Los presidenciables y la lucha por el poder

Los presidenciables y la lucha por el poder

Foto: Internet

13-10-2016

Faltan casi dos años para la elección presidencial del 2018, sin embargo, los aspirantes ya mueven sus piezas dentro de los partidos que participan para obtener la candidatura que los meterá en la competencia. Las pugnas al interior de los partidos políticos se han tornado ríspidas, al grado de existir demasiados conflictos internos en los partidos de mayor relevancia en México.

Muchos nombres han sonado y la lista se ha depurado con el paso del tiempo. Las aspiraciones de muchos han sido vencidas por los errores cometidos y el desgaste político al que han sido sometidos algunos suspirantes a la silla presidencial. 

La competencia interna en los partidos ha generado divisiones entre los grupos y personajes que buscan el poder. No obstante, las piezas parecen acomodarse frente a figuras importantes que toman fuerza para encabezar las candidaturas en el 2018.

Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade son los nombres más fuertes del Partido Revolucionario institucional (PRI). Ambos secretarios de estado, el primero por arriba en las encuestas y el segundo la figura que puede agrupar las simpatías de propios y extraños. En el PRI se encuentran preocupados por perder la presidencia nuevamente, necesitaran un personaje que genere simpatías al exterior del partido, lo cual complica la candidatura para el Secretario de Gobernación.

En el Partido Acción Nacional (PAN) ya se han destapado figuras que buscan la candidatura, pero son dos personajes quienes figuran como posibles competidores en el 2018; la ex primera dama, Margarita Zavala, que cuenta con una alta aprobación en la sociedad, mas no dentro del PAN, y el Niño Maravilla, Ricardo Anaya, político joven que supo hacerse del poder al pasar de ser la mano derecha de uno de los líderes más importantes del PAN a convertirse en su presidente.

Las disputas internas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y falta de figuras hacen difícil que este partido sea uno de los protagonistas en el 2018.  Solo el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, se ve con posibilidades de abanderar la candidatura del sol azteca. Renuente a afiliarse al PRD, Mancera ha mantenido una postura distante del partido, buscando colocarse de lado de los independientes y a la izquierda en el espectro ideológico. 

Finalmente se encuentra MORENA, el partido que nació con la finalidad de cumplir la perpetua ilusión de Andrés Manuel López Obrador, el eterno candidato. Puntero en varias encuestas nacionales, AMLO se ha consolidado como uno de los personajes más conocidos de México y también uno de los más rechazados por la opinión pública.

La lucha por el poder en el 2018 va tomando forma. Los partidos tendrán que arreglar las disputas internas y llegar unidos a la elección presidencial. Los suspirantes buscaran las simpatías a cualquier precio. Las negociaciones estarán basadas en cuotas de poder que serán pagadas en caso de ganar la elección.

En el 2018 veremos una competencia basada en las descalificaciones entre los candidatos; acusaciones de enriquecimiento ilícito, corrupción y violaciones a la ley. Los suspirantes dejaran de lado las propuestas, si acaso tienen alguna, con tal de demostrar que el otro es peor.

La elección presidencial en el 2018 llegara con un ánimo de hartazgo a los partidos políticos y a quienes los representan. La gente votará por el candidato “menos peor” porque no tiene más opción.

La elección en el 2018 será una de las más competidas, no tengo duda. Pero no será por la capacidad de los partidos de generar simpatías, será así por un sistema político cerrado a la sociedad, cooptado por personajes que no permiten la entrada de más competidores, con tal de cumplir sus ambiciones personales. 

 

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Omar Ovalle

Especialista en Economía y Finanzas