Presupuesto y negociación

Presupuesto y negociación

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08-12-2016

Teóricamente, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es uno de los documentos de política pública más importantes del país; en él se definen todos los egresos que realizará el Gobierno Federal, así como las transferencias a estados y municipios. Sin embargo, pocas veces ha sido así.

En la práctica, el PEF ha sido la herramienta de negociación política más eficaz en manos del gobierno. Durante el presidencialismo, el presupuesto se ejercía bajo la orden de primer mandatario, solo quienes se encontraban cerca del poder podían recibir una parte del dinero de todos los ciudadanos.

Los abusos y el gasto excesivo llevaron al país a la crisis de deuda de los años 80´s. La avaricia de unos cuantos fue un precio muy caro para una generación entera. La década de los 90´s estuvo caracterizada por recortes importantes al gasto público, debido a la crisis previa y los altos costos financieros de la deuda. Además, el Gobierno asumió las obligaciones de empresas recién privatizadas con tal de seguir dando privilegios a los grupos de poder con cargo al erario público, tal fue el caso del FOBAPROA en 1990.

Para los años de 1994-95, la crisis de la devaluación termino por eliminar la poca credibilidad del gobierno. El vencimiento de tesobonos aumentó su precio debido a un dólar recién fortalecido, lo que le quitó al presidente la posibilidad de manejar el presupuesto a su antojo y poder negociar.

La oposición fue ganando fuerza ante este entorno de incertidumbre y esto se vio reflejado en las urnas, para el año de 1997 el PRI perdió la mayoría por primera vez en la Cámara de Diputados. La llegada de la democracia no trajo consigo una redistribución del presupuesto como se supondría, solo endureció la negociación que se resolvió con algunos programas asistenciales para que la oposición pudiera gestionar algunos recursos.

Las crisis económicas generaron una gran cantidad de pobres y carencias dentro de la población, por lo cual se comenzaron a atender demandas sociales abandonando gastos de inversión e infraestructura. Los nuevos programas sociales serían muy bien utilizados por los partidos políticos en las nuevas coyunturas electorales.

La llegada del milenio vino con la alternancia, el PAN logró conquistar la presidencia de la república, mas no pudo ganar la mayoría en las cámaras o en las gubernaturas. Fox obtuvo la presidencia con 26 gobernadores del PRI. Para mantener la gobernabilidad se utilizó la mejor herramienta de operación política en manos del gobierno: el presupuesto.

El precio de la alternancia estuvo basado en las participaciones y aportaciones que reciben los estados del presupuesto federal.  Se les puso candados para que estos fueran creciendo de manera gradual y pudieran ser ejercidos con poca transparencia, haciendo que el presupuesto tenga un efecto inercial año con año desde entonces.

El dinero que reciben los estados no es menor. Actualmente representa casi la mitad del total de Presupuesto Federal. Del año 2000 hasta la fecha los Ramos 28 y 33, que son las aportaciones y participaciones, han crecido más del 150%. Los resultados: cerca de 8 gobernadores con órdenes de aprehensión y un buen numero en espera de perder el fuero constitucional. 

El sexenio de Felipe Calderón estuvo caracterizado por dos modificaciones en la forma de gastar el dinero. Primero; se aumentó de manera considerable el gasto en seguridad, mismo que no tuvo los resultados esperados. Segundo; la creación de una infinidad de fundaciones y organizaciones sociales por parte de los panistas para recibir donaciones del gobierno federal y ejercer programas sociales. Esto fue un intento para legitimar un gobierno que estuvo muy cuestionado desde las elecciones.

Finalmente, el inicio de la administración del Presidente Peña Nieto estuvo marcada por un gran pacto que incluyo a las tres principales fuerzas políticas para aprobar reformas de gran calado. Este proceso fue mencionado como una gran maniobra de negociación política por parte de Peña. Lo cierto es que, para aprobar las reformas, se asignaron recursos para que cada diputado pudiera ejercer hasta 50 millones de pesos en programas sociales. La ficha de cambio fueron una vez más los recursos públicos y estos recursos son el pilar para el cabildeo del presupuesto actualmente.

La negociación política ha permeado de una rigidez al presupuesto, pues son muchos los compromisos y estos cubren casi tres cuartas partes de la totalidad de los recursos. Es necesario una reingeniería en el presupuesto, una real, no como el Presupuesto Base Cero que solo modificó unos pocos programas. 

Para que el presupuesto sea la herramienta de política económica que México necesita es necesario tocar intereses políticos. La rigidez del presupuesto es una de las causas de que ahora las finanzas públicas puedan convertirse en un problema para las futuras generaciones.

@ovalle_omar

 

 

 

 

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Otra perspectiva

Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas