El tercer Pacto priista, una reacción al miedo, a la incapacidad, a mea culpa

El tercer Pacto priista, una reacción al miedo, a la incapacidad, a mea culpa

Foto: Internet

 

Nació muerto el engendro. ¿La razón?, sencilla, copiar un acuerdo que hace 30 años tampoco dio resultados, no sólo fue un error de cálculo peñista, sino una mamotreto hecho sobre las rodillas, un acto desesperado, reactivo ante la solidaridad social –en su contra- por la puñalada trapera de aumentar en más del 20 por ciento el precios de las gasolinas, diesel, gas LP y energía eléctrica doméstica, en momentos de crisis económica, de inseguridad, desempleo, política, de incredulidad y desconfianza en un gobierno priista, que no da una y que tiene en el hoyo a más de 120 millones de mexicanos.

Más que convencido, presionado por la inconformidad social; reaccionario,  no preventivo, desesperado, no planeado, Enrique Peña Nieto, reunió (no convocó) a los sectores productivos, laborales y burócratas divinos, para pretender “salvar su pellejo” su administración y firmar el “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”, que cree resolverá la crisis social que desde hace 4 años asola al país: pauperización del ingreso familiar, inseguridad, desempleo, carestía de la vida, pobreza/pobreza extrema, corrupción, impunidad, engaños, mentiras, promesas incumplidas.

Pero este cónclave oficioso, no fue exitoso, pues un organismo cúpula del sector privado, la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que aglutina a más de 64 mil empresas, que aportan el 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y más de 5 millones de empleos, dijo NO le entro.

Su Presidente Gustavo Hoyos, fue contundente al cuestionar el “acuerdo” que fue hecho sobre las rodillas y es excluyente. De manera firme expresó “este acuerdo no es resultado de un diálogo social y regularmente cuando hay convenios apresurados los resultados son limitados”.

“No hay metas concretas, ni compromisos claros del gobierno, además de que se construyó en tres días, como una estrategia de comunicación, en la que no se incluye a toda la población”.

El dirigente del sindicato de patrones, nunca titubeó o mostró miedo en denunciar que Enrique Peña Nieto, acusó a los empresarios de ser responsables del alza de los precios, situación que no es verdadera, reiteró, “cualquier Acuerdo que se quiera suscribir deberá incluir metas claras, objetivos puntuales, métricas que sirvan para evaluar los avances, algo que no se observa en el acuerdo firmado hoy al que convocó el Ejecutivo”.

Hasta aquí las citas del líder empresarial.

La verdad es que este “Acuerdo” es una copia falsa, desesperada de lo que fueron los Pactos (entre los mismos actores) en los sexenios priistas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, que sirvieron para nada, pues a 30 años de distancia, la situación de los mexicanos no sólo nunca mejoró, sino empeoró durante los 4 últimos años del gobierno peñista. Ahí están las cifras: informalidad a la alza, pobreza  y pobreza extrema insultante, desempleo galopante, salario mínimo de 80 pesos diarios, mientras el litro de la gasolina más usada, rebasa los 16 pesos y exponencialmente se incrementará por la liberación de precios.

En sus palabras, que pretendieron justificar su desesperada propuesta, Peña Nieto, comparó los Pactos (De la Madrid y Salinas de Gortari), con su “maravillosa idea”, siendo que las tres firmas se dieron en  circunstancias diferentes, en aquellas décadas de los 80’s no había tanto desempleo, la paridad peso/dólar era soportable, la inseguridad no se consideraba un pecado capital –como hoy- y el sentir popular no estalló por las falacias, mentiras, deshonra de la palabra empeñada y la méndiga corrupción –que en el sexenio de EPN- ha encontrado su máxima expresión (los Duarte, Medina, Borge, Moreira, Videgaray, Casa Blanca, INE, SCJN, etc.), a lo que se agregó el golpe mortal al aumentar y posterior liberación a precios de los combustibles (gasolinas, diesel, gas doméstico), electricidad y por ende incremento de los alimentos básicos.

El primer Pacto, convocado por Miguel dela Madrid Hurtado, fue llamado Pacto de Solidaridad Económica (PSE), lanzado en 1978. Estableció aumento a los precios del sector público (gasolina, electricidad, transporte); nuevos ajustes al gasto público; aceleración al proceso de privatización; reducción de impuestos a las importaciones; manteniendo el impulso a la modernización de las empresas y aumento salarial de emergencia para los mínimos.

El segundo Pacto, con Carlos Salinas de Gortari, fue para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE). Conservó los lineamientos generales del PSE, actualizándolos en  casos pertinentes. Sus objetivos fueron: abatir la inflación, mantener el equilibrio presupuestal y recuperar el crecimiento económico.

La intención de ambos gobiernos priistas fue evitar huelgas y conflictos políticos que derivaran en inestabilidad.

El tercer Pacto (AFEPEF), del también priista Enrique Peña Nieto, se concibió luego de las refriegas, vandalismo, saqueos, bloqueos, toma de casetas de peaje, enfrentamientos entre policías y la ciudadanía, por la menara grosera, irresponsable, irracional, mentirosa, deshonrosa a la palabra, por el “gasolinazo”, del que el inquilino de Los Pinos, hoy padece amnesia política y jura que nunca prometió (te lo firmo y te lo cumplo ante Notario Público) bajar el precios de las gasolinas, la luz y el gas. Pero para su mala suerte, en la Internet están sus discursos como candidato presidencial del PRI, durante su campaña electoral.

Notan cómo las tres firmas de los Pactos se dieron en circunstancias distintas; los dos primeros, para estabilizar la economía, para restituir el poder adquisitivo de las familias; en cambio este “Acuerdo” es reaccionario, nunca se previó la ira, coraje, irritación social, ante la mentira de un buscador del voto presidencial, que ya en el poder olvida, incumple y no honra su palabra.

Es por eso que la Coparmex, en una posición honrosa, clara, analizada, dijo NO a la firma del Acuerdo, porque se redactó “por miedo”, presionado, reactivo ante el descontento social. Fue diseñado antes de liberar los precios de combustibles, jugándole al olvido, desorientación, enajenación de la sociedad en otros asuntos triviales, como las telenovelas, el futbol, la imagen de Donald Trump, las fiestas decembrinas, los XV años de Rubí, de la cual Televisa, TV Azteca, Imagen Televisión, Milenio TV, TV Mexiquense y otras, se encargaron de ponderar como distractor  de un plan premeditado del gobierno federal para encarecer las gasolinas y sus consecuencias.

Si desde el inicio del sexenio peñista en el colectivo popular impera la incredulidad, desconfianza, rechazo a un gobierno inculto, improvisado, impreparado; de cotos, cuotas y cuates, cuatro años después, el rechazo es absoluto, salvo los incondicionales y convenencieros, al que tendremos que soportar dos años más. Ojalá NO.

 

 

La realidad es que el mal está hecho, con Acuerdo o sin él, con medidas desesperadas, con discursos engañosos, obsoletos, caducos, increíbles, el sexenio  2012/2018 es ya, y será considerado el peor en la historia de México, por encima del de Antonio López de Santana, de Luis Echeverría Álvarez, de Carlos Salinas de Gortari, de Ernesto Zedillo, desde luego de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

Y para rematar su torpeza, Peña revive a Luis Videgaray, y en abierto desafío, humillación, insulto, falta de respeto, a los diplomáticos de carrera, lo coloca como Secretario de Relaciones Exteriores, ignorando, despreciando a los profesionales de la diplomacia mexicana, que tienen más derecho, capacidad, calidad, ética, moral y experiencia, que  este politiquero de pacotilla, cuya única gracia es ser compadre y paisano de su protector.

El mismo Videgaray Caso, lo dijo: “no sé nada de diplomacia, vengo a aprender” (¿a dos años de que termine el sexenio?) por el cual este “aprendiz” de todo y titular de nada, cobrará del erario público (de nuestros impuestos) 200 mil pesos mensuales, entre sueldo, prestaciones, bonos, vales de gasolina, servicio de gastaos médicos mayores,  viáticos (en dólares), automóvil, gastos de representación, vale de despensa, etc.

Por estas acciones y tantas mentiras, hoy México pulula mundialmente en la mediocridad, en la indiferencia, en la ignominia y en menos de una semana enfrentará un reto mayúsculo: la llegada a la Casa Blanca, del homofóbico y antimexicano número uno, Donald Trump, quien en su primera rueda de prensa como presidente electo (11 de enero de 2017)  ratificó que el Muro fronterizo va, y será pagado por México, cómo sea, pero será con dinero mexicano.

Así, o más lamentables serán los dos últimos años del gobierno fallido de Enrique Peña Nieto.

 

 

 

 

 

 

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