Descomposición política

Descomposición política

Foto: Internet

En la segunda semana de marzo de 2017, en mi Columna, que agradezco se publica en este magnífico espacio, la titulé “México no merece los políticos que padece” me referí a la pésima calidad moral, ética e irresponsabilidad que esta élite regentea en detrimento del país, pues sus acciones sólo obedecen a intereses personales, partidistas, grupales, tribales y de reciprocidad por “los favores recibidos”, alejados del papel ciudadano, digno y de representación popular que se deposita a través de la urna, el día de la elección.

Pasan las semanas, los meses, los años, sexenios y épocas, pero la situación no es mejor, sino todo lo contrario, empeora exponencialmente, ante la dejadez, la ira, impotencia y hasta “valemadrismo” de un porcentaje de la población que ve cada vez más alejado su derecho a tener mejor calidad de vida, por la toma de decisiones de la autoridad y de los haraganes vividores que usurpan las Cámaras de Diputados y Senadores.

Experiencias van, vienen, se estancan, nos engañan, se mofan de nosotros… y no pasa nada. El pueblo sigue jodido y esa élite goza los privilegios de su corrupción e impunidad, ¿verdad, Javier Duarte de Ochoa, Emilio Lozoya Austin, Felipe Calderón Hinojosa, César Duarte Jaques, Beto Borge, Karime Macías, Eruviel Ávila Villegas, Miguel Ángel Mancera, Ricardo Monreal Ávila, Rosario Robles Berlanga, Luis Miranda Nava, Elba Esther Gordillo Morales, Napoleón Gómez Urrutia, Carlos Romero Deschamps, Marcelo Ebrard Casaubón, Luis María Aguilar, Lorenzo Córdova Vianello?,  y un laaargo etcétera.

Conocidas sus fechorías, las autoridades que simulan ejercer su función, se confabulan  contra la ciudadanía y lejos de sancionar y encarcelar a los culpables, los exoneran y hasta les dan premios de consolación, cargos de representación popular como diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, miembros del gabinete federal y locales, para “comprar”  silencios y que las cosas cambien… para seguir peor.

No debería sorprendernos, pero si enfadarnos, pues a pesar de los engaños, 3 y 6 años después volvemos a las andadas: dar el voto a quien no lo merece.

De verdad somos víctimas de nuestra propia incapacidad, desinterés o falta de decisión. Una y otra vez nos hacen, dicen lo mismo y caemos en la trampa.

¿A qué voy, con esta introducción? A exhibir ante el inteligente lector las bajezas, mentiras, engaños que los políticos hacen, una vez que obtuvieron el codiciado voto que por semanas mendigan en sus campañas.

La promesa incumplida de todos quienes a lo largo de la historia han buscado la presidencia de la república, de lograr el abatimiento de la pobreza y la marginación es una vergüenza; no sólo se estancó, sino exponencialmente aumentó al grado de que en este miserable sexenio peñista alcanza los 52 millones de pobres y pobres extremos, mientras la élite política se gasta 87 millones de pesos en La Casa Blanca; 10 millones en una insultante boda, en donde el menú de  langosta, camarones y champagne humillaron a los mexicanos pobres, a quien prometen proteger, ¿verdad Enrique, César, Andrés?

Los mentirosos de siempre protestaron y protestarán ante la Constitución y la  Bandera Nacional, brindar seguridad a la población, no sólo fracasan, sino avergüenzan a las fuerzas armadas del país, sacándolas de sus cuarteles para hacer labores que, constitucionalmente, están impedidas, convirtiéndolas en verdugos involuntarios, de decisiones civiles equivocadas, provocando daños colaterales: asesinatos de gente común que pasó por el sitio del enfrentamiento contra el crimen organizado el día, hora y lugar equivocados.

Los deudos claman justicia, pero esa misma autoridad corrupta los ignora.

Nada nuevo. Nadie corrige, intenta o muestra interés en solucionar.

Ahora, en el asunto de los “compromisos”, simulaciones, pago de factura, me ocuparé de lo que sucede en la abandonada Ciudad de México, dejada en las manos de la delincuencia organizada, como los Cárteles de Tepito, de Tláhuac, Jalisco Nueva Generación, Familia Michoacana, Los Z, entre otros, que se arrebatan las plazas para mover drogas, contrabando de armas, control de tianguis o mercados sobre ruedas convertidos en escaparate, bodegas, distribución de cocaína, mariguana, armas, prostitución, trata de blancas, comercio de órganos humanos, y más.

Mientras esto sucede a ojos vista, en las élites políticas del GCDMX, de los partidos políticos locales, de los grupos, tribus y mafias del poder, se distribuyeron lo que a partir del 1 de octubre nace como Alcaldías y Cabildos, (en lugar de Jefaturas Delegacionales), a raíz de la Promulgación a la Constitución Política de la Ciudad de México, dada a conocer en 2017, que desaparece la ALDF para convertirse en Congreso de la capital del país.

Novedosos resultados… pero la misma basura y monserga de siempre; es decir, cambiaron para seguir peor.

Me explico. En el flamante Congreso de la CDMX, repitieron casi los mismos politicuchos que merodearon en ARDF y ALDF. Todo nuevo y legal, pero con los eternos corruptos de siempre.

Un ejemplo denigrante, sucio, aberrante, inmoral, humillante, fue el regalo legislativo que el PRI/CDMX dio a la Madame, la Madrota, enganchadora de la Red de Prostitución que creó en el PRI capitalino el Príncipe de la Basura, Cuauhtémoc de la Torre, cuando dirigía los destino del rebaño tricolor local, a su “detalle” y secretaria particular Sandra Esther Vaca Cortés, para llegar al primer Congreso de la capital del país por la vía plurinominal, haciéndola Diputada.

Este premio lo obtuvo gracias al trabajo de Madame que ejerció para llevarle a “su Jefe” jovencitas de entre 19 y 24 años de edad para darle placeres sexuales, en la mismísima oficina del CDE del PRI en el DF.

Sandra contactaba a las incautas ofreciendo trabajo de Edecán, exclusivo para Cuauhtémoc de la Torre, a la hora y momento en que lo deseara, pagándoles hasta 11 mil pesos mensuales. Todo iba bien, hasta que un trabajo periodístico de Carmen Aristegui, exhibió a De la Torre y sus muchachas, entre ellas Sandra, prostituyendo a chicas que buscaban empleo.

Divulgado éste prostíbulo en las oficinas del CDE del PRI/DF, la dirigencia nacional destituyó al “cerdo”, pero judicialmente nada pasó. Las cosas quedaron tal cual.

Cuatro años después el mismo Cuauhtémoc de la Torre, influyó y obligó al partido local colocar a “su detalle”, Sandra, como diputada plurinominal. Lo logró, y aún más. Una vez instalada la Legislatura, a la Madame le habían dado… imagínese…  la Comisión de la Niñez. Pero ante el evidente negro pasado, exhibido en medios de comunicación, sus colegas exigieron a la Mesa Directiva, retirarle el cargo.

¿Y el perfil profesional para su desempeño. Las Pruebas de Control de Confianza. El contenido de su Hoja de Vida (CV), etc… bueno, son pecata minuta ante las influencias que ejerce Cuauhtémoc de la Torre, ante el CEN y CDE del PRI.

La Madrota del PRI/DF, Sandra Vaca Cortés, se salió con la suya… es Diputada del Primer Congreso de la Ciudad de México.

¡Más ejemplos! Claro.

En la repartición de las 16 Alcaldías de la Ciudad de México, sucedió lo mismo; es decir, vuelven a esas oficinas algunos corruptos, tranzas e impunes que habían sido Delegados y/o Jefes Delegacionales, que usurparon los cargos para enriquecerse, robar, pagar facturas,  colocar a familiares y amigos.

Por obviedad de espacio sólo mencionaré a los más incapaces, cuyo pasado los condena y acusa de corruptos e ineptos:

Gustavo A Madero, Francisco Chiguil, sujeto inmoral y gris. Responsable directo de la tragedia de la Discoteca News Divine, cuando un operativo policiaco impidió y bloqueó la salida de emergencia del tugurio, causando la muerte por estampida y sofocación a 12 personas, en junio de 2008. El Delegado de la GAM era Francisco Chiguil, quien evadió la responsabilidad, culpando al Jefe de la Policía capitalina, Joel Ortega, por el fallido acontecimiento. Este tipo se escondió y evadió su responsabilidad. Hoy regresa como si no tuviera culpa del hecho.

Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo, de sucio trienio cuando estuvo al frente de la demarcación. Fue acusado por policías auxiliares de haberse “quedado” con 54 millones de pesos que estarían destinados a salarios, uniformes, compensaciones, aguinaldos, y otros enseres. Cantidad que Romo nunca justificó, menos comprobó.

Durante su gestión como Delegado detonó una expansiva autorización de construcciones de condominios multimillonarios, afectando el suministro de agua potable, inseguridad, comercio ambulante, violaciones al uso del suelo al resto de los hidalguenses. Como si hubiese realizado un digno trabajo vuelve como Alcalde para echar a perder más a la zona.

Iztacalco, Armando Quintero Martínez, ya había sido Jefe Delegacional. Es operador financiero, político, económico y controlador del transporte privado y público concesionado  para los Jefes de Gobierno en turno. Un saltimbanqui y oportunista, que  busca siempre colocarse en “donde hay dinero”. Como cuando fue Secretario de Transportes y Vialidad (Setravi) del gobierno local. En donde hizo “negocios redondos” con permisos, emplacamiento, concesiones a taxistas, peseros, microbuseros, transporte público de pasajeros y de carga. La Revista Anual fue la excusa perfecta para la extorsión.

Hoy regresa a la Alcaldía que tanto dinero dejó a este indigno pseudo funcionario público.

Álvaro Obregón, Layda Sansores. Ensucia el apellido. Incendiaria, de negro paso por el Senado de la República, en donde subía a tribuna a insultar, denostar, a mostrar su bajeza, falta de educación. Utilizó la Cámara Alta para intereses oscuros, personales y nunca representó a la ciudadanía.

Dilapidaba el dinero destinado a la atención de la comunidad en  gastos personales, la despensa de su casa, cosméticos, zapatos, ropa de marca, con cargo al Senado.

Bueno… estos sólo son 5 ejemplos de la descomposición política que padecemos en México…

Sólo cito una más: 10 millones de pesos en la boda del brazo derecho de Andrés Manuel, el operador político del próximo sexenio, César Yáñez, olvidó, seguramente por la emoción,  que con esos 10 millones de pesos pudo hacer felices a 52 millones de mexicanos pobres y pobres extremos… ¡pero eso no le importa!

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