner a discusión la candidatura presidencial en favor de la democracia? ¿Podría ponerla en manos de alguien más que no fuera AMLO? Por supuesto que no.

Andrés Manuel se ha ungido a sí mismo como el salvador de México y se ha otorgado el derecho a decidir quién es bueno o malo. No importa lo que se haya hecho en el pasado, si se es perdonado por la mano de AMLO es bienvenido al camino de la ´regeneración’.

Finalmente, López Obrador se identifica como el único político honesto, el candidato diferente, el que no es corrupto. Se muestra como el candidato antisistema. Sin embargo, ante la detención del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, publica en sus redes sociales un video anticipando que lo acusarán de haber recibido recursos de Duarte para favorecer a MORENA en las elecciones, y les pide a sus seguidores que no se dejen engañar, que todo serán mentiras de lo que él ha llamado la mafia del poder. Explicación no pedida, acusación manifiesta.

Con esta declaración AMLO demuestra que es él quien está nervioso. Dice que no hay pruebas de corrupción en contra de él, pero tampoco hay pruebas de su honestidad. Demuestra que es parte de la clase política que tanto ha criticado.

En lo personal, creo, al igual que AMLO, que México necesita un cambio radical, pero este cambio no se llevará a cabo haciendo críticas para generar adeptos. Pienso que AMLO se convirtió en un político con un discurso que gusta a la gente, pero vacío de contenido y con propuestas poco realistas. Es un personaje autoritario que no acepta la crítica y solo acepta a quienes le rinden homenaje. Es, en mi opinión personal, parte de la clase política y también de lo que él llama la mafia del poder. No es diferente a los demás.

 @ovalle_omar

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Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas