Estancamiento estabilizador

Estancamiento estabilizador

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23-02-2017

El día miércoles el INEGI anunció el crecimiento económico para el año 2016. Un crecimiento de 2.3% a tasa anual para la economía de México. Un dato que se le pueden dar muchas lecturas.

Es, sin duda, una tasa positiva. El Gobierno Federal, el partido oficial y algunos analistas defenderán el crecimiento de la economía argumentando que estamos por arriba del promedio de los países emergentes, que existen presiones de los mercados internacionales, que el ‘efecto Trump’ ha impactado negativamente los mercados y nos dirán que, a pesar de todo esto, estamos creciendo.

Pero más que explicar el bajo crecimiento, los argumentos utilizados parecen excusas ante la imposibilidad de hacer reaccionar a una economía que lleva años dentro del mismo rango. Desde los años 80’s la tasa promedio de crecimiento se encuentra muy cerca del 2%. Un crecimiento muy por debajo de lo necesario.

Apertura, desregulación, comercio internacional, liberalización de precios, libre mercado; son las características de un modelo económico que comenzó a implementarse en el sexenio de Miguel de la Madrid y continua hasta nuestros días. 

Las reformas se profundizaron con Carlos Salinas y han sido la guía que han seguido todos los presidentes. Todas las administraciones buscaron implementar un modelo que teóricamente funciona pero que en la práctica ha dejado mucho que desear.

Para ponerle un toque mexicano, en nuestro país se instaló un capitalismo de cuates. La clase política y el sector empresarial se asociaron, unos para mantener el poder y el control del aparato estatal y otros para obtener beneficios desde los más altos niveles de la administración pública.    

Las bajas tasas de crecimiento se explican por los altos niveles de corrupción e inseguridad que alejan a las inversiones, por la enorme brecha de desigualdad que el mismo gobierno ha fomentado y por las fallas estructurales que venimos arrastrando desde hace años y que hoy es muy difícil combatirlas.

Hemos llegado a un estancamiento estabilizador, donde crecemos muy poco, pero nos mantenemos en terreno positivo. Sin embargo, un crecimiento del 2% es insuficiente para generar los empleos a los jóvenes que año con año se incorporan a la población económicamente activa. Es muy poco para aumentar el ingreso per cápita, el cual ha crecido menos del 1% promedio anual durante este modelo económico. Es un crecimiento ridículo para pensar en reducir los niveles de pobreza en los que se encuentran 55 millones de mexicanos. Es una tasa que no ayuda a mejorar la relación Deuda/PIB que ya es un foco rojo para las calificadoras internacionales.

Nos encontramos ante un entorno complicado. Las perspectivas económicas no arrojan un dato mayor al promedio y los pronósticos seguramente irán ajustando a la baja. Las Reformas Estructurales, que siguen la misma guía del modelo económico, no trajeron las tasas de crecimiento del 5% que prometían.

Para cambiar de rumbo es necesario tocar intereses de gente poderosa. Llevamos casi 35 años estancados con un crecimiento mediocre muy por debajo de nuestro potencial. El crecimiento debe de ir acompañado de desarrollo para que sean las clases más bajas quienes sean beneficiadas.

Ya hemos presenciado como los populistas y demagogos han capitalizado en muchos países la molestia de las personas que no obtienen beneficios de este modelo económico. Venden discursos simplistas para comprar votos.  En México vamos por el mismo camino. 

@ovalle_omar

 

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Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas